Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle

El Colt CZC nos da la oportunidad de contar con un coupé cabrio a un precio razonable –que no barato- y nos permite gozar de sus dos personalidades: utilitario y descapotable. Un capricho accesible, pero, a fin de cuentas, un capricho.
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Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle
Mitsubishi Colt CZC 1.5 16v Instyle

Hace algunos años, los poseedores de descapotables eran conductores afortunados y con bastante dinero en la cuenta. Ahora, ha llegado la democracia a este tipo de vehículos: son más pequeños y más accesibles para las economías proletarias, por lo que no es nada extraño ver por nuestras carreteras con cierta frecuencia modelos de esta índole.

Un nuevo segmento ha cobrado mucha fuerza entre los conductores más jóvenes, el de los utilitarios/compactos coupé-cabrio. Esta categoría fue inaugurada hace seis años por el Peugeot 206 CC y a su estela han nacido las variantes descapotables de Micra, Mégane, 307, Focus, Astra, Golf (denominada Eos) y, por supuesto, la que protagoniza nuestro análisis, el Mitsubishi Colt CZC.

El pequeño "japonés" también opta por un techo metálico escamoteable eléctricamente que se abre y cierra en apenas 22 segundos. El proceso es bastante simple: hay que quitar unos cierres que unen el montante del parabrisas con el techo, haber desplegado la cortinilla del maletero –que protege nuestro equipaje-, pulsar un botón situado junto a los mandos de los elevalunas (un lugar que no nos convence por las posibilidades de error que provoca) y esperar el pitido final que confirma que todo se ha realizado de manera correcta.

Frente a otros coupé-cabrios, este Colt CZC cuenta con la desventaja de que no puede “capotarse” o descapotarse en movimiento y tampoco en una zona que no sea totalmente plana. Un pequeño inconveniente, pero inconveniente al fin.

Con la llegada al Colt de su carrocería más lúdica, éste abandona sus formas redondeadas, tipo monovolumen, y opta por líneas más rectas y estilizadas, convirtiéndose en una berlina de tres minivolúmenes. La estética es uno de los conceptos más opinables que existen, pero a nosotros el diseño de Pininfarina nos gusta: destila estilo y aire chic.

En el interior, las sensaciones también son buenas. La tapicería de cuero, de serie en este acabado Instyle, le da cierta exclusividad al habitáculo –a la par que ofrece confort y sujeción suficientes- y se complementa perfectamente con un acabado bueno y vistoso.

Las plazas delanteras son suficientes para personas altas, incluso adultos de cerca de 1,90 m estarán a gusto en ellas. No es que la regulación de los asientos pueda bajarse/subirse demasiado o que estén por debajo de la línea de la puerta, sino que la altura del parabrisas es tal, que no sentiremos sensación de agobio.

Atrás, la cosa cambia. Está configurado como un 2+2 y, amparándonos en ello, no nos pueden multar si “metemos” dos ocupantes atrás, aunque, no es una empresa fácil y, mucho menos, cómoda. Ya en serio, las plazas traseras son utilizables para dejar equipaje o para niños que no tengan necesidad de utilizar sillita. Eso sí, si las personas que viajan delante son altas y necesitan echar hacia atrás mucho el respaldo de su asiento, este espacio se convierte en casi inservible. Sólo un dato más: son las más pequeñas del segmento, por detrás de Micra CC y 206 CC (el Tigra Twin Top es biplaza).

El maletero es uno de los atractivos de este Colt, pues posee un volumen increíble por inesperado. Las mediciones de nuestro Centro Técnico han revelado que, en configuración coupé, este elemento cubica 530 litros, una cifra que para sí quisieran vehículos más grandes y de enfoque más familiar. Cierto es que esta capacidad de carga tiene truco, porque está limitada a viajar con el techo cerrado y sin que coloquemos la cortinilla que nos permita descapotarlo a placer en cualquier momento. En modo cabrio, el maletero sólo puede albergar 175 litros, una cantidad que apenas da para un par de pequeñas maletas.

Otro tema es el ruido. Cuando el techo no cubre nuestras cabezas se deja notar, más aerodinámico que de motor, pero no es excesivo comparado con sus rivales. Bien es cierto que lo ideal es ir a velocidad de paseo con el Colt descapotado, pero a cruceros en torno a los 100-120 km/h no se va mal, sobre todo con las ventanillas subidas. En configuración coupé, el sonido que proviene del exterior es menor, pero también es audible. En el bagaje positivo, citar que, aunque hay algún crujido en zonas de baches y en apoyos contundentes, son pocos y de menor índole que en otros modelos de la competencia.

