Mínimo razonable

Con un nombre un poco presuntuoso, esta nueva versión del Ford Fiesta equipada con mecánica TDCI de 1,4 litros permite un nivel de prestaciones razonable con unos consumos contenidos.
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Mínimo razonable
Mínimo razonable

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

El C3 comparte la mecánica con el Fiesta TDCI, aunque en la marca gala se denomina HDI. Su funcionamiento es muy similar y las principales diferencias hay que buscarlas en la carrocería e interior, siendo el volumen del maletero el aspecto más diferenciador entre ellos, con más de 300 litros en el C3. Sin aplicar los descuentos habituales, la tarifa del Citroën supera la del Fiesta.

El Fiat Punto juega con la baza de la cilindrada a su fravor, siendo su mecánica procedente de modelos tan prestigiosos como el 156 o el 147 JTD, eso sí, sin intercooler y con una gestión electrónica diferente. Con 80 CV se mueve con soltura y ofrece potencia y suavidad desde muy pocas revoluciones.

Opel tiene un producto interesante en este segmento, con un precioi razonable. Amplio, cómodo y bien equipado, el Corsa dispone de una cilindrada elevada y ofrece una respuesta muy progresiva en todo el rango de utilización del propulsor. Su mayor peso supone un pequeño lastre para las prestaciones pero, a cambio, resulta muy agradable de conducir.

El 206 HDI 1.4 también comparte la mecánica con el Fiesta y el C3, aunque el comportamiento dinámico de este modelo se ve favorecido por un menor peso del conjunto. Además, la puesta a punto del bastidor le otorga un comportamiento con ciertos tintes deportivos, al ser muy vivo su tren trasero. En contraposición, la capacidad del maletero es la más pequeña de todas.

La cilindrada del Clio también es superior a la de nuestro protagonista, aunque no llega a los niveles del Fiat o el Seat. La suavidad de este motor se deja sentir con claridad, pero no logra alcanzar las cifras de sus competidores. Sus dimensiones exteriores son las más recortadas, y eso tiene su repercusión especialmente en las plazas traseras y el maletero.

Más grande, cómodo y espacioso, el Ibiza que compite con estas versiones no cueenta con turbocompresor, aunque si utiliza la mecánica 1.9 de los archifamosos TDI de Volkswagen, Audi, o Skoda. En este caso la potencia sólo alcanza los 64 CV, lo que repercute de forma negativa en las prestaciones y, en especial, en los ejercicios de aceleración o recuperación. A cambio, es muy suave y cómodo.

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