Mercedes CLK 320 CDI Coupé

Pocos modelos de serie pueden presumir de tan completo conjunto como hace este CLK. El bastidor es casi perfecto, el motor es potente para sacarnos de cualquier apuro y el interior está orientado hacia el agrado y pensado hasta el más mínimo detalle. Además, goza de una estética elegante y bonita y otorga a su poseedor un plus de exclusividad derivado de la asociación de las palabras coupé, Diesel y cuatro plazas ¿Qué más se puede pedir? Bueno, sí, que sea más barato.
Autopista -
Mercedes CLK 320 CDI Coupé
Mercedes CLK 320 CDI Coupé
Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=53156&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Mercedes CLK 320 CDI Coupé

La estética interna del Avantgarde es elegante y moderada, en líneas generales, pero a la vez cuenta con ciertos detalles que contrastan por su estilo más juvenil, más deportivo si se quiere.

La línea clásica se consigue gracias al cuadro de instrumentación de aluminio mate, al fondo blanco del reloj, del cuentarevoluciones y del marcador de la velocidad y al marco cromado que rodea a las tres carátulas.

La calidad de los materiales es innegable y todo está pensado y bien rematado para recalcar la sensación de elegancia. El acabado Avantgarde incluye asientos tapizados en tela e imitación a piel en sus bordes, para las plazas delanteras y traseras. Aparte de los motivos estéticos que hayan podido inspirar a los responsables de diseño del CLK, nosotros le hemos encontrado una intención práctica, y es que agarran soberanamente. Circulando por tramos curvos, nuestra posición queda perfectamente fijada a la banqueta y al respaldo, sin resbalar y sin movernos un ápice en los continuos cambios de apoyo.

Respecto a la funcionalidad de los elementos estéticos, hemos apreciado que todo está en su sitio correcto y que nada sobra en la consola central. El acceso a mandos es sencillo y fácil y el añadido de ciertos botones al volante, no sólo los que controlan el cambio, también el navegador, el control de crucero o los mandos de la radio, facilitan nuestras acciones sin tener que quitar nuestra mirada de la carretera. En este sentido, conviene reseñar un pequeño detalle que no es de nuestro agrado, como es la inclusión de un reloj horario con manecillas. Habituado como uno está a los relojes digitales, al volante uno no repara en las manecillas y tiene que desviar su atención de la circulación más tiempo de lo esperado.

Tampoco parece acertada la decisión de que la regulación en altura y profundidad de la banqueta y en inclinación del respaldo de conductor y acompañante se haga de manera manual. Es sorprendente que la elegancia y sofisticación que se respiran en este modelo queden menoscabadas por un detalle de tan fácil solución. Además, esta falta queda mucho más al descubierto cuando apreciamos que los asientos multicontorno tienen hasta cuatro regulaciones neumáticas para ajustar el mullido del respaldo a nuestra espalda.

Unas líneas más arriba, hemos resaltado que este coupé homologado para cuatro pasajeros era un auténtico cuatro plazas. Pese a la carrocería “aplastada” que caracteriza a esta categoría de vehículos, sus 4,65 metros de longitud y 1,74 de anchura le permiten acomodar en su interior a cuatro adultos sin dificultad. Sus cotas de habitabilidad están, incluso, a la altura de las de ciertas berlinas y su maletero goza de unos suficientes 390 litros.

Si la posición del conductor es correcta y el acceso a mandos es sencillo, la vida a bordo del resto de ocupantes también es cómoda. Para empezar, el acceso a las plazas traseras no es dificultoso, gracias al desplazamiento de las banquetas de los asientos delanteros, que dejan un buen espacio para penetrar. Una vez dentro, entre los dos asientos traseros, que, por cierto, son individuales, se puede desplegar una barra que actúa de apoyabrazos para los dos pasajeros.

El reposabrazos delantero cuenta, además, con un pequeño compartimento para guardar cosas que, al menos, sirve de alternativa a la exigua guantera. Los detalles prácticos continúan con la existencia de dos huecos portabotellas que hay en los paneles laterales traseros o el dispositivo de acercamiento del cinturón de seguridad para el conductor y pasajero que evita que tengan que realizar movimientos propios de un contorsionista para ponérselo. Cabe resaltar que el pilar central que divide la parte delantera y trasera, se retira con las ventanillas bajadas, dejando un espacio diáfano: como el de un cabrio, pero con la capota.

