Contacto: Mitsubishi Montero iO 1.8 16v GDI

Aunque recortado en sus dimensiones exteriores, el Montero iO es un gigante que no renuncia a las virtudes que han hecho de su hermano mayor uno de los TT más considerados. Dotado de un alegre motor 1,8 de gasolina con inyección directa y 120 CV en sus entrañas y haciendo gala de unas terminaciones y equipamientos de primera, el Montero iO se convierte en uno de los más versátiles TT ligeros gracias a la utilización del sistema de tracción SS4-i, basado en la reconocida transmisión Super Select.
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Frente a las últimas realizaciones en el segmento de los denominados Sport Utility Vehicle (SUV), que cada día están más cerca de un coche de carretera que de uno de campo, el Montero iO no renuncia a la tradición de la marca japonesa y se constituye como el TT ligero con más posibilidades «off-road» dentro de dicho segmento. Desarrollado y fabricado en estrecha colaboración con el reconocido diseñador italiano Pininfarina —en los mercados europeos se lo denomina Pajero Pinin en homenaje a este estilista—, el iO, con sus 3,7 metros de longitud y 1,6 de anchura y altura, hace gala de una imagen tan compacta y robusta, como alegre y juvenil; y todo ello sin renunciar a un reconocible aire de familia con anteriores realizaciones todo terreno del fabricante japonés.

Acceder a su interior, aparte de resultar una maniobra sencilla, gracias al generoso tamaño de las puertas, permite ratificar el buen gusto del diseñador italiano, que ha creado un ambiente de lo más agradable para los ocupantes de este pequeño todo terreno. No es sólo que los materiales utilizados para forrar esta zona rezumen calidad, sino que el ajuste entre todas las piezas es ejemplar. Además, sorprende que, pese a sus recortadas dimensiones exteriores, el habitáculo del iO es realmente espacioso, tanto en sus plazas delanteras como, muy en especial, en las traseras. Sin embargo, esa generosidad para con los ocupantes se cobra su precio al cubicar el maletero, cuyo volumen, con las cuatro plazas utilizables, —166 litros según el fabricante— es realmente justo. También es verdad que podrá jugarse con este volumen abatiendo uno o los dos respaldos posteriores, con lo que dicho volumen podrá aumentar hasta alcanzar unos más que aceptables 801 litros.

El puesto de conducción está bien resuelto y el conductor llega perfectamente a todos los mandos e interruptores (por cierto, de excelente tacto y precisión) y tan sólo cabría pedir una mejor colocación de la palanca de la caja reductora, que se encuentra demasiado desplazada hacia atrás en relación al asiento. Por lo que respecta al resto de los ocupantes, disfrutan de unos asientos de excelente mullido y suficiente capacidad de agarre y tienen a su disposición multitud de pequeños detalles tales como la posibilidad de reclinar de modo independiente el respaldo de los asientos traseros o el hecho de disfrutar de portavasos tanto en las plazas delanteras como traseras. Incluso se dispone de ganchos de sujeción en los laterales del maletero, así como de un útil receptáculo bajo el piso de esta zona del coche para la pequeña impedimenta o las herramientas.

Frente a las últimas realizaciones en el segmento de los denominados Sport Utility Vehicle (SUV), que cada día están más cerca de un coche de carretera que de uno de campo, el Montero iO no renuncia a la tradición de la marca japonesa y se constituye como el TT ligero con más posibilidades «off-road» dentro de dicho segmento. Desarrollado y fabricado en estrecha colaboración con el reconocido diseñador italiano Pininfarina —en los mercados europeos se lo denomina Pajero Pinin en homenaje a este estilista—, el iO, con sus 3,7 metros de longitud y 1,6 de anchura y altura, hace gala de una imagen tan compacta y robusta, como alegre y juvenil; y todo ello sin renunciar a un reconocible aire de familia con anteriores realizaciones todo terreno del fabricante japonés.

