Renault Avantime 3.0 V6 Privilege

¿Monovolumen? ¿Deportivo? ¿Feo? ¿Bonito? Sea lo que sea o cómo sea, la verdad es que el producto más arriesgado de la última época de Renault no deja indiferente a nadie…ni para bien, ni para mal.
Autopista -
Renault Avantime 3.0 V6 Privilege
Renault Avantime 3.0 V6 Privilege

El segundo gran engaño del Avantime es el del espacio. Con unas dimensiones de 4,68 metros de largo, 1,83 m de ancho y 1,63 de alto (más largo que un C5, más ancho que un Serie 5 y de una altura similar a un Zafira), es casi increíble que la marca afirme que está preparado para albergar a cuatro personas, aunque homologue cinco. A las plazas delanteras no se les puede poner ninguna pega, el problema llega en las posteriores. El acceso a las mismas, a pesar de la ausencia del pilar central, es bastante costoso, algo que hay que achacar a un mando sobre el que hay que descargar demasiada fuerza para que cumpla la función de abatir el asiento delantero. Una vez atrás, no se llega a una habitabilidad destacada ni en altura ni en anchura. Incluso, si Dios nos ha dotado de un pie grande, lo pasaremos mal por la imposibilidad de meterlo bajo los asientos delanteros. Todo este espacio se sacrifica por la inclusión de un exagerado maletero de una capacidad mínima de 530 litros.

La tercera trampa que nos depara el producto de Renault es la de las prestaciones y las cualidades dinámicas. Viéndolo tan grande, tan alto y tan pesado, nos parece que se va a mover más que el acorazado Potemkin en las curvas y que la velocidad no va a ser su fuerte. Sin embargo, nos sorprende su capacidad para entregar potencia desde cualquier régimen, excepto quizás en lo más bajo del cuentarrevoluciones, donde se muestra algo “perezoso”.

Viendo a posteriori sus prestaciones oficiales (0-100 km/h en 8,6 segundos, velocidad máxima de 220 km/h), las cosas empiezan a encajar. Los desarrollos son algo largos, pero no son óbice para que disfrutemos de potencia suficiente en cualquier momento, y es que 210 CV, que es lo que rinde este 3 litros cubren de sobra las necesidades del Avantime. El consumo es el gran perjudicado de la combinación entre motor “gordo” y coche pesado y poco aerodinámico, aunque nuestros consumos han ofrecido cifras por debajo de las que señalaba la marca: 9,8 litros a los 100 km en consumo mixto frente a los 11,3 que anuncia Renault.

Los recorridos preferidos de este modelo son, claro está, las grandes vías rectas, aunque no hace ascos a las zonas viradas. En las curvas abiertas muestra su aplomo, mientras que en las cerradas se ve penalizado por su tamaño y por una dirección algo imprecisa (3,3 vueltas de volante). Las distancias de frenado son bastante contenidas (menos de 38 metros desde 100 km/h)para el peso que hay que parar (1.790 kilos en nuestra báscula), aunque el tacto y la resistencia no están a tan sublime altura.

Todo ello se acompaña de un silencio de marcha muy destacable. La insonorización del habitáculo con respecto al motor se ha logrado de forma muy satisfactoria. El ruido aerodinámico, que, por altura y coeficiente Cx (0,34), podría notarse de forma más acusada, no es muy molesto hasta que llegamos a cruceros de 170-180 km/h.

Lo positivo para Renault es que este modelo sirve principalmente como vehículo de prestigio, para otorgarle imagen, ya que su elevado precio, 40.760 euros de precio base (6.781.893 millones de pesetas) y su cuestionable utilidad tanto como monovolumen como deportivo, lo lastrarán a la hora de venderlo.

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