Mini Coupé Cooper SD y Peugeot RCZ 2.0 HDi

Se acerca la primavera y aumenta la emoción también en carretera. La colección deportiva de temporada se abre con el desfile de los coupés más chic del mercado: diseño y sensaciones en dos “juguetes” de capricho, tan pasionales… como diferentes.
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Mini Coupé Cooper SD y Peugeot RCZ 2.0 HDi
Mini Coupé Cooper SD y Peugeot RCZ 2.0 HDi

Extrañar, hay que reconocer que extrañan. Pero en eso consiste la moda, en crear tendencias y sorprender. Uno, el quinto integrante de la gama Mini, lo hace al posar ya con su desconocida silueta. “¿Puedes abrir este original descapotable?”, nos piden en la calle. No: es el primer coupé producido por Mini, y el único elemento que podremos descubrir será su alerón activo. Cierto que parte de la plataforma del nuevo roadster (que ya estrena lanzamiento), pero con techo y carrocería puntualmente reforzada. De descapotable, nada.

Otro que también sorprende es, sin duda, Peugeot,  por firmar en la marca un concepto de deportividad desconocida hasta ahora. Y tanto en las formas, un ejercicio de diseño por musculatura, luneta sobretintada, arcos de aluminio o doble abombamiento de techo en vidrio (aun con ciertos defectos en perfiles de chapistería por conjugar tanta curva y nervio), como en el fondo. Aspirante a rivalizar con el Audi TT, el nuevo Peugeot RCZ representa un exclusivo coupé creado a partir de elementos de un Peugeot 308 y bajo construcción de Magna, colaboradora en el desarrollo… precisamente del Audi TT. Curioso, como ser también el primer Peugeot que prescinde del cero (o doble cero) en su denominación. No hay duda, por tanto, que uno y otro rompen con lo establecido para nuevo muestrario de marca. Y no decepcionan: cumplen lo mucho que prometen.

100 por 100 Mini
Si por imagen el nuevo Coupé llega a desconcertar inicialmente, sólo con acceder al interior empieza a apuntar linaje: es puro Mini. Indiscutible si además antes bajas de un Peugeot RCZ más moderado, aunque por imagen no lo sugiera. Mini vuelve a presentarnos un kart, en lo bueno… y en lo malo. Que también hay.

Biplaza y de reducidas dimensiones (3,73 metros de longitud), el nuevo Mini Coupé mantiene de la marca la original disposición de mandos, su deportiva postura de conducción (ahora incluso 3 centímetros más baja) y la poca superficie acristalada, esta vez más crítica incluso por su deficiente visibilidad en incorporaciones. Pero, sobre todo, conserva su gran tacto deportivo. Por un cambio muy preciso y de cortos recorridos, por una dirección algo pesada pero muy directa y una pisada que copia siempre el firme por buen estado que tenga y sin contar siquiera con suspensión deportiva opcional. Es realmente tentador. Tanto, como la imagen del Peugeot RCZ.

Las zarpas del felino
Porque sentarte al volante del nuevo Peugeot RCZ, de primeras, estimula. Su visibilidad es buena (aunque la luna deforma ligeramente perspectivas en función de la luz) y, en marcha, permite que las poderosas aletas ensanchadas dominen siempre la visión por retrovisor. E importantes son sus dimensiones, con 4,3 metros de largo, y más batalla y vías que un Peugeot 308 al que rebaja también hasta 4 centímetros la altura. Eso sí, la mayor radicalidad que, frente al Mini, transmite por fuera, e incluso a la vista por dentro, con butacas semi-bacquets o pedales de aluminio, no se prolonga luego al tacto.

Y es que ya lo dijo Peugeot: “no queremos un coche 100% deportivo, sino prestaciones y confort”. Y en esa línea comprobamos con los kilómetros que sus asientos no agarran tanto, que hay demasiado mando conocido en Peugeot que resta glamour y que, tanto el cambio como la dirección (incluso con volante de mayor diámetro), muestran más suavidad que el Mini: no menor precisión, que también la tiene.

También la carrocería del nuevo Peugeot RCZ no sacude tanto en el bache y suena menos, aportando algo más de comodidad en carretera aunque sin abandonar su concepción también deportiva. Y, sí, es un 2+2 plazas ante un Mini biplaza… pero no en la práctica. Ni una “top model” de talla 36 entraría en su fila trasera. Y tampoco una silla infantil, por más que cuente de serie con anclajes Isofix; una fila que podríamos catalogar, como en un 911, de maletero con forma de asientos, si no fuera porque, aquí, lo que no falta es espacio de carga: tanto Peugeot RCZ como Mini Coupé ofrecen una capacidad sorprendente: más de 350 litros de carga, casi como un familiar Peugeot 308. El Mini, además, también con práctico y amplio portón trasero.

