Mercedes E Estate 350 CDi 7G-Tronic

Familiar y lujoso. Rápido y refinado. Potente pero económico. Y sobre todo, raro, muy raro en su especie. Su maletero no sólo oculta un gran volumen de carga, sino también otro tipo de sorpresas: gracias a dos pequeños transportines —opcionales— se puede ampliar la capacidad de carga a siete pasajeros.
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Mercedes E Estate 350 CDi 7G-Tronic
Mercedes E Estate 350 CDi 7G-Tronic

Mercedes ya tiene su Clase E Estate en la calle. BMW acaba de dar a conocer su Serie 5 Touring. Está claro que los tiempos también cambian para reste tipo de carrocerías familiares en las que el lujo, la tecnología y el diseño se cita. Bajo el cuerpo del modelo bávaro, todo un chasis del atleta. Bajo el del Mercedes, una sublime alfombra mágica que hace de cada viaje un auténtico placer. Nada nuevo en el fondo, pero sí en la forma. BMW promete reinventar un nuevo concepto de funcionalidad. Mercedes lo cumple, riza el rizo y eleva al cuadrado sus posibilidades de uso, aunque imponiendo determinadas condiciones.

El nuevo familiar derivado de la Clase E ha rejuvenecido. A la vista está que su imagen resulta mucho menos pesada que en tiempos anteriores. Gustará o no, pero resulta menos sobrio, macizo y pesado. Hay mucho de «ConceptFascination» en sus aletas y hombros posteriores. Justo allí se esconde su secreto mejor guardado: nada a la vista tras la apertura eléctrica —opcional, y algo lenta— del portón trasero, salvo un maletero de impresionante anchura y profundidad, aunque no demasiado alto si respetamos la toldilla cubreobjetos. Pero bastan un par de sencillas operaciones para desplegar una tercera fila de asientos donde podrán viajar dos pasajeros…. ocasionales.

Es una opción que cuesta unos mil euros —más el valor de la tapicería de cuero si la versión en la que se añade esta tercera fila no la lleva en origen—, válida para pasajeros de no más de 140 cm de estatura y menos de 50 kg de peso. Niños, en resumidas cuentas. Tampoco hace falta recabar en la ficha técnica para darse cuenta de sus posibilidades: la banqueta corrida —con dos asientos individuales, pero indivisibles— es corta en su base y la regulación del reposacabezas resulta insuficiente para un adulto. Se accede desde el maletero y se viaja en sentido contrario al de la marcha, con los pies en el lugar donde iría la rueda de repuesto. No falta espacio en sentido longitudinal, ni tampoco altura si respetan sus condiciones de uso, pero sí ventilación y al ver el tráfico tan “en directo” desde el cristal trasero, también se puede sentir cierta sensación de claustrofobia.

Está claro que no es la solución más adecuada para una larga ruta, en parte porque hay que renunciar al equipaje, pero ahí están para salir de un apuro momentáneo. Montar esta opción conlleva renunciar a un volumen de maletero equivalente el de los transportines —unos 80 litros—, aunque el volumen siegue siendo más que respetable y las formas permiten el máximo aprovechamiento: 540 litros reales. No es un récord, pero considerando el plus que ofrecen estas carrocerías, que se pueden cargar hasta el techo —Mercedes ofrece una red de seguridad para ello—, seguro que no hay que replantearse el equipaje. Como en cualquier otro rincón donde se mire, también en esta zona se advierte el máximo cuidado por el detalle: no hace falta quitar la toldilla para sacar los dos asientos porque aquella se desplaza por un carril y queda perfectamente encajada entre la tercera y segunda fila, cada una de las secciones que componen la butaca —base y respaldo— basculan con la suavidad de un rodamiento y los guarnecidos y moquetas son dignos de palacio. Al levantar la base de esta tercera fila quedan a la vista los impresionantes refuerzos estructurales acometidos en la zona, en parte, partícipes de la diferencia de peso con la berlina: supera las dos toneladas de peso, pero nadie lo diría a tenor de la agilidad y destreza con la que se mueve este Mercedes.

En origen, el tren trasero del Mercedes E Este 350 CDi viene con amortiguación nivelante para mantener constante la altura de la carrocería. En opción —unos 1.900 euros— se puede montar la suspensión neumática Airmatic CD, un paraíso de cara al confort y la calidad de rodadura. En una generación plagada de mecánicas tetracilíndricas, se saborea el refinamiento que aporta esta noble mecánica de 6 cilindros en V de última generación. Con una relación de compresión de las más bajas del mercado, proporciona un arranque fino hasta en los gélidos días invernales, un sedoso girar en su amplísimo rango útil y una placentera sensación de empuje siempre consistente. El cambio de 7 marchas aporta su grano de arena en esa magnífica filtración de la mecánica sin menoscabo de una envidiable capacidad prestacional, y eso que su mayor virtud no es su rapidez de respuesta. 231 CV, 8,7 l/100 km en nuestros habituales recorridos de prueba. El cociente refleja la buena labor del programa BlueEfficiency, volcado en la reducción de emisiones contaminantes. El producto es exquisito a todos los niveles y respecto a la competencia está claro que ofrecer más posibilidades, aunque el precio desfigura en cierto modo el balance final.

  • Refinamiento de motor y cambio
  • Alta calidad percibida
  • Siete plazas puntuales
  • Túnel de transmisión
  • Tercera fila en sentido contrario y limitada sólo a niños
  • PreSafe demasiado intrusivo en ciudad (es desconectable)
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