Acceder a su interior, aparte de resultar una maniobra sencilla, gracias al generoso tamaño de las puertas, permite ratificar el buen gusto del diseñador italiano, que ha creado un ambiente de lo más agradable para los ocupantes de este pequeño todo terreno. No es sólo que los materiales utilizados para forrar esta zona rezumen calidad, sino que el ajuste entre todas las piezas es ejemplar. Además, sorprende que, pese a sus recortadas dimensiones exteriores, el habitáculo del iO es realmente espacioso, tanto en sus plazas delanteras como, muy en especial, en las traseras. Sin embargo, esa generosidad para con los ocupantes se cobra su precio al cubicar el maletero, cuyo volumen, con las cuatro plazas utilizables, —166 litros según el fabricante— es realmente justo. También es verdad que podrá jugarse con este volumen abatiendo uno o los dos respaldos posteriores, con lo que dicho volumen podrá aumentar hasta alcanzar unos más que aceptables 801 litros.

El puesto de conducción está bien resuelto y el conductor llega perfectamente a todos los mandos e interruptores (por cierto, de excelente tacto y precisión) y tan sólo cabría pedir una mejor colocación de la palanca de la caja reductora, que se encuentra demasiado desplazada hacia atrás en relación al asiento. Por lo que respecta al resto de los ocupantes, disfrutan de unos asientos de excelente mullido y suficiente capacidad de agarre y tienen a su disposición multitud de pequeños detalles tales como la posibilidad de reclinar de modo independiente el respaldo de los asientos traseros o el hecho de disfrutar de portavasos tanto en las plazas delanteras como traseras. Incluso se dispone de ganchos de sujeción en los laterales del maletero, así como de un útil receptáculo bajo el piso de esta zona del coche para la pequeña impedimenta o las herramientas.

Frente a las últimas realizaciones en el segmento de los denominados Sport Utility Vehicle (SUV), que cada día están más cerca de un coche de carretera que de uno de campo, el Montero iO no renuncia a la tradición de la marca japonesa y se constituye como el TT ligero con más posibilidades «off-road» dentro de dicho segmento. Desarrollado y fabricado en estrecha colaboración con el reconocido diseñador italiano Pininfarina —en los mercados europeos se lo denomina Pajero Pinin en homenaje a este estilista—, el iO, con sus 3,7 metros de longitud y 1,6 de anchura y altura, hace gala de una imagen tan compacta y robusta, como alegre y juvenil; y todo ello sin renunciar a un reconocible aire de familia con anteriores realizaciones todo terreno del fabricante japonés.

Acceder a su interior, aparte de resultar una maniobra sencilla, gracias al generoso tamaño de las puertas, permite ratificar el buen gusto del diseñador italiano, que ha creado un ambiente de lo más agradable para los ocupantes de este pequeño todo terreno. No es sólo que los materiales utilizados para forrar esta zona rezumen calidad, sino que el ajuste entre todas las piezas es ejemplar. Además, sorprende que, pese a sus recortadas dimensiones exteriores, el habitáculo del iO es realmente espacioso, tanto en sus plazas delanteras como, muy en especial, en las traseras. Sin embargo, esa generosidad para con los ocupantes se cobra su precio al cubicar el maletero, cuyo volumen, con las cuatro plazas utilizables, —166 litros según el fabricante— es realmente justo. También es verdad que podrá jugarse con este volumen abatiendo uno o los dos respaldos posteriores, con lo que dicho volumen podrá aumentar hasta alcanzar unos más que aceptables 801 litros.

El puesto de conducción está bien resuelto y el conductor llega perfectamente a todos los mandos e interruptores (por cierto, de excelente tacto y precisión) y tan sólo cabría pedir una mejor colocación de la palanca de la caja reductora, que se encuentra demasiado desplazada hacia atrás en relación al asiento. Por lo que respecta al resto de los ocupantes, disfrutan de unos asientos de excelente mullido y suficiente capacidad de agarre y tienen a su disposición multitud de pequeños detalles tales como la posibilidad de reclinar de modo independiente el respaldo de los asientos traseros o el hecho de disfrutar de portavasos tanto en las plazas delanteras como traseras. Incluso se dispone de ganchos de sujeción en los laterales del maletero, así como de un útil receptáculo bajo el piso de esta zona del coche para la pequeña impedimenta o las herramientas.

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