Mercedes ha hecho un hincapié especial en la protección de ocupantes con la incorporación de diversos elementos que mejoran este importante aspecto. Al hecho de ser un coche de transitar seguro, gracias a un impecable bastidor, se añade un elenco de soluciones que acentúan la seguridad a bordo. Toda la gama incorpora varios airbags de serie, ABS, BAS (Ayuda a la Frenada de Emergencia) y ASR (control de tracción), asociados al control de estabilidad, fijación ISOFIX en los dos asientos traseros y conexión automática de luces de cruce.

<

p>Además, en la parte delantera, los asientos cuentan con el reposacabezas activo “Neck-Pro”. Diseñado por Mercedes, disminuye las posibles lesiones cervicales en caso de recibir un golpe en la parte trasera del coche. En caso de colisión, y en función de la intensidad de la misma, unos muelles empujan al reposacabezas 30 mm hacia arriba y 44 hacia delante. Detrás, los reposacabezas son abatibles.

La renovación de la gama a mediados de 2005 supuso la incorporación de unas pequeñas modificaciones estéticas, que apenas han modificado los rasgos elegantes del anterior coupé. Si acaso, han acentuado su dinamismo. La calandra ha pasado de tener cuatro láminas a tres y el parachoques frontal dispone de unas tomas de aire más anchas. Ni el perfil, ni la zaga han sido cambiados, con lo que se puede decir que hay una continuidad estética con la generación anterior.

Respecto a la gama actual, la versión probada tiene la salida de escape cromada y las llantas de aleación multirradio, propios del paquete deportivo, como únicos añadidos estéticos.

El Mercedes CLK 320 CDI Coupé cuesta, de partida, 46.950 euros. No obstante, a la versión que ha pasado por nuestro tamiz crítico hay que añadirle 1.706 euros del paquete deportivo y otros 2.688 euros de la caja de cambios 7G-Tronic. En total, 51.344 euros, sin contar cualquier otro elemento que contribuya a mejorar la vida a bordo o la seguridad en carretera. El implacable conjunto que Mercedes ha presentado con el CLK hace entendible, aunque quizás no compartible, el precio final. Elegancia, distinción, seguridad y diversión son cuatro sensaciones que otorga a raudales este coupé. Además, lejos de lo que otros vehículos de esta categoría proporcionan, el 320 CDI dispone de unas muy buenas economía y versatilidad de uso. Consume poco, para el motor que tiene, y, además, su calidad de rodadura y su habitabilidad y capacidad de carga le hacen candidato para otros menesteres que la simple conducción deportiva.

No obstante, la versión 220 CDI, la de partida de las variantes Diesel, podría ser una buena solución a todos los males que nos puedan dar sólo de pensar que tenemos que desembolsar más de 50.000 euros en un vehículo, ya que cuesta, de partida, 43.100 euros y, además, no dispone de las posibilidades de complemento con las que sí cuenta su hermano mayor. Si a ello añadimos que las cualidades del impresionante motor de 3 litros del 320 CDI quedan un tanto ocultas por la intromisión del 7G-Tronic, ¿por qué no optar por una mecánica menos potente? Si así fuera, no estaríamos hablando de una especie única en su género. Esa puede ser la razón fundamental.

LO MEJOR
LO PEOR

* Confort de marcha en cualquier situación y carretera
* Estética elegante, pero a la vez deportiva
* Sensación de seguridad

* Regulación manual de los asientos en lugar de automática
* Intromisión del cambio automático (no deja llegar al corte de inyección)
* Botones del cambio de uso poco intuititivo

Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=53156&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Mercedes CLK 320 CDI Coupé

La estética interna del Avantgarde es elegante y moderada, en líneas generales, pero a la vez cuenta con ciertos detalles que contrastan por su estilo más juvenil, más deportivo si se quiere.

La línea clásica se consigue gracias al cuadro de instrumentación de aluminio mate, al fondo blanco del reloj, del cuentarevoluciones y del marcador de la velocidad y al marco cromado que rodea a las tres carátulas.

La calidad de los materiales es innegable y todo está pensado y bien rematado para recalcar la sensación de elegancia. El acabado Avantgarde incluye asientos tapizados en tela e imitación a piel en sus bordes, para las plazas delanteras y traseras. Aparte de los motivos estéticos que hayan podido inspirar a los responsables de diseño del CLK, nosotros le hemos encontrado una intención práctica, y es que agarran soberanamente. Circulando por tramos curvos, nuestra posición queda perfectamente fijada a la banqueta y al respaldo, sin resbalar y sin movernos un ápice en los continuos cambios de apoyo.

