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Mitsubishi Montero DI-D 3.2 Intense

La relación entre Mitsubishi Montero y el off road, en donde puede presumir de ser el modelo más laureado en el rallye «Dakar», alcanza sus bodas de plata. Y para conmemorar tan longeva vida, la casa de los tres diamantes estrena una nueva versión que, sin renunciar del todo al ayer, recibe buena parte de lo más granado que ofrece la técnica de hoy.
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Mitsubishi Montero DI-D 3.2 Intense
Mitsubishi Montero DI-D 3.2 Intense

Mitsubishi manifiesta claramente que en el nuevo enfoque ha buscado potenciar el modelo en su faceta “i road”: interiores mejor insonorizados y mucho más equipados (completa dotación de airbag, ordenador de viaje, iluminación de habitáculo indirecta, inserciones en madera o metal y un amplio etc.) y haber sido dotado de un equipo de suspensión con tacto más rígido, que minimiza el balanceo de carrocería, así lo dan a entender. Pero ello no ha restado eficacia la hora de pasar al “off road”. Continúa mostrando una gran adaptación.

Volviendo al tema de lo mucho que en verdad ha cambiado el modelo, citar que el motor (por primera vez con common rail para cumplir la normativa sobre emisiones Euro-4) va más retrasado sobre el eje delantero. Esto ha permitido rebajar la altura del capó. Algo que no solo mejora la penetración aerodinámica, también otorga más campo de visión al conductor. Los técnicos cifran esta ganancia “de poder ver más porción de asfalto delante” en 10 cm. Puede parecer nimio, pero es algo que en maniobras urbanas resulta muy de agradecer.

Mirando atrás, haber colocado la rueda de repuesto 50 mm más baja y en el centro del portón, también contribuye a mejorar la perspectiva (que se ve complementada con la retro cámara de las versiones más lujosas y en las medias con avisadores acústicos). Claro que en uso off road muy continuado es previsible que el peso extra que supone la rueda acabe por castigar los goznes del portón. Este también presenta un marco más próximo al suelo lo que es una ayuda extra a la hora de cargar en el maletero objetos pesados.

Bajo el capó delantero encontramos el mismo cuatro cilindros en línea de 3.2 l de la 3º generación pero ahora profusamente revisado de forma que potencia y cifras de par mejoran significativamente. Firma 160 CV y 381 Nm en la versión con cambio manual y 10 CV más en la automática.

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p> Puntualizar que en ésta es así a merced de contar con turbo de alabes de geometría variable para compensar las ligeras pérdidas que conlleva en este modelo incorporar filtro de partículas en su línea de escape.

Acceder a su amplio habitáculo resulta ahora más sencillo. Se ha optimizado la línea inferior de los umbrales de las puertas y reposicionado los estribos. Y ya dentro las nuevas tapicerías y combinación de colores de guarnecidos invitan a que se respire un ambiente distendido y relajado.

Las plazas delanteras son las preferentes, la amplia guantera central marca los espacios entre ellas. En la segunda línea, con la banqueta más bien corta y baja, nos encontramos con que los más altos han de llevar las piernas en posición poco natural, algo que se compensa reclinando el respaldo (modular).

La tercera línea de asientos, de serie en todos los acabados de carrocería 5 puertas, será sobre todo bien aceptada por los más pequeños. Mejor insonorizado (parabrisas y paneles aislantes de suelo y techo más gruesos), la viada abordo resulta ahora aún más cómoda.

El Montero 07 mantiene la arquitectura de suspensión, independiente en los dos ejes de su antecesor, pero se ha remodelado en profundidad. Cuenta con muelles delanteros con hilo de diferente constante y en el tren posterior de tipo no lineales (que hace el efecto de combinar un doble muelle). Con esto, el haber aumentado el ancho de vías en 10 mm y montar barras estabilizadoras más gruesas, se obtiene un apoyo mucho más firme. Según las cifras oficiales se ve reducido hasta en un 20% el balanceo de carrocería. Y la verdad hay que creerlo, se aprecia en toda situación. El coche gira mucho más plano y la dirección se percibe más rápida y precisa.

Los controles activos de estabilidad y tracción que pueden actuar asociados aseguran la absoluta autoridad del conductor sobre el coche. Estos, gobernados por una centralita que recibe la información mediante distintos sensores distribuidos por la carrocería, amoldan la respuesta del motor (es como si mejor os remitimos al recuadro de nuestro centro técnico). Lo que sí destacamos es que una 6ª marcha habría puesto el broche de oro.

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