- Conduces o pilotas

Extrañar, hay que reconocer que extrañan. Pero en eso consiste la moda, en crear tendencias y sorprender. Uno, el quinto integrante de la gama Mini, lo hace al posar ya con su desconocida silueta. “¿Puedes abrir este original descapotable?”, nos piden en la calle. No: es el primer coupé producido por Mini, y el único elemento que podremos descubrir será su alerón activo. Cierto que parte de la plataforma del nuevo roadster (que ya estrena lanzamiento), pero con techo y carrocería puntualmente reforzada. De descapotable, nada.

Otro que también sorprende es, sin duda, Peugeot,  por firmar en la marca un concepto de deportividad desconocida hasta ahora. Y tanto en las formas, un ejercicio de diseño por musculatura, luneta sobretintada, arcos de aluminio o doble abombamiento de techo en vidrio (aun con ciertos defectos en perfiles de chapistería por conjugar tanta curva y nervio), como en el fondo. Aspirante a rivalizar con el Audi TT, el nuevo Peugeot RCZ representa un exclusivo coupé creado a partir de elementos de un Peugeot 308 y bajo construcción de Magna, colaboradora en el desarrollo… precisamente del Audi TT. Curioso, como ser también el primer Peugeot que prescinde del cero (o doble cero) en su denominación. No hay duda, por tanto, que uno y otro rompen con lo establecido para nuevo muestrario de marca. Y no decepcionan: cumplen lo mucho que prometen.

100 por 100 Mini
Si por imagen el nuevo Coupé llega a desconcertar inicialmente, sólo con acceder al interior empieza a apuntar linaje: es puro Mini. Indiscutible si además antes bajas de un Peugeot RCZ más moderado, aunque por imagen no lo sugiera. Mini vuelve a presentarnos un kart, en lo bueno… y en lo malo. Que también hay.

Biplaza y de reducidas dimensiones (3,73 metros de longitud), el nuevo Mini Coupé mantiene de la marca la original disposición de mandos, su deportiva postura de conducción (ahora incluso 3 centímetros más baja) y la poca superficie acristalada, esta vez más crítica incluso por su deficiente visibilidad en incorporaciones. Pero, sobre todo, conserva su gran tacto deportivo. Por un cambio muy preciso y de cortos recorridos, por una dirección algo pesada pero muy directa y una pisada que copia siempre el firme por buen estado que tenga y sin contar siquiera con suspensión deportiva opcional. Es realmente tentador. Tanto, como la imagen del Peugeot RCZ.

Las zarpas del felino
Porque sentarte al volante del nuevo Peugeot RCZ, de primeras, estimula. Su visibilidad es buena (aunque la luna deforma ligeramente perspectivas en función de la luz) y, en marcha, permite que las poderosas aletas ensanchadas dominen siempre la visión por retrovisor. E importantes son sus dimensiones, con 4,3 metros de largo, y más batalla y vías que un Peugeot 308 al que rebaja también hasta 4 centímetros la altura. Eso sí, la mayor radicalidad que, frente al Mini, transmite por fuera, e incluso a la vista por dentro, con butacas semi-bacquets o pedales de aluminio, no se prolonga luego al tacto.

Y es que ya lo dijo Peugeot: “no queremos un coche 100% deportivo, sino prestaciones y confort”. Y en esa línea comprobamos con los kilómetros que sus asientos no agarran tanto, que hay demasiado mando conocido en Peugeot que resta glamour y que, tanto el cambio como la dirección (incluso con volante de mayor diámetro), muestran más suavidad que el Mini: no menor precisión, que también la tiene.

También la carrocería del nuevo Peugeot RCZ no sacude tanto en el bache y suena menos, aportando algo más de comodidad en carretera aunque sin abandonar su concepción también deportiva. Y, sí, es un 2+2 plazas ante un Mini biplaza… pero no en la práctica. Ni una “top model” de talla 36 entraría en su fila trasera. Y tampoco una silla infantil, por más que cuente de serie con anclajes Isofix; una fila que podríamos catalogar, como en un 911, de maletero con forma de asientos, si no fuera porque, aquí, lo que no falta es espacio de carga: tanto Peugeot RCZ como Mini Coupé ofrecen una capacidad sorprendente: más de 350 litros de carga, casi como un familiar Peugeot 308. El Mini, además, también con práctico y amplio portón trasero.

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