Respecto a la funcionalidad de los elementos estéticos, hemos apreciado que todo está en su sitio correcto y que nada sobra en la consola central. El acceso a mandos es sencillo y fácil y el añadido de ciertos botones al volante, no sólo los que controlan el cambio, también el navegador, el control de crucero o los mandos de la radio, facilitan nuestras acciones sin tener que quitar nuestra mirada de la carretera. En este sentido, conviene reseñar un pequeño detalle que no es de nuestro agrado, como es la inclusión de un reloj horario con manecillas. Habituado como uno está a los relojes digitales, al volante uno no repara en las manecillas y tiene que desviar su atención de la circulación más tiempo de lo esperado.

Tampoco parece acertada la decisión de que la regulación en altura y profundidad de la banqueta y en inclinación del respaldo de conductor y acompañante se haga de manera manual. Es sorprendente que la elegancia y sofisticación que se respiran en este modelo queden menoscabadas por un detalle de tan fácil solución. Además, esta falta queda mucho más al descubierto cuando apreciamos que los asientos multicontorno tienen hasta cuatro regulaciones neumáticas para ajustar el mullido del respaldo a nuestra espalda.

Unas líneas más arriba, hemos resaltado que este coupé homologado para cuatro pasajeros era un auténtico cuatro plazas. Pese a la carrocería “aplastada” que caracteriza a esta categoría de vehículos, sus 4,65 metros de longitud y 1,74 de anchura le permiten acomodar en su interior a cuatro adultos sin dificultad. Sus cotas de habitabilidad están, incluso, a la altura de las de ciertas berlinas y su maletero goza de unos suficientes 390 litros.

Si la posición del conductor es correcta y el acceso a mandos es sencillo, la vida a bordo del resto de ocupantes también es cómoda. Para empezar, el acceso a las plazas traseras no es dificultoso, gracias al desplazamiento de las banquetas de los asientos delanteros, que dejan un buen espacio para penetrar. Una vez dentro, entre los dos asientos traseros, que, por cierto, son individuales, se puede desplegar una barra que actúa de apoyabrazos para los dos pasajeros.

El reposabrazos delantero cuenta, además, con un pequeño compartimento para guardar cosas que, al menos, sirve de alternativa a la exigua guantera. Los detalles prácticos continúan con la existencia de dos huecos portabotellas que hay en los paneles laterales traseros o el dispositivo de acercamiento del cinturón de seguridad para el conductor y pasajero que evita que tengan que realizar movimientos propios de un contorsionista para ponérselo. Cabe resaltar que el pilar central que divide la parte delantera y trasera, se retira con las ventanillas bajadas, dejando un espacio diáfano: como el de un cabrio, pero con la capota.

Mercedes ha hecho un hincapié especial en la protección de ocupantes con la incorporación de diversos elementos que mejoran este importante aspecto. Al hecho de ser un coche de transitar seguro, gracias a un impecable bastidor, se añade un elenco de soluciones que acentúan la seguridad a bordo. Toda la gama incorpora varios airbags de serie, ABS, BAS (Ayuda a la Frenada de Emergencia) y ASR (control de tracción), asociados al control de estabilidad, fijación ISOFIX en los dos asientos traseros y conexión automática de luces de cruce.

<

p>Además, en la parte delantera, los asientos cuentan con el reposacabezas activo “Neck-Pro”. Diseñado por Mercedes, disminuye las posibles lesiones cervicales en caso de recibir un golpe en la parte trasera del coche. En caso de colisión, y en función de la intensidad de la misma, unos muelles empujan al reposacabezas 30 mm hacia arriba y 44 hacia delante. Detrás, los reposacabezas son abatibles.

La renovación de la gama a mediados de 2005 supuso la incorporación de unas pequeñas modificaciones estéticas, que apenas han modificado los rasgos elegantes del anterior coupé. Si acaso, han acentuado su dinamismo. La calandra ha pasado de tener cuatro láminas a tres y el parachoques frontal dispone de unas tomas de aire más anchas. Ni el perfil, ni la zaga han sido cambiados, con lo que se puede decir que hay una continuidad estética con la generación anterior.

Respecto a la gama actual, la versión probada tiene la salida de escape cromada y las llantas de aleación multirradio, propios del paquete deportivo, como únicos añadidos estéticos.

