Publicidad

Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D

La apuesta de Mitsubishi para el segmento de los compactos se centra en su nuevo Lancer, un vehículo interesante por tamaño, comportamiento y precio, que debuta en el mercado con una carrocería de tres volúmenes y cuatro puertas, y un motor Diesel de origen Volkswagen y 140 caballos.
-
Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D
Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D

Para la primera prueba del nuevo Lancer, hemos recurrido la que a priori ha de ser su opción más interesante, la Diesel. Emplea el mismo motor 2.0 TDI del grupo Volkswagen y que, de momento y hasta que el grupo VAG lo sustituya por su variante alimentada por raíl común, comparte con numerosos modelos de Seat, Audi, Skoda, VW, Dodge o Chrysler. De este motor siempre hemos hablado maravillas en cuanto a rendimiento pero siempre nos hemos quejado de lo ruidoso que es, sobre todo al ralentí. En el Mitsubishi todo esto se cumple y además transmite vibraciones al interior. El ruido mecánico es alto y llega a cansar, más incluso que en un Volkswagen, lo que nos da a entender la calidad de insonorización de estos últimos. De hecho, a 60 km/h, es 3 decibelios más ruidoso que el Jetta con este mismo motor y, como referencia, entre 5 y 6 dB peor que un Mégane, y es una pena, porque el rendimiento sigue siendo de los mejores del mercado.

Ofrece un nivel de prestaciones muy bueno, el mejor de entre sus rivales, algo que casa bien con el comportamiento dinámico que el bastidor admite. Así, alcanza los 100 km/h desde parado en 8,37 segundos y llega al kilómetro en 29,81 segundos, siempre ofrece par disponible, recupera con inmediatez y encima establece un consumo medio real de 6,6 litros cada 100 km. Los desarrollos del cambio están bien escalonados en sus seis velocidades y el tacto de la palanca es incluso deportivo. Aparte del ruido, quedaría reprocharle una entrega de par brusca, nada lineal, que en condiciones de suelo deslizante y a medio régimen, provocan que el control de tracción tenga que intervenir más de lo esperado –a Jetta y Octavia les pasa lo mismo-, aunque sin problemas graves que comprometan la seguridad.

Una de las bazas con las que juega el nuevo Lancer es su comportamiento dinámico. La estabilidad es buena y además se protege con un control electrónico de serie, con independencia del acabado. Tiene una dirección rápida y precisa y la zaga ayuda en los giros con un buen compromiso entre rapidez y seguridad, suspensión firme sin ser desagradable. El equipo de frenos aparenta responder, pero ante el "Correvit" registró unas distancias de frenado un tanto largas.

Desde la versión básica denominada Inform, el Lancer hace gala de un completo nivel de acabado. Así, por los 20.450 euros que cuesta, se dispone de airbag de rodillas para el conductor, el aire acondicionado o los controles de tracción y estabilidad de serie, entre otras muchas opciones. Nuestra unidad contaba con el acabado tope de gama que añade los faros de bi-xenon, las luces de giro, un sistema de navegador con pantalla táctil y disco duro de 22 GB más 8 GB para almacenar música en lugar del cargador de CD, la tapicería de cuero con asientos delanteros calefactables y llantas de 18 pulgadas. Obviamente su precio aumenta hasta los 27.700 euros; con todo, se queda al mismo nivel de lo que cuesta un VW Jetta mucho menos equipado. Consideramos la versión intermedia como la más interesante, puesto que por los 23.450 euros que cuesta tenemos un coche de buena habitabilidad, equipamiento completo, prestaciones deportivas y consumo moderado.

— Prestaciones
— Consumo
— Equipamiento y precio

— Volante no regulable en profundidad
— Detalles de acabado
— Motor ruidoso

Compacto
Entre dos mundos

Para la primera prueba del nuevo Lancer, hemos recurrido la que a priori ha de ser su opción más interesante, la Diesel. Emplea el mismo motor 2.0 TDI del grupo Volkswagen y que, de momento y hasta que el grupo VAG lo sustituya por su variante alimentada por raíl común, comparte con numerosos modelos de Seat, Audi, Skoda, VW, Dodge o Chrysler. De este motor siempre hemos hablado maravillas en cuanto a rendimiento pero siempre nos hemos quejado de lo ruidoso que es, sobre todo al ralentí. En el Mitsubishi todo esto se cumple y además transmite vibraciones al interior. El ruido mecánico es alto y llega a cansar, más incluso que en un Volkswagen, lo que nos da a entender la calidad de insonorización de estos últimos. De hecho, a 60 km/h, es 3 decibelios más ruidoso que el Jetta con este mismo motor y, como referencia, entre 5 y 6 dB peor que un Mégane, y es una pena, porque el rendimiento sigue siendo de los mejores del mercado.

Ofrece un nivel de prestaciones muy bueno, el mejor de entre sus rivales, algo que casa bien con el comportamiento dinámico que el bastidor admite. Así, alcanza los 100 km/h desde parado en 8,37 segundos y llega al kilómetro en 29,81 segundos, siempre ofrece par disponible, recupera con inmediatez y encima establece un consumo medio real de 6,6 litros cada 100 km. Los desarrollos del cambio están bien escalonados en sus seis velocidades y el tacto de la palanca es incluso deportivo. Aparte del ruido, quedaría reprocharle una entrega de par brusca, nada lineal, que en condiciones de suelo deslizante y a medio régimen, provocan que el control de tracción tenga que intervenir más de lo esperado –a Jetta y Octavia les pasa lo mismo-, aunque sin problemas graves que comprometan la seguridad.

Una de las bazas con las que juega el nuevo Lancer es su comportamiento dinámico. La estabilidad es buena y además se protege con un control electrónico de serie, con independencia del acabado. Tiene una dirección rápida y precisa y la zaga ayuda en los giros con un buen compromiso entre rapidez y seguridad, suspensión firme sin ser desagradable. El equipo de frenos aparenta responder, pero ante el "Correvit" registró unas distancias de frenado un tanto largas.

Desde la versión básica denominada Inform, el Lancer hace gala de un completo nivel de acabado. Así, por los 20.450 euros que cuesta, se dispone de airbag de rodillas para el conductor, el aire acondicionado o los controles de tracción y estabilidad de serie, entre otras muchas opciones. Nuestra unidad contaba con el acabado tope de gama que añade los faros de bi-xenon, las luces de giro, un sistema de navegador con pantalla táctil y disco duro de 22 GB más 8 GB para almacenar música en lugar del cargador de CD, la tapicería de cuero con asientos delanteros calefactables y llantas de 18 pulgadas. Obviamente su precio aumenta hasta los 27.700 euros; con todo, se queda al mismo nivel de lo que cuesta un VW Jetta mucho menos equipado. Consideramos la versión intermedia como la más interesante, puesto que por los 23.450 euros que cuesta tenemos un coche de buena habitabilidad, equipamiento completo, prestaciones deportivas y consumo moderado.

— Prestaciones
— Consumo
— Equipamiento y precio

— Volante no regulable en profundidad
— Detalles de acabado
— Motor ruidoso

Compacto
Entre dos mundos