Hace algunos años, los poseedores de descapotables eran conductores afortunados y con bastante dinero en la cuenta. Ahora, ha llegado la democracia a este tipo de vehículos: son más pequeños y más accesibles para las economías proletarias, por lo que no es nada extraño ver por nuestras carreteras con cierta frecuencia modelos de esta índole.

Un nuevo segmento ha cobrado mucha fuerza entre los conductores más jóvenes, el de los utilitarios/compactos coupé-cabrio. Esta categoría fue inaugurada hace seis años por el Peugeot 206 CC y a su estela han nacido las variantes descapotables de Micra, Mégane, 307, Focus, Astra, Golf (denominada Eos) y, por supuesto, la que protagoniza nuestro análisis, el Mitsubishi Colt CZC.

El pequeño "japonés" también opta por un techo metálico escamoteable eléctricamente que se abre y cierra en apenas 22 segundos. El proceso es bastante simple: hay que quitar unos cierres que unen el montante del parabrisas con el techo, haber desplegado la cortinilla del maletero –que protege nuestro equipaje-, pulsar un botón situado junto a los mandos de los elevalunas (un lugar que no nos convence por las posibilidades de error que provoca) y esperar el pitido final que confirma que todo se ha realizado de manera correcta.

Frente a otros coupé-cabrios, este Colt CZC cuenta con la desventaja de que no puede “capotarse” o descapotarse en movimiento y tampoco en una zona que no sea totalmente plana. Un pequeño inconveniente, pero inconveniente al fin.

Con la llegada al Colt de su carrocería más lúdica, éste abandona sus formas redondeadas, tipo monovolumen, y opta por líneas más rectas y estilizadas, convirtiéndose en una berlina de tres minivolúmenes. La estética es uno de los conceptos más opinables que existen, pero a nosotros el diseño de Pininfarina nos gusta: destila estilo y aire chic.

En el interior, las sensaciones también son buenas. La tapicería de cuero, de serie en este acabado Instyle, le da cierta exclusividad al habitáculo –a la par que ofrece confort y sujeción suficientes- y se complementa perfectamente con un acabado bueno y vistoso.

Las plazas delanteras son suficientes para personas altas, incluso adultos de cerca de 1,90 m estarán a gusto en ellas. No es que la regulación de los asientos pueda bajarse/subirse demasiado o que estén por debajo de la línea de la puerta, sino que la altura del parabrisas es tal, que no sentiremos sensación de agobio.

Atrás, la cosa cambia. Está configurado como un 2+2 y, amparándonos en ello, no nos pueden multar si “metemos” dos ocupantes atrás, aunque, no es una empresa fácil y, mucho menos, cómoda. Ya en serio, las plazas traseras son utilizables para dejar equipaje o para niños que no tengan necesidad de utilizar sillita. Eso sí, si las personas que viajan delante son altas y necesitan echar hacia atrás mucho el respaldo de su asiento, este espacio se convierte en casi inservible. Sólo un dato más: son las más pequeñas del segmento, por detrás de Micra CC y 206 CC (el Tigra Twin Top es biplaza).

El maletero es uno de los atractivos de este Colt, pues posee un volumen increíble por inesperado. Las mediciones de nuestro Centro Técnico han revelado que, en configuración coupé, este elemento cubica 530 litros, una cifra que para sí quisieran vehículos más grandes y de enfoque más familiar. Cierto es que esta capacidad de carga tiene truco, porque está limitada a viajar con el techo cerrado y sin que coloquemos la cortinilla que nos permita descapotarlo a placer en cualquier momento. En modo cabrio, el maletero sólo puede albergar 175 litros, una cantidad que apenas da para un par de pequeñas maletas.

Otro tema es el ruido. Cuando el techo no cubre nuestras cabezas se deja notar, más aerodinámico que de motor, pero no es excesivo comparado con sus rivales. Bien es cierto que lo ideal es ir a velocidad de paseo con el Colt descapotado, pero a cruceros en torno a los 100-120 km/h no se va mal, sobre todo con las ventanillas subidas. En configuración coupé, el sonido que proviene del exterior es menor, pero también es audible. En el bagaje positivo, citar que, aunque hay algún crujido en zonas de baches y en apoyos contundentes, son pocos y de menor índole que en otros modelos de la competencia.

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