El Mercedes CLK 320 CDI Coupé cuesta, de partida, 46.950 euros. No obstante, a la versión que ha pasado por nuestro tamiz crítico hay que añadirle 1.706 euros del paquete deportivo y otros 2.688 euros de la caja de cambios 7G-Tronic. En total, 51.344 euros, sin contar cualquier otro elemento que contribuya a mejorar la vida a bordo o la seguridad en carretera. El implacable conjunto que Mercedes ha presentado con el CLK hace entendible, aunque quizás no compartible, el precio final. Elegancia, distinción, seguridad y diversión son cuatro sensaciones que otorga a raudales este coupé. Además, lejos de lo que otros vehículos de esta categoría proporcionan, el 320 CDI dispone de unas muy buenas economía y versatilidad de uso. Consume poco, para el motor que tiene, y, además, su calidad de rodadura y su habitabilidad y capacidad de carga le hacen candidato para otros menesteres que la simple conducción deportiva.

No obstante, la versión 220 CDI, la de partida de las variantes Diesel, podría ser una buena solución a todos los males que nos puedan dar sólo de pensar que tenemos que desembolsar más de 50.000 euros en un vehículo, ya que cuesta, de partida, 43.100 euros y, además, no dispone de las posibilidades de complemento con las que sí cuenta su hermano mayor. Si a ello añadimos que las cualidades del impresionante motor de 3 litros del 320 CDI quedan un tanto ocultas por la intromisión del 7G-Tronic, ¿por qué no optar por una mecánica menos potente? Si así fuera, no estaríamos hablando de una especie única en su género. Esa puede ser la razón fundamental.

LO MEJOR
LO PEOR

* Confort de marcha en cualquier situación y carretera
* Estética elegante, pero a la vez deportiva
* Sensación de seguridad

* Regulación manual de los asientos en lugar de automática
* Intromisión del cambio automático (no deja llegar al corte de inyección)
* Botones del cambio de uso poco intuititivo

Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=53156&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Mercedes CLK 320 CDI Coupé

La estética interna del Avantgarde es elegante y moderada, en líneas generales, pero a la vez cuenta con ciertos detalles que contrastan por su estilo más juvenil, más deportivo si se quiere.

La línea clásica se consigue gracias al cuadro de instrumentación de aluminio mate, al fondo blanco del reloj, del cuentarevoluciones y del marcador de la velocidad y al marco cromado que rodea a las tres carátulas.

La calidad de los materiales es innegable y todo está pensado y bien rematado para recalcar la sensación de elegancia. El acabado Avantgarde incluye asientos tapizados en tela e imitación a piel en sus bordes, para las plazas delanteras y traseras. Aparte de los motivos estéticos que hayan podido inspirar a los responsables de diseño del CLK, nosotros le hemos encontrado una intención práctica, y es que agarran soberanamente. Circulando por tramos curvos, nuestra posición queda perfectamente fijada a la banqueta y al respaldo, sin resbalar y sin movernos un ápice en los continuos cambios de apoyo.

Respecto a la funcionalidad de los elementos estéticos, hemos apreciado que todo está en su sitio correcto y que nada sobra en la consola central. El acceso a mandos es sencillo y fácil y el añadido de ciertos botones al volante, no sólo los que controlan el cambio, también el navegador, el control de crucero o los mandos de la radio, facilitan nuestras acciones sin tener que quitar nuestra mirada de la carretera. En este sentido, conviene reseñar un pequeño detalle que no es de nuestro agrado, como es la inclusión de un reloj horario con manecillas. Habituado como uno está a los relojes digitales, al volante uno no repara en las manecillas y tiene que desviar su atención de la circulación más tiempo de lo esperado.

Tampoco parece acertada la decisión de que la regulación en altura y profundidad de la banqueta y en inclinación del respaldo de conductor y acompañante se haga de manera manual. Es sorprendente que la elegancia y sofisticación que se respiran en este modelo queden menoscabadas por un detalle de tan fácil solución. Además, esta falta queda mucho más al descubierto cuando apreciamos que los asientos multicontorno tienen hasta cuatro regulaciones neumáticas para ajustar el mullido del respaldo a nuestra espalda.

