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Mitsubishi Outlander

Lo dice el propio google: las búsquedas de todo terreno caen, pero las de SUV se recuperan. Y para eso Mitsubishi refresca la imagen del Outlander por dentro y por fuera, con mejor precio, un nuevo motor y el cambio automático de doble embrague del Mitsu Evo.
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Mitsubishi Outlander
Mitsubishi Outlander

Cambia el Mitsubishi Outlander. ¿Una imagen de refresco antes de lo previsto (se lanzó en España en 2007)? No, hace cuatro años que el Outlander salió en Japón y ya correspondía actualizar el SUV de siete plazas de Mitsubishi. Han mejorado la presentación y se ha adecuado el equipamiento–nuevas denominaciones Challenge y Motion, repite Kaiteki- a los tiempos que corren, con elementos de lujo que ahora pasan a ser accesorios para adquirir en el concesionario, lo que permite unos precios más bajos que la mayoría de los rivales del Outlander (incluso los de sólo cinco plazas)… y especialmente más bajos que su competencia más temida: sus hermanos gemelos Citroën C-Crosser y Peugeot 4007.

Nada más subirse, el salpicadero y la visera de la instrumentación delatan al nuevo Outlander. Los recubrimientos de tacto esponjoso con pespuntes en color de contraste se extienden también por la parte alta de las puertas. Muchos detalles en cromo, como en el exterior, y además de nuevos grafismos en los relojes de la instrumentación, ahora la pantalla multifunción entre los relojes es un TFT en color.

Por fuera, la diferencia del Outlander con su antecesor es evidente, con la parrilla imagen actual de la Mitsubishi. Se refiguran los paragolpes, el spoiler posterior, los espejos (con intermitentes integrados). Incluso el capó cambia y algunas versiones incorporan faros bixenón y nuevos diseños de llantas (en las de 18 pulgadas).

El Outlander conserva sus motores Diesel, que serán el grueso de la oferta (y de la demanda), pero estrena motor de gasolina, reemplazo del anterior 2.4 litros de 170 caballos. El nuevo motor de gasolina para el Outlander “se contenta” con un 2.0 Mivec de 147 caballos y con dos ruedas motrices. A cambio, disminuyen los consumos y, por tanto, el valor de CO2 (189 g/km), con lo que se entra en bonificación en el impuesto de matriculación y pueden rebajar el precio. El precio sugerido de esta versión será de 25.400 euros.

Los motores Diesel del Mitsubishi Outlander son los de siempre. El 2.0 DiD de procedencia VW, con bomba inyector y 140 caballos, que gasta muy poco a cambio de ser más ruidoso (homologa un consumo de 8,7 l/100km en ciudad), y que sólo se ofrece con el nivel de acabado básico Challenge, como el 2.0 de gasolina. El precio recomendado del 2.0 DiD es de 30.400 euros, sin la oferta de lanzamiento de 3.000 euros.

El verdadero refuerzo del Outlander llega para el 2.2 DiD, el motor Diesel de origen PSA de 156 caballos de turbo de geometría variable, que también se conserva, tras su reciente rehomologación. Suave, con fuerza abajo y capaz también de subir hasta cerca de 5.000 rpm, ofrece la guinda de estrenar el cambio de automático de seis marchas de doble embrague, el mismo que se encuentra en el Mitsubishi Evo. Es opción en el equipamiento Motion (unos 1.500 euros) y de serie en el Kaiteki. A diferencia del deportivo Evo, el cambio SST del Outlander sólo cuenta con programas Sport y Eco, sin el vigoroso, por no decir seco, SuperSport. Equivalente al concepto que estrenó el conocido DSG, obviamente los reglajes del “Twin Clutch SST” –como lo denomina Mitsubishi- son específicos del coche y del carácter del motor Diesel, con menor rango de utilización que el deportivo gasolina del Evo. Por ello los cambios son suaves y rápidos, a menudo imperceptibles. Poco ruido del motor, algo más aerodinámico y unas suspensiones tirando a firmes para ser un SUV, hacen al Outlander muy adecuado para usos propios de un turismo. La versión más equipada del Outlander, el 2.2 DiD Kaiteki tendrá un precio de tarifa de 37.450 euros.

El sistema de tracción “All Wheel Control” que se ofrece para los Diesel se conserva intacto. Tracción a las cuatro ruedas autoconectable, aunque con una ruleta entre los asientos se puede forzar a que sea un dos ruedas motrices –menor consumo y desgaste, para suelo seco-, cuatro ruedas automático o cuatro ruedas con bloqueo del diferencial central, para circunstancias difíciles. En esta última posición, el mecanismo envía más rápidamente par al tren posterior para compensar las pérdidas de adherencia del tren delantero, alcanzando antes el bloqueo total con reparto 50/50.

Dos manetas tras el volante realizadas en magnesio permiten pasar manualmente las marchas, aunque también se podría hacer secuencialmente con el pomo del cambio. Las cualidades “básicas” del Outlander, como las siete plazas, siguen ahí, con asientos ocultos en el piso del maletero y segunda fila de asientos abatible a toque de botón. Se añaden nuevos equipamientos a partir del acabado Motion (vamos, todos los 2.2 DiD), como los faros bixenón con una luz adicional no orientable para la función de luz de curva, la activación del warning en frenadas de emergencia o el sistema de arranque en pendiente HSA (¿cuándo se reunirán todos los fabricantes para emplear todos los mismos acrónimos?). Cámara trasera, navegación o DVD de techo para las plazas traseras pasan a ser accesorios para todos en lugar de integrarse exclusivamente en el grado de equipamiento más lujoso.

2.0 MIVEC 2WD Challenge: 25.400 €
2.0 DI-D Challenge: 30.450 €
2.2 DI-D Motion: 33.950 €
2.2 DI-D TC-SST Motion: 35.450 €
2.2 DI-D TC-SST Keiteki: 37.450 €

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