Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle

El Colt CZC nos da la oportunidad de contar con un coupé cabrio a un precio razonable –que no barato- y nos permite gozar de sus dos personalidades: utilitario y descapotable. Un capricho accesible, pero, a fin de cuentas, un capricho.
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Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle

El comportamiento es bastante divertido, con una trasera que nos permite jugar con ella y que convierte los recorridos por carreteras de montaña en atractivos para la conducción. Su escasa batalla hace que estemos ante un coche de gran agilidad, algo en lo que colabora una dirección que, a pesar de su tacto "eléctrico" y sin muchas ganas de informar de lo que pasa bajo las ruedas, nos ha parecido bastante precisa y rápida. Tanto con el techo desplegado como guardado en el maletero, el comportamiento dinámico es muy similar, aunque nos ha parecido más noble cuando circulamos en configuración coupé, pues el eje trasero recibe menos peso y se amolda mejor a las “ordenes” del delantero.

En la configuración de las suspensiones ha primado el confort de marcha. No son demasiado firmes y mucho menos, incómodas. Quizás permitan que la carrocería oscile algo, pero es un movimiento contenido y que no afecta para nada a la eficacia del conjunto. Finalmente, los frenos cumplen su cometido con bastante eficacia, buen tacto y digna resistencia, obteniéndo mejores distancias de frenado que sus competidores.

El Colt CZC puede adquirirse con dos motorizaciones de gasolina –no habrá Diesel- de igual cilindrada, 1,5 litros, aunque de diferente potencia: 109 y 150 CV, con más caballos para la mecánica con turbocompresor.

La protagonista de nuestra prueba es la versión menos potente, la de 109 CV, pero que se nos muestra como más que suficiente para este modelo. Es un motor, que si lo comparamos con los TDI de última generación, carece de ese empuje abajo que hace a las mecánicas de gasóleo tan atractivas en uso ciudadano. Sin embargo, a medida que la aguja del cuentarrevoluciones sube –y tarda, por unos desarrollos del cambio bastante largos-, las buenas sensaciones que transmite este 1.5 16v crecen exponencialmente. Es a partir de 3.250-3.500 rpm cuando podemos extraer todo el jugo de los 15 mkg de par máximo. No obstante, el hecho de mantener el coche en regímenes altos provoca que se incrementen la sonoridad y el consumo de la mecánica y se pierda confort de marcha.

El motor no es una “bomba” en cuanto a prestaciones –el que las quiera puede decantarse por la versión turbo de 150 CV- pero es un digno rival para sus contrincantes Tigra Twin Top 1.4, 206 CC 1.6 y Micra CC 1.6. Es algo más lento que ellos –excepto que el Tigra- en las mediciones de aceleración y recuperación de 80-120 km/h en cuarta y quinta velocidad –aquí le penalizan unos desarrollos del cambio muy largos en quinta-, pero las diferencias no son representativas. En el apartado del consumo, con 7,6 litros cada 100 kilómetros, se encuentra en la media del segmento, con cifras similares respecto a los descapotables de Peugeot y Opel (aunque éste último con una cilindrada y una potencia menor: 1.4 y 90 CV) e inferior a las del Micra CC, que consume 8,5 litros a los 100 km. En resumen, un propulsor más que suficiente, pero sin la “chicha” de su hermano turbo de 150 CV.

Si miramos el precio de tarifa de este Colt CZC 1.5 Instyle, 20.200 euros, y lo comparamos con el de sus principales rivales, los ya citados 206 CC, Micra CC y Tigra Twin Top, el modelo de Mitsubishi es de los más caros, junto al pequeño de Nissan. Pero este coste se justifica con el gran equipamiento de serie. Por ejemplo, el acabado Instyle, el más alto de la gama, incluye, sin sobrecoste, tapicería de cuero –con asientos calefactables-, radio CD con MP3 y mandos al volante, control de estabilidad y tracción (no desconectables), llantas de aleación, climatizador y airbags de conductor, acompañante y laterales.

Como conclusión, podemos decir que este CZC, como buen cabrio, sacrifica confort y utilidad en favor de una estética diferente y el plus de contar con un techo eléctrico escamoteable. Si vale la pena pagar el sobreprecio que supone respecto a un Colt convencional es una decisión tuya.

LO MEJOR
LO PEOR

* Imagen diferente
* Consumo contenido
* Maletero.