Unas líneas más arriba, hemos resaltado que este coupé homologado para cuatro pasajeros era un auténtico cuatro plazas. Pese a la carrocería “aplastada” que caracteriza a esta categoría de vehículos, sus 4,65 metros de longitud y 1,74 de anchura le permiten acomodar en su interior a cuatro adultos sin dificultad. Sus cotas de habitabilidad están, incluso, a la altura de las de ciertas berlinas y su maletero goza de unos suficientes 390 litros.

Si la posición del conductor es correcta y el acceso a mandos es sencillo, la vida a bordo del resto de ocupantes también es cómoda. Para empezar, el acceso a las plazas traseras no es dificultoso, gracias al desplazamiento de las banquetas de los asientos delanteros, que dejan un buen espacio para penetrar. Una vez dentro, entre los dos asientos traseros, que, por cierto, son individuales, se puede desplegar una barra que actúa de apoyabrazos para los dos pasajeros.

El reposabrazos delantero cuenta, además, con un pequeño compartimento para guardar cosas que, al menos, sirve de alternativa a la exigua guantera. Los detalles prácticos continúan con la existencia de dos huecos portabotellas que hay en los paneles laterales traseros o el dispositivo de acercamiento del cinturón de seguridad para el conductor y pasajero que evita que tengan que realizar movimientos propios de un contorsionista para ponérselo. Cabe resaltar que el pilar central que divide la parte delantera y trasera, se retira con las ventanillas bajadas, dejando un espacio diáfano: como el de un cabrio, pero con la capota.

Mercedes ha hecho un hincapié especial en la protección de ocupantes con la incorporación de diversos elementos que mejoran este importante aspecto. Al hecho de ser un coche de transitar seguro, gracias a un impecable bastidor, se añade un elenco de soluciones que acentúan la seguridad a bordo. Toda la gama incorpora varios airbags de serie, ABS, BAS (Ayuda a la Frenada de Emergencia) y ASR (control de tracción), asociados al control de estabilidad, fijación ISOFIX en los dos asientos traseros y conexión automática de luces de cruce.

<

p>Además, en la parte delantera, los asientos cuentan con el reposacabezas activo “Neck-Pro”. Diseñado por Mercedes, disminuye las posibles lesiones cervicales en caso de recibir un golpe en la parte trasera del coche. En caso de colisión, y en función de la intensidad de la misma, unos muelles empujan al reposacabezas 30 mm hacia arriba y 44 hacia delante. Detrás, los reposacabezas son abatibles.

La renovación de la gama a mediados de 2005 supuso la incorporación de unas pequeñas modificaciones estéticas, que apenas han modificado los rasgos elegantes del anterior coupé. Si acaso, han acentuado su dinamismo. La calandra ha pasado de tener cuatro láminas a tres y el parachoques frontal dispone de unas tomas de aire más anchas. Ni el perfil, ni la zaga han sido cambiados, con lo que se puede decir que hay una continuidad estética con la generación anterior.

Respecto a la gama actual, la versión probada tiene la salida de escape cromada y las llantas de aleación multirradio, propios del paquete deportivo, como únicos añadidos estéticos.

El Mercedes CLK 320 CDI Coupé cuesta, de partida, 46.950 euros. No obstante, a la versión que ha pasado por nuestro tamiz crítico hay que añadirle 1.706 euros del paquete deportivo y otros 2.688 euros de la caja de cambios 7G-Tronic. En total, 51.344 euros, sin contar cualquier otro elemento que contribuya a mejorar la vida a bordo o la seguridad en carretera. El implacable conjunto que Mercedes ha presentado con el CLK hace entendible, aunque quizás no compartible, el precio final. Elegancia, distinción, seguridad y diversión son cuatro sensaciones que otorga a raudales este coupé. Además, lejos de lo que otros vehículos de esta categoría proporcionan, el 320 CDI dispone de unas muy buenas economía y versatilidad de uso. Consume poco, para el motor que tiene, y, además, su calidad de rodadura y su habitabilidad y capacidad de carga le hacen candidato para otros menesteres que la simple conducción deportiva.

No obstante, la versión 220 CDI, la de partida de las variantes Diesel, podría ser una buena solución a todos los males que nos puedan dar sólo de pensar que tenemos que desembolsar más de 50.000 euros en un vehículo, ya que cuesta, de partida, 43.100 euros y, además, no dispone de las posibilidades de complemento con las que sí cuenta su hermano mayor. Si a ello añadimos que las cualidades del impresionante motor de 3 litros del 320 CDI quedan un tanto ocultas por la intromisión del 7G-Tronic, ¿por qué no optar por una mecánica menos potente? Si así fuera, no estaríamos hablando de una especie única en su género. Esa puede ser la razón fundamental.

