Ford Fiesta Coupé 1.4 TDCI

Con un nombre un poco presuntuoso, esta nueva versión del Ford Fiesta equipada con mecánica TDCI de 1,4 litros permite un nivel de prestaciones razonable con unos consumos contenidos.
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Ford Fiesta Coupé 1.4 TDCI
Ford Fiesta Coupé 1.4 TDCI

Es la primera vez que Ford utiliza esta denominación tan específica para referirse a la versión de tres puertas pues, hasta la fecha, siempre se había utilizado la definición tradicional en las anteriores generaciones. El motivo de esta nueva y rimbombante nomenclatura parece ser que responde a las modificaciones efectuadas en la carrocería, ya que esta versión “coupé” no muestra las mismas cotas exteriores que su hermano de cinco puertas. Con la intención de favorecer la imagen deportiva del modelo se ha optado por curvar las líneas del techo e inclinar sensiblemente la caída de la zaga, a la vez que se ha modificado la línea de la cintura. Así, las medidas exteriores permanecen sin importantes variaciones, a excepción de la altura de la carrocería, ligeramente más alta en la parte delantera, y más baja en la parte trasera.

Las líneas maestras de esta versión no difieren en gran medida respecto a las conocidas en la de cinco puertas. Solamente las dimensiones de las puertas, 248 mm más largas, la forma de las ventanillas posteriores o la inclinación del portón trasero, varían con el modelo inicial. Sin embargo, estas modificaciones tienen su repercusión en el interior, que cede algunos milímetros en beneficio del diseño. Así, es la cota de altura, tanto en las plazas delanteras como en las traseras, la que sale más perjudicada. Lo mismo ocurre con el maletero, que pierde 23 litros respecto al cinco puertas, quedando su volumen total en 261 litros, una cifra en línea con sus principales rivales, sólo superada con claridad por el Citroën C3, que pasa de los 300 litros de capacidad.

El puesto de conducción, salpicadero y mandos responden al mismo planteamiento que el 5 puertas, con un acabado razonable y buena calidad visual de plásticos y materiales. Como ya apuntamos en su momento en la prueba del 5 puertas, hay algunos puntos que merecerían una revisión, pues es una pena que un modelo nuevo deje pasar por alto algunos aspectos que merman la comodidad de los ocupantes. Claro, nos referimos a la ausencia de reposapié izquierdo, que no sólo pasa factura en los largos desplazamientos, sino que dificulta la sujeción cuando se abordan tramos virados con cierta decisión. También sigue sin resolverse el asidero en el lado del acompañante, especialmente necesario para salir de las plazas traseras, aunque parece ser que de estos dos aspectos ha tomado buena nota la marca para resolverlos en breve.

La posición al volante resulta agradable y bastante cómoda en general, con mandos sencillos y fáciles de utilizar, si bien algunos de ellos quedan ocultos tras el volante, dispositivo que sólo se puede regular en altura. Los asientos delanteros se quedan un poco cortos de banqueta y no ofrecen una buena sujeción lateral, aunque tampoco es un aspecto primordial en un modelo cuyas pretensiones no son deportivas, sino todo lo contrario. Disponen de un mecanismo que permite abatir por completo el respaldo para favorecer el acceso al interior, pero la banqueta permanece fija, aspecto mejor resuelto en algunos de sus competidores. Por su parte, los traseros cuentan con una cota de anchura razonable, buen espacio para las piernas, tres reposacabezas y cinturones de tres puntos en todas las plazas.

Un detalle que no nos ha gustado demasiado es la mezcla de instrumentación analógica y digital en un mismo conjunto de información, concretamente el indicador de temperatura del circuito de refrigeración, que simula un indicador analógico mediante un display de cristal líquido. Su lectura resulta difícil en general, dado el tamaño de la flecha indicadora y especialmente complicada en determinadas condiciones de luz. Ya que hablamos de luz, podemos afirmar que el sistema de desempañamiento eléctrico del parabrisas delantero –opcional- funciona de maravilla (estos días de frío hemos tenido la oportunidad de comprobar su eficacia, pero también presenta algunas contraindicaciones cuando se circula de noche, pues las celdillas calefactoras actúan como pequeños prismas que producen una incómoda distorsión cuando hay un foco de luz exterior. Pero no todo es negativo en este nuevo modelo, también se recurre a soluciones muy sencillas y eficaces en el salpicadero del Fiesta, como son las toberas de aireación del salpicadero, que permiten una correcta orientación del flujo de aire con un cierre hermético en caso de que no se quieran utilizar, o la incorporación de una guantera de grandes dimensiones y diversos huecos para depositar pequeños objetos tanto en las plazas delanteras como en las traseras.

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