Mitsubishi Lancer Ralliart

Concebida como puente de conexión entre las variantes más populares de la gama Lancer y el más radical Evolution, Mitsubishi nos presenta ahora la nueva versión Ralliart de este gran compacto. Sofisticada tracción integral permanente, cambio automático deportivo de doble embrague, evolución del motor 2.0 Turbo con 240 CV de potencia…¡Cómo anda!
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Mitsubishi Lancer Ralliart
Mitsubishi Lancer Ralliart

Asociadas históricamente a Mitsubishi como indicativo de alto rendimiento, Ralliart se transforma, por primera vez, en una firma propia de la marca japonesa para su renovada gama europea. Se estrenará comercialmente sobre el nuevo Lancer en la primavera de 2009, aunque posteriormente asociará su nombre también al resto de sus modelos.

El Lancer Ralliart que hemos podido ya probar es, de momento, sólo un “preestreno”, como lo denominan en Mitsubishi. Sin embargo, no variará en absoluto del modelo de serie que llegará a los concesionarios. Según hemos podido conocer, a pesar de que en otros mercados estará disponible con carrocerías de cuatro y cinco puertas, a España sólo aterrizará sobre esta última –conocida como Sportback y cuyo estreno se realizará en septiembre-. El objetivo es evitar que coma terreno al recientemente lanzado Evolution, ya que éste sólo se vende en versión sedán. Y motivos tendrá para ello, al tomar buena parte de sus componentes a un precio, según nos confirman, mucho más accesible.

Tanto en dimensiones (con 4,59 metros de longitud), como en habitabilidad, planteamiento práctico o bastidor general, el nuevo Ralliart toma exactamente la base del Lancer Sportback. Sin embargo ya desde su silueta apreciamos con claridad un espíritu más guerrero. Del Evolution recoge su capó de aluminio con tomas de aire y conducto NACA que, según Mitsubishi, ahorran un total de 7,9 kg de peso. También las llantas de aleación son específicas, de 18 pulgadas y montadas sobre neumáticos en medida 215/45 en lugar de los 205/60 R16 de los Lancer más populares. Por dentro, equipa sus mismos asientos de gran sujeción, pero adopta, también del Evolution, un volante deportivo más grueso y de mejor tacto, además de pedales en aluminio.

Pero no pensemos que únicamente existen diferencias estéticas, porque éstas son mínimas en comparación con las mejoras de chasis que introducen los nuevos Ralliart. Por ejemplo en la dirección, ahora con una bomba hidráulica de mayor capacidad, o en el equipo de frenos que, sin ser los del Evolution, mejoran también el rendimiento. Delante incluirá discos ventilados de doble pistón, de 16 pulgadas en los dos ejes –frente a los máximos de 15” de otros Lancer- y con mayor diámetro del cilindro maestro. Por su parte, los trenes de suspensión adoptan también en el Ralliart un tarado más deportivo, similar al del Evolution, mientras que las estabilizadoras son ahora más gruesas, con 22 mm en lugar de 21.

Abrimos el capó y encontramos la verdadera alma de este Lancer Ralliart. Se trata del mismo motor gasolina 2.0 Turbo MIVEC del nuevo Evolution, pero con modificaciones en el turbocompresor, en el sistema de admisión –con un colector corto de aluminio– y en la centralita para suavizar su rendimiento. Así, rebaja la potencia de 295 a 240 CV a 6.000 rpm, y también recorta el par máximo de 37,3 mkg a 36,0 mkg a 3.000 rpm. En cualquier caso son rendimientos espectaculares que catapultan a este deportivo a obtener una velocidad máxima superior a 220 km/h, con una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 7 segundos. Subidos a él, nos ha parecido en carretera un motor muy enérgico, capaz de estirarse hasta prácticamente 7.000 vueltas con un gran empuje.

Claro que a extraer toda su fortaleza contribuye de modo especial la nueva transmisión automática SST de doble embrague y seis velocidades estrenada ya en el Evolution. A diferencia de aquel, no incluye modo Super Sport (capaz de hacer girar el motor siempre por encima de 4.500 rpm), aunque cuenta con modo confort y Sport (en este caso nunca baja de 2.500 rpm) y tres programas de funcionamiento: asfalto, gravilla y nieve. Dispone asimismo de modo secuencial, tanto por palanca como por unas eficaces levas de magnesio fijas tras el volante. Decir que nos ha gustado mucho el funcionamiento del cambio, suave y rápido en sus transiciones.

Aunque, evidentemente y como cualquier Lancer deportivo que se precie, el nuevo Ralliart prescinde de la configuración de tracción delantera de sus hermanos de gama para equipar, como el radical Evolution, la transmisión permanente a las cuatro ruedas AWC. Algo menos sofisticada, al no contar con funciones como el control activo de deriva o el ABS deportivo, pero fundamental para entregar al suelo con una gran solvencia todo su torrente de fuerza.

El sistema consta de un diferencial central activo que reparte el par entre los trenes delantero y trasero. En condiciones normales de uso, la distribución es de 75/25, aunque puede llegar a repartir hasta un 50 por ciento de la fuerza máxima en cada eje. Además, varía también el par que entrega a las ruedas de cada lado (derecha e izquierda), a través de sendos diferenciales de deslizamiento limitado, helicoidal en el tren delantero y mecánico en el trasero.