LO MEJOR
LO PEOR

* Confort de marcha en cualquier situación y carretera
* Estética elegante, pero a la vez deportiva
* Sensación de seguridad

* Regulación manual de los asientos en lugar de automática
* Intromisión del cambio automático (no deja llegar al corte de inyección)
* Botones del cambio de uso poco intuititivo

Ver vídeosVer vídeo
<table border=0 cellspacing=0 cellpadding=0 class=visu4>
<tr align=right><td colspan=3 class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/visu_aub.gif" alt=""></td></tr>
<tr> 
<td class=visu2><img src="http://www.terra.es/img/au.gif" width=1 height=1 alt=""></td>
<td id=visu5><ul> 



    <li><a href="javascript:abrir_ventana

('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=53156&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Mercedes CLK 320 CDI Coupé

La estética interna del Avantgarde es elegante y moderada, en líneas generales, pero a la vez cuenta con ciertos detalles que contrastan por su estilo más juvenil, más deportivo si se quiere.

La línea clásica se consigue gracias al cuadro de instrumentación de aluminio mate, al fondo blanco del reloj, del cuentarevoluciones y del marcador de la velocidad y al marco cromado que rodea a las tres carátulas.

La calidad de los materiales es innegable y todo está pensado y bien rematado para recalcar la sensación de elegancia. El acabado Avantgarde incluye asientos tapizados en tela e imitación a piel en sus bordes, para las plazas delanteras y traseras. Aparte de los motivos estéticos que hayan podido inspirar a los responsables de diseño del CLK, nosotros le hemos encontrado una intención práctica, y es que agarran soberanamente. Circulando por tramos curvos, nuestra posición queda perfectamente fijada a la banqueta y al respaldo, sin resbalar y sin movernos un ápice en los continuos cambios de apoyo.

Respecto a la funcionalidad de los elementos estéticos, hemos apreciado que todo está en su sitio correcto y que nada sobra en la consola central. El acceso a mandos es sencillo y fácil y el añadido de ciertos botones al volante, no sólo los que controlan el cambio, también el navegador, el control de crucero o los mandos de la radio, facilitan nuestras acciones sin tener que quitar nuestra mirada de la carretera. En este sentido, conviene reseñar un pequeño detalle que no es de nuestro agrado, como es la inclusión de un reloj horario con manecillas. Habituado como uno está a los relojes digitales, al volante uno no repara en las manecillas y tiene que desviar su atención de la circulación más tiempo de lo esperado.

Tampoco parece acertada la decisión de que la regulación en altura y profundidad de la banqueta y en inclinación del respaldo de conductor y acompañante se haga de manera manual. Es sorprendente que la elegancia y sofisticación que se respiran en este modelo queden menoscabadas por un detalle de tan fácil solución. Además, esta falta queda mucho más al descubierto cuando apreciamos que los asientos multicontorno tienen hasta cuatro regulaciones neumáticas para ajustar el mullido del respaldo a nuestra espalda.

Unas líneas más arriba, hemos resaltado que este coupé homologado para cuatro pasajeros era un auténtico cuatro plazas. Pese a la carrocería “aplastada” que caracteriza a esta categoría de vehículos, sus 4,65 metros de longitud y 1,74 de anchura le permiten acomodar en su interior a cuatro adultos sin dificultad. Sus cotas de habitabilidad están, incluso, a la altura de las de ciertas berlinas y su maletero goza de unos suficientes 390 litros.

Si la posición del conductor es correcta y el acceso a mandos es sencillo, la vida a bordo del resto de ocupantes también es cómoda. Para empezar, el acceso a las plazas traseras no es dificultoso, gracias al desplazamiento de las banquetas de los asientos delanteros, que dejan un buen espacio para penetrar. Una vez dentro, entre los dos asientos traseros, que, por cierto, son individuales, se puede desplegar una barra que actúa de apoyabrazos para los dos pasajeros.

El reposabrazos delantero cuenta, además, con un pequeño compartimento para guardar cosas que, al menos, sirve de alternativa a la exigua guantera. Los detalles prácticos continúan con la existencia de dos huecos portabotellas que hay en los paneles laterales traseros o el dispositivo de acercamiento del cinturón de seguridad para el conductor y pasajero que evita que tengan que realizar movimientos propios de un contorsionista para ponérselo. Cabe resaltar que el pilar central que divide la parte delantera y trasera, se retira con las ventanillas bajadas, dejando un espacio diáfano: como el de un cabrio, pero con la capota.

