Mini One D 88 CV

Ahora que queda poco para su renovación, la gama Mini gana atractivo con la incorporación de una nueva, y más capaz, mecánica Diesel de 88 CV
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Mini One D 88 CV
Mini One D 88 CV

El modelo italiano es otro de los utilitarios con “glamour” que pululan por nuestras ciudades. Su diseño es motivo de controversia, pero hay que reconocer que es, como poco, es original. Dinámicamente nos gusta más el Mini One D, porque es mucho más deportivo y su motor más voluntarioso y prestacional, aunque reconocemos que el pequeño Lancia es más cómodo de suspensiones.

No es el Mini, pero su estética es bastante similar, algo que le ha valido el apelativo del “Mini japonés”. Este hecho le ha servido para convertirse, por diseño, en una alternativa al modelo que protagoniza nuestra prueba. Pero, aparte de esto, el Swift tiene muchas virtudes, es un coche con un comportamiento bastante divertido, cómodo y posee versiones de cinco puertas, lo que incrementa su utilidad. Su motor es menos potente, 70 CV, aunque es suficiente para el ámbito urbano. El precio resulta su principal atractivo, pues es casi 4.000 euros más barato.

El concepto del Toyota Yaris es algo diferente al del Mini One D, pues apuesta más por la modularidad y la capacidad de transporte. No obstante, es una opción a tener en cuenta por precio. El motor que equipan ambos vehículos es el mismo, por lo que las prestaciones son muy similares, pero en el apartado del comportamiento, es mucho más divertido el Mini, aunque el Yaris es más cómodo y agradable de conducir.

Quizás, por tamaño, su rival natural sería el Fox, pero por un precio similar al del Mini One D, podemos adquirir un Polo con mayor potencia y espacio. El Polo posee mayor habitabilidad y mayor capacidad en el maleteo, aunque no es tan divertido como puede resultar un Mini One D, pues su comportamiento es más burgués, incluso en la versión Sportline, que cuenta con suspensión deportiva.

El modelo italiano es otro de los utilitarios con “glamour” que pululan por nuestras ciudades. Su diseño es motivo de controversia, pero hay que reconocer que es, como poco, es original. Dinámicamente nos gusta más el Mini One D, porque es mucho más deportivo y su motor más voluntarioso y prestacional, aunque reconocemos que el pequeño Lancia es más cómodo de suspensiones.

No es el Mini, pero su estética es bastante similar, algo que le ha valido el apelativo del “Mini japonés”. Este hecho le ha servido para convertirse, por diseño, en una alternativa al modelo que protagoniza nuestra prueba. Pero, aparte de esto, el Swift tiene muchas virtudes, es un coche con un comportamiento bastante divertido, cómodo y posee versiones de cinco puertas, lo que incrementa su utilidad. Su motor es menos potente, 70 CV, aunque es suficiente para el ámbito urbano. El precio resulta su principal atractivo, pues es casi 4.000 euros más barato.

El concepto del Toyota Yaris es algo diferente al del Mini One D, pues apuesta más por la modularidad y la capacidad de transporte. No obstante, es una opción a tener en cuenta por precio. El motor que equipan ambos vehículos es el mismo, por lo que las prestaciones son muy similares, pero en el apartado del comportamiento, es mucho más divertido el Mini, aunque el Yaris es más cómodo y agradable de conducir.

Quizás, por tamaño, su rival natural sería el Fox, pero por un precio similar al del Mini One D, podemos adquirir un Polo con mayor potencia y espacio. El Polo posee mayor habitabilidad y mayor capacidad en el maleteo, aunque no es tan divertido como puede resultar un Mini One D, pues su comportamiento es más burgués, incluso en la versión Sportline, que cuenta con suspensión deportiva.

El modelo italiano es otro de los utilitarios con “glamour” que pululan por nuestras ciudades. Su diseño es motivo de controversia, pero hay que reconocer que es, como poco, es original. Dinámicamente nos gusta más el Mini One D, porque es mucho más deportivo y su motor más voluntarioso y prestacional, aunque reconocemos que el pequeño Lancia es más cómodo de suspensiones.

No es el Mini, pero su estética es bastante similar, algo que le ha valido el apelativo del “Mini japonés”. Este hecho le ha servido para convertirse, por diseño, en una alternativa al modelo que protagoniza nuestra prueba. Pero, aparte de esto, el Swift tiene muchas virtudes, es un coche con un comportamiento bastante divertido, cómodo y posee versiones de cinco puertas, lo que incrementa su utilidad. Su motor es menos potente, 70 CV, aunque es suficiente para el ámbito urbano. El precio resulta su principal atractivo, pues es casi 4.000 euros más barato.

