Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D

La apuesta de Mitsubishi para el segmento de los compactos se centra en su nuevo Lancer, un vehículo interesante por tamaño, comportamiento y precio, que debuta en el mercado con una carrocería de tres volúmenes y cuatro puertas, y un motor Diesel de origen Volkswagen y 140 caballos.
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Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D
Mitsubishi Lancer Sports Sedan 2.0 DI-D

Al igual que ocurre con la mayoría de compactos de cuatro puertas, el Lancer Sports Sedan supone una amenaza a las tradicionales berlinas medias con más años en el mercado. Mide lo mismo que un Skoda Octavia o un VW Jetta y es, entre 10 y 20 cm más corto que modelos como Mondeo, Laguna, 407 o Mazda 6. Sin embargo, su aprovechado espacio interior permite una habitabilidad preocupante para alguna de las berlinas antes mencionadas; por ejemplo, es 11 cm más corto que un 407 pero tiene unas plazas traseras con 4 cm más de espacio para las piernas de los ocupantes y algo más de anchura, y todo con sólo 15 litros menos de capacidad en el maletero. Da que pensar.

Comparado con sus rivales directos, es decir, Jetta, Mégane, Mazda 3, Focus o Toyota Corolla, todos con carrocerías de 4 puertas, ofrece un espacio similar a ellos. Sólo cede en la capacidad real del maletero que, con sus 450 litros, queda por detrás de los 490 del Mazda 3, 550 l del Mégane y muy lejos de los 575 l que ofrece un Focus, por no hablar de los 600 litros del Jetta. También es cierto que nuestra unidad contaba con un enorme altavoz de graves en el lateral izquierdo -opcional-, que debía restar entre 10 y 20 litros de capacidad, e igualaría sin él la cosa con los primeros. La habitabilidad es buena, y los asientos de las cuatro plazas principales, cómodos. La central trasera… mejor para trayectos cortos. Como es habitual, el reposabrazos central hace que el respaldo sea más duro.

A pesar de su confort de asientos, el conductor puede que no se encuentre todo lo cómodo que debería; el volante carece de reglaje en profundidad, la palanca de cambios está algo retrasada y habrá quien encuentre las banquetas cortas, aunque, como siempre, hay que acudir al concesionario y sentarse en este coche, puesto que cada persona es un mundo. Con todo, hoy en día no se entiende que el volante no se pueda regular en profundidad, pocos son los coches que quedan en el mercado con esta característica. El acabado general es bueno pero la presentación y los plásticos son tristes. Todos los ajustes y mandos aparentan fiabilidad, salvo algunos detalles concretos; no nos ha gustado nada el recubrimiento del maletero y la terminación de los asientos traseros en el mismo. La moqueta que cubre el fondo no queda bien sujeta y resbala sobre el propio fondo, detalle muy fácil de arreglar colocando cuatro velcros, uno en cada esquina. También falta precisión en la desconexión automática de los intermitentes, que obliga a girar mucho el volante para que actúe.

Compacto
Motor conocido

Al igual que ocurre con la mayoría de compactos de cuatro puertas, el Lancer Sports Sedan supone una amenaza a las tradicionales berlinas medias con más años en el mercado. Mide lo mismo que un Skoda Octavia o un VW Jetta y es, entre 10 y 20 cm más corto que modelos como Mondeo, Laguna, 407 o Mazda 6. Sin embargo, su aprovechado espacio interior permite una habitabilidad preocupante para alguna de las berlinas antes mencionadas; por ejemplo, es 11 cm más corto que un 407 pero tiene unas plazas traseras con 4 cm más de espacio para las piernas de los ocupantes y algo más de anchura, y todo con sólo 15 litros menos de capacidad en el maletero. Da que pensar.

Comparado con sus rivales directos, es decir, Jetta, Mégane, Mazda 3, Focus o Toyota Corolla, todos con carrocerías de 4 puertas, ofrece un espacio similar a ellos. Sólo cede en la capacidad real del maletero que, con sus 450 litros, queda por detrás de los 490 del Mazda 3, 550 l del Mégane y muy lejos de los 575 l que ofrece un Focus, por no hablar de los 600 litros del Jetta. También es cierto que nuestra unidad contaba con un enorme altavoz de graves en el lateral izquierdo -opcional-, que debía restar entre 10 y 20 litros de capacidad, e igualaría sin él la cosa con los primeros. La habitabilidad es buena, y los asientos de las cuatro plazas principales, cómodos. La central trasera… mejor para trayectos cortos. Como es habitual, el reposabrazos central hace que el respaldo sea más duro.

A pesar de su confort de asientos, el conductor puede que no se encuentre todo lo cómodo que debería; el volante carece de reglaje en profundidad, la palanca de cambios está algo retrasada y habrá quien encuentre las banquetas cortas, aunque, como siempre, hay que acudir al concesionario y sentarse en este coche, puesto que cada persona es un mundo. Con todo, hoy en día no se entiende que el volante no se pueda regular en profundidad, pocos son los coches que quedan en el mercado con esta característica. El acabado general es bueno pero la presentación y los plásticos son tristes. Todos los ajustes y mandos aparentan fiabilidad, salvo algunos detalles concretos; no nos ha gustado nada el recubrimiento del maletero y la terminación de los asientos traseros en el mismo. La moqueta que cubre el fondo no queda bien sujeta y resbala sobre el propio fondo, detalle muy fácil de arreglar colocando cuatro velcros, uno en cada esquina. También falta precisión en la desconexión automática de los intermitentes, que obliga a girar mucho el volante para que actúe.

Compacto
Motor conocido
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