Prueba: Renault Scénic 2.0 16v RXi

El Scénic, como el Espace, marcó el camino de una categoría nueva y exitosa. Una nueva cara y un motor más potente dan brío e interés a un compacto y dinámico familiar.
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Prueba: Renault Scénic 2.0 16v RXi
Prueba: Renault Scénic 2.0 16v RXi

El nuevo motor del Scénic es tan protagonista o más que el nuevo frontal y el nuevo interior. Se trata del más potente, innovador y quizá del más versátil de su categoría. Los espacios donde guardar objetos de tamaño especial, el movimiento de los asientos y el clima familiar es la especialidad de los técnicos de Renault. Un claro ejemplo es este nuevo Scénic. Una nueva guantera ocupa el salpicadero y una nevera de pequeñas dimensiones mantiene la bebida fresca. Bajo los asientos traseros permanece invariada una hoquedad ideal para guardar paraguas u objetos de tamaño y forma similar, de manera que estemos prevenidos ante un repentino e inesperado cambio climático. La mini-nevera va justo delante de la palanca de cambios y es alimentada con un chorro de aire frío procedente del aire acondicionado. Su eficacia es notable, pues es capaz de mantener una botella de agua a más o menos 10-15 grados, lo cual significa disfrutar de agua fresca entre gasolinera y gasolinera en un largo viaje. La postura al volante es todavía ligeramente mejorable, aunque no porque sea incomoda o inadecuada, sino porque hoy día es rara para un turismo, por la posición demasiado horizontal del volante. Los asientos, sin embargo, son ideales. Sujetan bien, gracias a un tejido que parece amarrar al conductor, y tienen una forma ideal y la dureza justa para que el cuerpo no se sienta magullado tras varias horas sobre ellos. Al volante algo tumbado se acaba uno acostumbrando y, como la instrumentación se lee perfectamente, en pocos kilómetros apenas nos acordamos que en un Zafira llevamos una posición mucho más parecida a la de un turismo moderno que en el Scénic. Entre esta nueva oferta de huecos seguimos teniendo unas bolsas en las puertas muy grandes, en las que coge casi de todo. No obstante no hay un lugar adecuado para, por ejemplo, objetos pequeños y delicados, como unas gafas, un teléfono o una agenda.

En el salpicadero se ha encontrado sitio para una pantalla multimedia que nos pone en comunicación con el navegador vía satélite. Será opcional, como en la gran mayoría de los vehículos que se venden, pero no por ello deja de ser interesante. La pantalla está situada más o menos en el centro del tablero, en no muy buen sitio para que el conductor la atienda y se informe. Está lejos de su vista y separada de su ángulo de mirada natural cuando conduce. Además, de día los reflejos impiden su correcta visión. Si ya es complicado atender a las pantallas de los navegadores cuando se conduce, más si su situación es inadecuada. El motor dos litros es el otro aspecto destacado del nuevo Scénic. Su potencia es superior a la de cualquier rival. Con 140 CV puede rodar a 200 km/h y adelantar como lo haría casi un deportivo. A medio régimen tiene garra y no le cuesta subir de vueltas. Tiene buen tacto desde muy bajas revoluciones y la primera sensación que se tiene a su volante es de potencia y empuje. No cabe duda de que es un familiar peculiar, polivalente, moderno y veloz.

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p>El cambio tiene un escalonamiento idóneo para sacarle partido a toda la potencia y para que el consumo no sea excesivo. Quizá el ruido sea más alto de lo esperado, aunque sólo cuando ya la velocidad no se adecua al ritmo familiar que impone el coche, pero es cierto que la mecánica no es precisamente silenciosa.

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p>El confort, aspecto también muy cuidado siempre por Renault, no decae. Las suspensiones son más duras que en la versión 2 litros sustituida, aunque siguen filtrando perfectamente las irregularidades, al tiempo que mantienen al Scénic estable y muy bien asentado en la carretera.

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p>La dirección nos parece suficientemente suave en parado y no demasiado sensible en marcha. No tiene la precisión de los Volkswagen, pero sí más suavidad. Es sensible, sin embargo, a los cambios de asfalto y juntas de dilatación de la carretera, pues, al pasar sobre ellas, el volante transmite a las manos demasiado directamente y con brusquedad el movimiento de las ruedas.

En cuanto al equipamiento, hemos hablado del GPS, y nombramos el equipo de música para tirarle algunas flores, pues por un lado se maneja como ninguno desde el volante y, por otro, suena realmente bien. La nueva categoría de los pequeños monovolúmenes acogen, de verdad, a cinco personas, que en el Scénic van, además, más rápido que en ningún rival y mejor guiadass gracias al GPS. Su confort es muy elevado y el interior es como una caja de sorpresas: ideal para los niños.

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