Mercedes S 63 AMG

No es un transbordador espacial, aunque tamaño y velocidad tiene para poner en órbita; tampoco la nave de Star Trek, por más que parezca en carretera ciencia ficción. Sofisticación de berlina de lujo de más de 5 metros, exquisito confort de marcha Mercedes, deportividad AMG con nuevo Biturbo de 544 CV... Es una máquina estelar.
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Mercedes S 63 AMG
Mercedes S 63 AMG

No corre, simplemente vuela. Creerán que volvemos al tópico, pero es que, más que nunca, Mercedes eleva el mundo de las berlinas de representación a otra galaxia. Conocida, aunque pocas veces pisada con tanto reconocimiento. Hasta allí lo aproxima hoy con su particular "Enterprise", denominación con muchas acepciones. Y todas válidas por comparación con este Mercedes S 63 AMG: de portaaviones (5,10 metros y más de 2,2 toneladas de peso... en carrocería corta), a transbordador (teóricamente superaría por desarrollo los 440 km/h de no estar limitado) o famosa nave espacial (desborda también por tecnología y sistemas de asistencia a la conducción). Claro que hasta allí acerca también con gran discreción.

Por fuera, sólo las dos dobles salidas de escape y las mayores entradas de aire distinguen al 63 AMG de la siempre elegante y lujosa Clase S. ¿Una "limusina" más? Abrimos puertas y volvemos a sentarnos en un ambiente de lo más selecto. Sorprenden sus reposacabezas acolchados como si te envolvieran en algodón. También los asientos ventilados con función de masaje, las inserciones en madera y aluminio, el selector del cambio por palanca tras volante o hasta el reloj tradicional de aguja firmado por la suiza IWC, una de las mejores marcas del planeta. Todo confort y exclusividad: un "gentleman".

Eso sí, siempre con formalidad, los múltiples reglajes de asiento (en apoyos superiores, laterales, lumbares...), los logos de AMG por todo el habitáculo, los320 km/h que marca en su velocímetro digital proyectado o el cronómetro de la instrumentación sirven de aviso. ¿Para qué? Arrancas... Y te das cuenta. ¿Es un Fórmula 1?

Supersónico
Un fuerte bramido (de los sonidos más espectaculares hoy en un deportivo de producción) sacude toda la escena. Y se estabiliza. Hasta ese momento estaba oculto, sigiloso. Pero comienza a asomarse. Escondido bajo el capó, el nuevo Mercedes S 63 AMG está de estreno. Olvidado ya su anterior V8 atmosférico de6,2 litros (hoy en sus E y C 63 AMG) Mercedes apuesta también por un V8, pero esta vez con inyección directa, "sólo" 5,5 litros y sobrealimentación por dos turbos.

Total, 544 CV en lugar de los anteriores 525 en el S 63 AMG. Siempre pletóricos, exultantes... y dosificables: este AMG no pierde nunca la compostura. Sorprende lo suave y progresivo que resulta en su primer tramo de aceleración y lo dulce que gestiona la brutal potencia su cambio AMG Speedshift (el tradicional 7G-Tronic de Mercedes al que se reemplaza el convertidor de par por un embrague multidisco para mayor rapidez y precisión). Puestos a desplazarnos, ni necesidad de superar las 2.500 rpm. Como el mejor V6 Diesel. Eso sí, desde ahí, no le busques... que le encuentras.

Patada al canto, dedos en sus levas manuales de cambio y sus 2.218 kg de peso (casi 300 kg más que un Mercedes E AMG o, su gran rival, un agresivo Jaguar XJ V8 Supersport) se diluyen en el tiempo: 0-100 km/h en 4,3 segundos1.000 m desde parado en 22,19 s. Cualquier recta se convierte en pista de despegue, no sólo para barrer a esos dos modelos, sino incluso a un bólido Audi R8 V10, casi 450 kg más ligero. Y eso en versión básica, sin paquete Performance (eleva potencia a 571 CV) y sin variante superior S 65 AMG (630 CV).

Claro que también el nuevo Mercedes S 63 AMG marca gran reducción en consumos. Evidentemente alto (11,7 l/100 km de media con tacto), pero rebajando un 25 por ciento el gasto de su predecesor... y el de todo deportivo de más de 500 CV de potencia: cuestión de motor nuevo y estrenos de sistema Stop/Start (sólo apto en modo “Confort” de cambio), alternador inteligente con frenada regenerativa o bombas auxiliares que trabajan a demanda.

Deportivo de seda
Gas pues y avanzas en el Mercedes S 63 AMG mientras alrededor el tráfico se para en absoluto silencio. Porque, además, el nivel de filtración e insonorización es aquí magistral. De la mejor berlina de representación, y con sólo un BMW 760i aproximándose, eso sí siempre con peores prestaciones. Gran potencial dinámico del S 63 AMG, imbatible por equilibrio, velocidad y confort en vías y curvas rápidas. Pero... ¿Y más allá? ¿Inquietará su gigantesco volumen?

Falsa alarma. Espectacular también la rapidez y agilidad con que digiere los cambios de apoyo el Mercedes S 63 AMG en trazados sinuosos -por su tamaño casi parece no coger en la trazada-. Se agradece aquí la ayuda de lassuspensiones, con conjuntos neumáticos (en vez de muelles) y amortiguadores adaptativos de serie que controlan a la perfección los movimientos de carrocería en base al trazado. Incluso con función para compensar el viento lateral modificando la fuerza del amortiguador en cada rueda. Además, en modo Sport se limita el cabeceo y oscilación de chasis en extensión, sin perder nunca el exquisito confort.

El Mercedes S 63 AMG es a la vez rodador de seda y deportivo eficaz, con unadirección paramétrica con asistencia variable según la velocidad muy precisa y directa en giros, y una sorprendente facilidad de conducción. Quizás el mejor en esa relación confort/rapidez/facilidad entre automóviles de más de 500 CV junto a un Porsche Panamera Turbo (aún hay que esperar al nuevo Audi S8). Claro que el Porsche con tracción total y el AMG sólo propulsión trasera.

Hay en el S 63 AMG, evidentemente, exceso de motor, por lo que, aunque se aguantan razonablemente bien las embestidas, resulta imprescindible dosificar bien la aceleración en el apoyo para evitar la cruzada por exceso de gas. Mejor en este punto no desactivar unas ayudas a la conducción que dejan correr y aportan función de frenado selectivo en las ruedas traseras para imitar electrónicamente a un autoblocante. El objetivo, agilizar su respuesta en curva cerrada. También, y a pesar del buen trabajo de frenos, en fuertes detenciones en bache o brusco apoyo notamos una respuesta de ABS demasiado intrusiva, que genera cierta sensación pasajera de descontrol de trayectoria.

Y es que parar tanta masa no es fácil... y más ante el séptimo de caballería avanzando. En definitiva, un Mercedes S 63 AMG en el que, comprenderán, no profundicemos en la extraordinaria comodidad de una amplia fila trasera que permite viajar hasta tumbado. Sí, es un Clase S, pero... ¿quién quiere ir detrás? Una berlina de lujo de altísimas prestaciones para no sacrificar nada, si se dispone de una casi infinita cuenta corriente con la que sumar además prácticamente  toda la tecnología conocida en equipamiento. Llegados a este punto, mejor olvidemos precio (hasta supera en tarifa al Porsche Panamera Turbo) y sigamos soñando.

  • Chasis y motor soberbios
  • Confort de marcha
  • Calidad percibida
  • Lentitud cambio en maniobra
  • Precio muy elevado
  • Visibilidad por retrovisores

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