En definitiva, y con una alta rigidez torsional que asegura ser mejor que en el anterior Evo IX, el Lancer Ralliart se muestra en carretera como un deportivo muy seguro, progresivo y ágil. Corre mucho y, además, se pilota fácil. Con él, Mitsubishi cerrará el círculo de una nueva familia con variantes para todo tipo de públicos.

Asociadas históricamente a Mitsubishi como indicativo de alto rendimiento, Ralliart se transforma, por primera vez, en una firma propia de la marca japonesa para su renovada gama europea. Se estrenará comercialmente sobre el nuevo Lancer en la primavera de 2009, aunque posteriormente asociará su nombre también al resto de sus modelos.

El Lancer Ralliart que hemos podido ya probar es, de momento, sólo un “preestreno”, como lo denominan en Mitsubishi. Sin embargo, no variará en absoluto del modelo de serie que llegará a los concesionarios. Según hemos podido conocer, a pesar de que en otros mercados estará disponible con carrocerías de cuatro y cinco puertas, a España sólo aterrizará sobre esta última –conocida como Sportback y cuyo estreno se realizará en septiembre-. El objetivo es evitar que coma terreno al recientemente lanzado Evolution, ya que éste sólo se vende en versión sedán. Y motivos tendrá para ello, al tomar buena parte de sus componentes a un precio, según nos confirman, mucho más accesible.

Tanto en dimensiones (con 4,59 metros de longitud), como en habitabilidad, planteamiento práctico o bastidor general, el nuevo Ralliart toma exactamente la base del Lancer Sportback. Sin embargo ya desde su silueta apreciamos con claridad un espíritu más guerrero. Del Evolution recoge su capó de aluminio con tomas de aire y conducto NACA que, según Mitsubishi, ahorran un total de 7,9 kg de peso. También las llantas de aleación son específicas, de 18 pulgadas y montadas sobre neumáticos en medida 215/45 en lugar de los 205/60 R16 de los Lancer más populares. Por dentro, equipa sus mismos asientos de gran sujeción, pero adopta, también del Evolution, un volante deportivo más grueso y de mejor tacto, además de pedales en aluminio.

Pero no pensemos que únicamente existen diferencias estéticas, porque éstas son mínimas en comparación con las mejoras de chasis que introducen los nuevos Ralliart. Por ejemplo en la dirección, ahora con una bomba hidráulica de mayor capacidad, o en el equipo de frenos que, sin ser los del Evolution, mejoran también el rendimiento. Delante incluirá discos ventilados de doble pistón, de 16 pulgadas en los dos ejes –frente a los máximos de 15” de otros Lancer- y con mayor diámetro del cilindro maestro. Por su parte, los trenes de suspensión adoptan también en el Ralliart un tarado más deportivo, similar al del Evolution, mientras que las estabilizadoras son ahora más gruesas, con 22 mm en lugar de 21.

Abrimos el capó y encontramos la verdadera alma de este Lancer Ralliart. Se trata del mismo motor gasolina 2.0 Turbo MIVEC del nuevo Evolution, pero con modificaciones en el turbocompresor, en el sistema de admisión –con un colector corto de aluminio– y en la centralita para suavizar su rendimiento. Así, rebaja la potencia de 295 a 240 CV a 6.000 rpm, y también recorta el par máximo de 37,3 mkg a 36,0 mkg a 3.000 rpm. En cualquier caso son rendimientos espectaculares que catapultan a este deportivo a obtener una velocidad máxima superior a 220 km/h, con una aceleración de 0 a 100 km/h en menos de 7 segundos. Subidos a él, nos ha parecido en carretera un motor muy enérgico, capaz de estirarse hasta prácticamente 7.000 vueltas con un gran empuje.

Claro que a extraer toda su fortaleza contribuye de modo especial la nueva transmisión automática SST de doble embrague y seis velocidades estrenada ya en el Evolution. A diferencia de aquel, no incluye modo Super Sport (capaz de hacer girar el motor siempre por encima de 4.500 rpm), aunque cuenta con modo confort y Sport (en este caso nunca baja de 2.500 rpm) y tres programas de funcionamiento: asfalto, gravilla y nieve. Dispone asimismo de modo secuencial, tanto por palanca como por unas eficaces levas de magnesio fijas tras el volante. Decir que nos ha gustado mucho el funcionamiento del cambio, suave y rápido en sus transiciones.

Aunque, evidentemente y como cualquier Lancer deportivo que se precie, el nuevo Ralliart prescinde de la configuración de tracción delantera de sus hermanos de gama para equipar, como el radical Evolution, la transmisión permanente a las cuatro ruedas AWC. Algo menos sofisticada, al no contar con funciones como el control activo de deriva o el ABS deportivo, pero fundamental para entregar al suelo con una gran solvencia todo su torrente de fuerza.

El sistema consta de un diferencial central activo que reparte el par entre los trenes delantero y trasero. En condiciones normales de uso, la distribución es de 75/25, aunque puede llegar a repartir hasta un 50 por ciento de la fuerza máxima en cada eje. Además, varía también el par que entrega a las ruedas de cada lado (derecha e izquierda), a través de sendos diferenciales de deslizamiento limitado, helicoidal en el tren delantero y mecánico en el trasero.

En definitiva, y con una alta rigidez torsional que asegura ser mejor que en el anterior Evo IX, el Lancer Ralliart se muestra en carretera como un deportivo muy seguro, progresivo y ágil. Corre mucho y, además, se pilota fácil. Con él, Mitsubishi cerrará el círculo de una nueva familia con variantes para todo tipo de públicos.

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