* Precio no atrayente
* Desarrollos del cambio demasiados largos
* Plazas traseras

El comportamiento es bastante divertido, con una trasera que nos permite jugar con ella y que convierte los recorridos por carreteras de montaña en atractivos para la conducción. Su escasa batalla hace que estemos ante un coche de gran agilidad, algo en lo que colabora una dirección que, a pesar de su tacto "eléctrico" y sin muchas ganas de informar de lo que pasa bajo las ruedas, nos ha parecido bastante precisa y rápida. Tanto con el techo desplegado como guardado en el maletero, el comportamiento dinámico es muy similar, aunque nos ha parecido más noble cuando circulamos en configuración coupé, pues el eje trasero recibe menos peso y se amolda mejor a las “ordenes” del delantero.

En la configuración de las suspensiones ha primado el confort de marcha. No son demasiado firmes y mucho menos, incómodas. Quizás permitan que la carrocería oscile algo, pero es un movimiento contenido y que no afecta para nada a la eficacia del conjunto. Finalmente, los frenos cumplen su cometido con bastante eficacia, buen tacto y digna resistencia, obteniéndo mejores distancias de frenado que sus competidores.

El Colt CZC puede adquirirse con dos motorizaciones de gasolina –no habrá Diesel- de igual cilindrada, 1,5 litros, aunque de diferente potencia: 109 y 150 CV, con más caballos para la mecánica con turbocompresor.

La protagonista de nuestra prueba es la versión menos potente, la de 109 CV, pero que se nos muestra como más que suficiente para este modelo. Es un motor, que si lo comparamos con los TDI de última generación, carece de ese empuje abajo que hace a las mecánicas de gasóleo tan atractivas en uso ciudadano. Sin embargo, a medida que la aguja del cuentarrevoluciones sube –y tarda, por unos desarrollos del cambio bastante largos-, las buenas sensaciones que transmite este 1.5 16v crecen exponencialmente. Es a partir de 3.250-3.500 rpm cuando podemos extraer todo el jugo de los 15 mkg de par máximo. No obstante, el hecho de mantener el coche en regímenes altos provoca que se incrementen la sonoridad y el consumo de la mecánica y se pierda confort de marcha.

El motor no es una “bomba” en cuanto a prestaciones –el que las quiera puede decantarse por la versión turbo de 150 CV- pero es un digno rival para sus contrincantes Tigra Twin Top 1.4, 206 CC 1.6 y Micra CC 1.6. Es algo más lento que ellos –excepto que el Tigra- en las mediciones de aceleración y recuperación de 80-120 km/h en cuarta y quinta velocidad –aquí le penalizan unos desarrollos del cambio muy largos en quinta-, pero las diferencias no son representativas. En el apartado del consumo, con 7,6 litros cada 100 kilómetros, se encuentra en la media del segmento, con cifras similares respecto a los descapotables de Peugeot y Opel (aunque éste último con una cilindrada y una potencia menor: 1.4 y 90 CV) e inferior a las del Micra CC, que consume 8,5 litros a los 100 km. En resumen, un propulsor más que suficiente, pero sin la “chicha” de su hermano turbo de 150 CV.

Si miramos el precio de tarifa de este Colt CZC 1.5 Instyle, 20.200 euros, y lo comparamos con el de sus principales rivales, los ya citados 206 CC, Micra CC y Tigra Twin Top, el modelo de Mitsubishi es de los más caros, junto al pequeño de Nissan. Pero este coste se justifica con el gran equipamiento de serie. Por ejemplo, el acabado Instyle, el más alto de la gama, incluye, sin sobrecoste, tapicería de cuero –con asientos calefactables-, radio CD con MP3 y mandos al volante, control de estabilidad y tracción (no desconectables), llantas de aleación, climatizador y airbags de conductor, acompañante y laterales.

Como conclusión, podemos decir que este CZC, como buen cabrio, sacrifica confort y utilidad en favor de una estética diferente y el plus de contar con un techo eléctrico escamoteable. Si vale la pena pagar el sobreprecio que supone respecto a un Colt convencional es una decisión tuya.

LO MEJOR
LO PEOR

* Imagen diferente
* Consumo contenido
* Maletero.

* Precio no atrayente
* Desarrollos del cambio demasiados largos
* Plazas traseras

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