Mercedes ha hecho un hincapié especial en la protección de ocupantes con la incorporación de diversos elementos que mejoran este importante aspecto. Al hecho de ser un coche de transitar seguro, gracias a un impecable bastidor, se añade un elenco de soluciones que acentúan la seguridad a bordo. Toda la gama incorpora varios airbags de serie, ABS, BAS (Ayuda a la Frenada de Emergencia) y ASR (control de tracción), asociados al control de estabilidad, fijación ISOFIX en los dos asientos traseros y conexión automática de luces de cruce.

<

p>Además, en la parte delantera, los asientos cuentan con el reposacabezas activo “Neck-Pro”. Diseñado por Mercedes, disminuye las posibles lesiones cervicales en caso de recibir un golpe en la parte trasera del coche. En caso de colisión, y en función de la intensidad de la misma, unos muelles empujan al reposacabezas 30 mm hacia arriba y 44 hacia delante. Detrás, los reposacabezas son abatibles.

La renovación de la gama a mediados de 2005 supuso la incorporación de unas pequeñas modificaciones estéticas, que apenas han modificado los rasgos elegantes del anterior coupé. Si acaso, han acentuado su dinamismo. La calandra ha pasado de tener cuatro láminas a tres y el parachoques frontal dispone de unas tomas de aire más anchas. Ni el perfil, ni la zaga han sido cambiados, con lo que se puede decir que hay una continuidad estética con la generación anterior.

Respecto a la gama actual, la versión probada tiene la salida de escape cromada y las llantas de aleación multirradio, propios del paquete deportivo, como únicos añadidos estéticos.

El Mercedes CLK 320 CDI Coupé cuesta, de partida, 46.950 euros. No obstante, a la versión que ha pasado por nuestro tamiz crítico hay que añadirle 1.706 euros del paquete deportivo y otros 2.688 euros de la caja de cambios 7G-Tronic. En total, 51.344 euros, sin contar cualquier otro elemento que contribuya a mejorar la vida a bordo o la seguridad en carretera. El implacable conjunto que Mercedes ha presentado con el CLK hace entendible, aunque quizás no compartible, el precio final. Elegancia, distinción, seguridad y diversión son cuatro sensaciones que otorga a raudales este coupé. Además, lejos de lo que otros vehículos de esta categoría proporcionan, el 320 CDI dispone de unas muy buenas economía y versatilidad de uso. Consume poco, para el motor que tiene, y, además, su calidad de rodadura y su habitabilidad y capacidad de carga le hacen candidato para otros menesteres que la simple conducción deportiva.

No obstante, la versión 220 CDI, la de partida de las variantes Diesel, podría ser una buena solución a todos los males que nos puedan dar sólo de pensar que tenemos que desembolsar más de 50.000 euros en un vehículo, ya que cuesta, de partida, 43.100 euros y, además, no dispone de las posibilidades de complemento con las que sí cuenta su hermano mayor. Si a ello añadimos que las cualidades del impresionante motor de 3 litros del 320 CDI quedan un tanto ocultas por la intromisión del 7G-Tronic, ¿por qué no optar por una mecánica menos potente? Si así fuera, no estaríamos hablando de una especie única en su género. Esa puede ser la razón fundamental.

LO MEJOR
LO PEOR

* Confort de marcha en cualquier situación y carretera
* Estética elegante, pero a la vez deportiva
* Sensación de seguridad

* Regulación manual de los asientos en lugar de automática
* Intromisión del cambio automático (no deja llegar al corte de inyección)
* Botones del cambio de uso poco intuititivo

Galería relacionada

Gal3_clk_320_cdi

Historias
LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Una historia de amor de ida y vuelta a bordo de un MINI....

Por espacio y tecnología, el MINI Countryman se establece como una de las opciones má...

No es una afirmación gratuita, sino el resultado de un estudio del INSIA, uno de los ...

Por la ciudad, a la montaña, de viaje, solo, en pareja o en familia... pero siempre d...

Con las proporciones más deportivas y el dinamismo de conducción de un turismo, pero ...

Los ganadores de un juego de neumáticos todo tiempo Bridgestone Weather Control A005 ...