Mitsubishi Montero 2007

Presume abiertamente de ser el todo terreno que menos se usa en España “para llevar a los niños al cole”. El Montero se renueva con una clara premisa: mantener su esencia y hacerse más efectivo tanto en el asfalto como fuera de él. Estamos ante un TT puro para aquellos a los que no les vale con, simplemente, “adaptarse al campo”.
Autopista -
Mitsubishi Montero 2007
Mitsubishi Montero 2007

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

De hecho, los cambios estéticos no son de gran calado. Mitsubishi tenía claro que éste es uno de esos coches con “identidad propia”, con club de fans. La mayoría de sus futuros compradores –un 70 por ciento, según aseguran- ya son dueños de otro Montero.

También querían dejar bien claro que el Montero se ha labrado su fama en las duras etapas del Dakar: ha ganado el rally 11 veces. Así, acerca la imagen del frontal a la del nuevo Montero Evo e incorpora una insignia en la que se ve en qué años se proclamó vencedor en el afamado Lago Rosa.

En Mitsubishi, nos han enseñado distintos concepts del Montero (con estética más revolucionaria) que, al final, nunca llegaron a realizarse. La imagen no era tan importante para ellos. El nuevo modelo debía ser igual, pero mucho más eficaz. Los cambios importantes no se ven: se sienten.

Aseguran que el 75 por ciento de sus piezas es completamente nuevo. Para empezar, no hay variación en sus medidas. Tan sólo la versión de cinco puertas ha aumentado en 10 milímetros el ancho de vías: así se mejora la estabilidad y se garantiza un paso por curvas más ágil. Además, el nuevo Montero ha aligerado algunos de sus apartados: por ejemplo, ahora, su parachoques de un compuesto de aluminio pesa la mitad.

Se mantiene su estructura monocasco de bastidor integrado, pero éste ha mejorado. La suspensión delantera cuenta con amortiguadores nuevos y unas barras estabilizadoras más gruesas. Por último, el Montero se ha insonorizado mejor (destaca el trabajo hecho en el parabrisas) y aumenta su resistencia a la corrosión.

Estos cambios se centran, principalmente, en hacerlo más efectivo en carretera. Sin embargo, Mitsubishi destaca que el Montero es, ante todo y sobre todo, un todo terreno “puro”: según la marca, el 43 por ciento de los propietarios de este vehículo realizan una conducción off road. Pero, ¿cómo se distingue a “un TT de raza”?

Todo caminos, SUV, crossover... Todos ellos te permitirán abandonar el asfalto con cierta solvencia, pero no los puedes confundir con un auténtico todo terreno. Su imagen, sus cotas y sus soluciones técnicas pueden ser de TT. Sin embargo, un 4x4 “auténtico” se distingue por su transmisión y, en concreto, por la presencia de reductora.

El Montero incorpora la caja de cambios Super Select, una transmisión con reductora que permite el cambio de propulsión posterior (4x2) a tracción total (4x4) en marcha (siempre por debajo de 100 km/h) y en cualquier terreno. Esta variación se realiza mediante un diferencial central, que puede ser bloqueado.

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Podemos elegir entre cuatro modos distintos de conducción:

* modo 2H: tracción trasera. Ideal para circular en carretera y reducir el consumo.
* modo 4H: tracción total. Normalmente, el reparto de par será del 33/67 entre el eje delantero y trasero. Sin embargo, si el suelo está mojado o en superficies de baja fricción, se eleva el par del eje delantero hasta alcanzar el 50 por ciento.
* modo 4HLc: tracción total con el diferencial central bloqueado. Está pensado para circular sobre superficies de nieve blanda, barro o tierra, ya que se bloquea el diferencial central permitiendo que cada una de las cuatro ruedas posea la capacidad de tracción cuando lo necesite.
* 4LLc: reductora y diferencial central bloqueado. Diseñado para situaciones en las que necesites tracción extra.

Por si fuera poco, el Montero incluye una importante novedad: bloqueo de diferencial trasero, que elimina la diferencia de giro entre las ruedas traseras. Se activa pulsando un botón del salpicadero (siempre con los modos 4HLc o 4LL), pero tendremos que rodar por debajo de los 12 km/h.

Su arsenal off road se completa con el Engine Brake Assist Control (control de descensos), de serie en toda la gama. Se trata de un control de asistencia de frenada que se activa colocando la palanca de transmisión en reductora, eligiendo la primera velocidad y sin pisar el freno. En el momento que detecta que una rueda pierde tracción, toma el control de los frenos del vehículo para conseguir un descenso controlado y gradual.

El Montero vuelve a sus orígenes. Estrena nuevo look, más cercano a aquel que lucía hace ya 25 años: tan alto y vertical, con un parabrisas casi plano y unos marcados faros delanteros. Destaca el nuevo portón, ahora con la rueda de repuesto más centrada y baja, garantizando una mejor visibilidad.

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