Contacto: Mercedes Clase S

La Clase S ha recibido una serie de interesantes mejoras que abarcan desde nuevas mecánicas hasta ingeniosos sistemas de seguridad, y todo ello sin perder ni un ápice la calidad de rodadura propia de la marca de la estrella.
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Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

Desde su aparición en el mercado en el otoño de 1998, la Clase S ha conseguido vender alrededor de 350.000 unidades, lo que da una idea bastante aproximada de lo poco receptivo que es este segmento de las berlinas de lujo a las épocas de crisis. De hecho, la Clase S se sitúa con estas cifras de ventas en el primer puesto del mercado, seguido de BMW y Audi, aunque a una distancia considerable. Y es que Mercedes sigue siendo el coche más deseado cuando queremos que no haya ninguna duda sobre nuestra economía y nuestro status social. Pero, claro, a pesar de mantener este liderazgo, no es recomendable "dormirse en los laureles" ya que los competidores cada vez son más y se acercan peligrosamente al grado de confort, refinamiento, lujo y distinción que ofrece Mercedes y son, potencialmente, capaces de disminuir las ventas en caso de un pequeño descuido.

Si bien es cierto que se han introducido ligeros retoques estéticos, tanto en el exterior como en el interior, lo cierto es que lo más destacable de la Clase S está escondido y no resulta ciertamente visible hasta que no se ha arrancado el coche. Las medidas de seguridad, tanto activa como pasiva, se han incrementado, aplicando nuevos airbag de cortina, un sensor que calcula el peso del acompañante para, en caso necesario, desplegar el airbag en fases diferentes según el peso del ocupante del asiento, el PRE-SAFE, la tracción total 4MATIC y un buen número de elementos más.

Bajo el capó delantero se esconden motores ya conocidos, pero revisados para que den más potencia sin gastar mucho más combustible —el 320 pasa a denominarse 350 con un motor V6 de 3,7 litros y 245 CV de potencia y el 320 CDI sube su potencia hasta 204 CV— y nuevos motores como el V12 del S600, auténtica "joya de la corona" de la Clase S. Este motor es el mismo que emplea el Maybach, sólo que con ligeros retoques —el más importante es una menor presión de soplado del turbo— para que su potencia se quede en "sólo" 500 CV. Realmente parece una cifra impresionante sobre el papel, pero tras rodar con él unos cuantos kilómetros, no nos cabe la menor duda: lo es. El motor biturbo, con 263 kg de peso, cuenta con dos intercooler refrigerados por agua que consiguen reducir hasta 100 °C la temperatura original del aire de admisión; la caja de cambios de cinco marchas —automática, por supuesto— se ha reforzado para poder asimilar los más de 81 mkg de par de este motor, así como el árbol de transmisión y el diferencial trasero. La potencia sale a raudales camino de las ruedas posteriores —el S600 no dispone de sistema 4MATIC—, pero lo hace con tal suavidad y regularidad que parece imposible que sólo sean las ruedas traseras las que están recibiendo todo ese impulso de potencia y par. Las aceleraciones son fulgurantes, los adelantamientos se realizan con tal facilidad que parece que el resto del tráfico se ha parado. La caja de cambios recibe una nueva gestión y cuenta con dos programas "S" —sport— y "C" —confort— que varían entre ellas su forma y rapidez de cambiar de marchas.

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