Ford Focus 1.8 TDCi

Gracias a su bastidor, el Focus parecía saltar directamente del duro terreno del Mundial de Rallies a nuestras carreteras; su relación calidad/precio le permitía optar todos los meses al título de superventas y sus líneas le otorgaban personalidad, pero, ahora, con el 1.8 TDCi, este modelo ha decidido pasar al contraataque en el complicado sector de los compactos Diesel.
Autopista -
Ford Focus 1.8 TDCi
Ford Focus 1.8 TDCi

Si en el nuevo Focus los ingenieros de Ford han tenido que trabajar duro para actualizar su mecánica, tampoco se han quedado atrás en la ergonomía de su interior. Todo está a mano y tiene un aspecto muy cuidado y un buen tacto: los elevalunas delanteros se pueden alcanzar con el brazo estirado y no hay que buscarlos en la puerta del vehículo (un gran acierto), los mandos de la radio están integrados en el volante, todos los relojes se muestran a la vista...

Los asientos delanteros son muy cómodos y pocos conductores encontrarán dificultades para adaptarse. Se regulan en altura y en profundidad, al igual que el volante. Eso sí, los mecanismos para modificar la postura de la banqueta no se encuentran al mismo nivel que el resto del acabado del vehículo (nos referimos a la terminación Trend): hay que buscar una manivela que se sitúa debajo de la banqueta y casi obliga a hacer ejercicios de contorsionismo. Además, el asiento no tiene regulación lumbar.

En la carrocería analizada, de 3 puertas, para acceder a las plazas traseras hay que inclinar las butacas delanteras, pero no se pueden correr. Una vez sentados en los asientos posteriores, el espacio para las piernas es suficiente, pero no el ancho del habitáculo (con 1,34 metros es el más reducido entre su categoría). Resulta apto para dos personas y no para las tres homologadas.

El maletero tampoco es de los más espaciosos entre los modelos del sector. Con 325 litros, sólo supera al del Mégane (de 290), pero en caso de necesidad se pueden abatir los asientos traseros y su forma regular permite colocar el equipaje de manera sencilla.

En general, este modelo - con el acabado Trend - resulta muy completo e incluso presenta elementos tan exclusivos como llantas de aleación, volante de cuero y faros antiniebla, entre otros. El diseño de su salpicadero es original y ayuda a aumentar la sensación de amplitud interior. Todos estos detalles cobran más importancia si tenemos en cuenta que el precio base del modelo es 15.210 euros (algo más de 2.500.000 pesetas), mientras que sus rivales se sitúan en los 18.000 euros (es decir alrededor de la cifra mágica de los 3 millones de las antiguas pesetas).

La unidad probada incorporaba elementos como CD con mandos incorporados al volante, faros de xenón, aire acondicionado, pintura metalizada y techo solar (su precio ronda los 18.600 euros, 3.094.780 pesetas). En definitiva, a la hora de comprar un coche, no hace falta recurrir a fichajes multimillonarios para marcar todo un gol.

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