Mini One D 88 CV

Ahora que queda poco para su renovación, la gama Mini gana atractivo con la incorporación de una nueva, y más capaz, mecánica Diesel de 88 CV
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Mini One D 88 CV
Mini One D 88 CV

El interior de este Mini es de los más peculiares y atractivos del mercado. La colocación de los mandos resulta desconcertante en un primer momento, sobre todo la de los elevalunas –en la consola central, bajo los controles de la climatización-, pero con el uso te terminas acostumbrando. Aparte de la situación, nos gusta el diseño de la instrumentación, que imita a la de un avión, con un cuentakilómetros de gran tamaño coronando la consola central y un cuentarrevoluciones, de menores dimensiones, sobre el volante.

La postura de conducción es muy buena, pues los asientos, tapizados en cuero bicolor –opcionales por 1.459 euros- otorgan un magnífico agarre y un gran confort, aunque, eso sí, son de lo más “calurosos” en verano. El acceso a las plazas traseras del Mini, como ya hemos comentado, es mejorable, al igual que el acomodo en las delanteras, pues el coche es muy bajo y hay que dejarse caer para sentarse, algo que no es muy grato para personas de edad avanzada o movilidad reducida.

Ya hemos dicho que el Mini One D tiene un halo de exclusividad importante y esto se demuestra en el precio y la política de opciones. Su tarifa, 17.480 euros, es la más elevada del segmento de los utilitarios, al que por tamaño y enfoque pertenece, pero es que, para más inri, no cuenta con un equipamiento de serie demasiado completo.

Bien es cierto, que la seguridad sí que se ha cuidado, incluyéndose sin sobreprecio los controles de estabilidad, tracción, el medidor de presión de neumáticos y airbags de conductor, acompañante y laterales. Sin embargo, hay detalles que no comprendemos: ¿cómo es posible que un coche de casi tres millones de las antiguas pesetas tenga el aire acondicionado como una opción (por 975 euros)? Además, deberemos pagar por nimiedades como el asiento del acompañante con regulación en altura (56 euros), el anclaje Isofix (44 euros) o la desconexión del airbag de pasajero (44 euros).

Eso sí, debemos reconocer que la cantidad de opciones para personalizar nuestro Mini es elevada, más de las que habitualmente se ofrecen en este segmento. En esta lista no faltan elementos como los asientos delanteros calefactables (315 euros), la ayuda al aparcamiento (337), los faros de Xenón (639), el sistema Bluetooth (651), el sistema de navegación (2.713) o el techo solar (954).

LO MEJOR
LO PEOR

* Motor alegre.
* Conducción dinámica.
* Diseño simpático.

* Precio elevado.
* Nivel de equipamiento.
* Espacio plazas traseras.

El interior de este Mini es de los más peculiares y atractivos del mercado. La colocación de los mandos resulta desconcertante en un primer momento, sobre todo la de los elevalunas –en la consola central, bajo los controles de la climatización-, pero con el uso te terminas acostumbrando. Aparte de la situación, nos gusta el diseño de la instrumentación, que imita a la de un avión, con un cuentakilómetros de gran tamaño coronando la consola central y un cuentarrevoluciones, de menores dimensiones, sobre el volante.

La postura de conducción es muy buena, pues los asientos, tapizados en cuero bicolor –opcionales por 1.459 euros- otorgan un magnífico agarre y un gran confort, aunque, eso sí, son de lo más “calurosos” en verano. El acceso a las plazas traseras del Mini, como ya hemos comentado, es mejorable, al igual que el acomodo en las delanteras, pues el coche es muy bajo y hay que dejarse caer para sentarse, algo que no es muy grato para personas de edad avanzada o movilidad reducida.

Ya hemos dicho que el Mini One D tiene un halo de exclusividad importante y esto se demuestra en el precio y la política de opciones. Su tarifa, 17.480 euros, es la más elevada del segmento de los utilitarios, al que por tamaño y enfoque pertenece, pero es que, para más inri, no cuenta con un equipamiento de serie demasiado completo.

Bien es cierto, que la seguridad sí que se ha cuidado, incluyéndose sin sobreprecio los controles de estabilidad, tracción, el medidor de presión de neumáticos y airbags de conductor, acompañante y laterales. Sin embargo, hay detalles que no comprendemos: ¿cómo es posible que un coche de casi tres millones de las antiguas pesetas tenga el aire acondicionado como una opción (por 975 euros)? Además, deberemos pagar por nimiedades como el asiento del acompañante con regulación en altura (56 euros), el anclaje Isofix (44 euros) o la desconexión del airbag de pasajero (44 euros).

Eso sí, debemos reconocer que la cantidad de opciones para personalizar nuestro Mini es elevada, más de las que habitualmente se ofrecen en este segmento. En esta lista no faltan elementos como los asientos delanteros calefactables (315 euros), la ayuda al aparcamiento (337), los faros de Xenón (639), el sistema Bluetooth (651), el sistema de navegación (2.713) o el techo solar (954).

LO MEJOR
LO PEOR

* Motor alegre.
* Conducción dinámica.
* Diseño simpático.

* Precio elevado.
* Nivel de equipamiento.
* Espacio plazas traseras.

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