El concepto del Toyota Yaris es algo diferente al del Mini One D, pues apuesta más por la modularidad y la capacidad de transporte. No obstante, es una opción a tener en cuenta por precio. El motor que equipan ambos vehículos es el mismo, por lo que las prestaciones son muy similares, pero en el apartado del comportamiento, es mucho más divertido el Mini, aunque el Yaris es más cómodo y agradable de conducir.

Quizás, por tamaño, su rival natural sería el Fox, pero por un precio similar al del Mini One D, podemos adquirir un Polo con mayor potencia y espacio. El Polo posee mayor habitabilidad y mayor capacidad en el maleteo, aunque no es tan divertido como puede resultar un Mini One D, pues su comportamiento es más burgués, incluso en la versión Sportline, que cuenta con suspensión deportiva.

El modelo italiano es otro de los utilitarios con “glamour” que pululan por nuestras ciudades. Su diseño es motivo de controversia, pero hay que reconocer que es, como poco, es original. Dinámicamente nos gusta más el Mini One D, porque es mucho más deportivo y su motor más voluntarioso y prestacional, aunque reconocemos que el pequeño Lancia es más cómodo de suspensiones.

No es el Mini, pero su estética es bastante similar, algo que le ha valido el apelativo del “Mini japonés”. Este hecho le ha servido para convertirse, por diseño, en una alternativa al modelo que protagoniza nuestra prueba. Pero, aparte de esto, el Swift tiene muchas virtudes, es un coche con un comportamiento bastante divertido, cómodo y posee versiones de cinco puertas, lo que incrementa su utilidad. Su motor es menos potente, 70 CV, aunque es suficiente para el ámbito urbano. El precio resulta su principal atractivo, pues es casi 4.000 euros más barato.

El concepto del Toyota Yaris es algo diferente al del Mini One D, pues apuesta más por la modularidad y la capacidad de transporte. No obstante, es una opción a tener en cuenta por precio. El motor que equipan ambos vehículos es el mismo, por lo que las prestaciones son muy similares, pero en el apartado del comportamiento, es mucho más divertido el Mini, aunque el Yaris es más cómodo y agradable de conducir.

Quizás, por tamaño, su rival natural sería el Fox, pero por un precio similar al del Mini One D, podemos adquirir un Polo con mayor potencia y espacio. El Polo posee mayor habitabilidad y mayor capacidad en el maleteo, aunque no es tan divertido como puede resultar un Mini One D, pues su comportamiento es más burgués, incluso en la versión Sportline, que cuenta con suspensión deportiva.

El modelo italiano es otro de los utilitarios con “glamour” que pululan por nuestras ciudades. Su diseño es motivo de controversia, pero hay que reconocer que es, como poco, es original. Dinámicamente nos gusta más el Mini One D, porque es mucho más deportivo y su motor más voluntarioso y prestacional, aunque reconocemos que el pequeño Lancia es más cómodo de suspensiones.

No es el Mini, pero su estética es bastante similar, algo que le ha valido el apelativo del “Mini japonés”. Este hecho le ha servido para convertirse, por diseño, en una alternativa al modelo que protagoniza nuestra prueba. Pero, aparte de esto, el Swift tiene muchas virtudes, es un coche con un comportamiento bastante divertido, cómodo y posee versiones de cinco puertas, lo que incrementa su utilidad. Su motor es menos potente, 70 CV, aunque es suficiente para el ámbito urbano. El precio resulta su principal atractivo, pues es casi 4.000 euros más barato.

El concepto del Toyota Yaris es algo diferente al del Mini One D, pues apuesta más por la modularidad y la capacidad de transporte. No obstante, es una opción a tener en cuenta por precio. El motor que equipan ambos vehículos es el mismo, por lo que las prestaciones son muy similares, pero en el apartado del comportamiento, es mucho más divertido el Mini, aunque el Yaris es más cómodo y agradable de conducir.

Quizás, por tamaño, su rival natural sería el Fox, pero por un precio similar al del Mini One D, podemos adquirir un Polo con mayor potencia y espacio. El Polo posee mayor habitabilidad y mayor capacidad en el maleteo, aunque no es tan divertido como puede resultar un Mini One D, pues su comportamiento es más burgués, incluso en la versión Sportline, que cuenta con suspensión deportiva.

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