Prueba: Mercedes E Cabrio 250 CDI 7g-Tronic, saludables brisas

No esperes al verano para pulsar el mando que en unos 20 segundos el Mercedes E Cabrio guarda su techo en el ma¬letero y por unos segundos más, sube las cua¬tro ventanillas. Una impecable coreografía de tiempos y ajustes mecánicos que deja al descu¬bierto un vehículo pasional, por su belleza, tec¬nología, calidad y naturaleza cabrio.
Lorenzo Alcocer. Fotos: Mikael Helsing -
Prueba: Mercedes E Cabrio 250 CDI 7g-Tronic, saludables brisas
Prueba: Mercedes E Cabrio 250 CDI 7g-Tronic, saludables brisas

No hace tanto viajar en des­capotable era hacerlo acompañado de vientos huracanados. Hoy día, los túneles de viento se­guro que han ayudado a amainar esas corrientes que fluyen por el habitáculo, que no por 'emocio­nantes', terminaban por ocasionarte dolor de ca­beza y afonía por intentar mantener una conver­sación con tus acompañantes. En este sentido, el Mercedes E Cabrio es un descapotable soberbio, si al me­nos incorporas el paquete confort que ofrece opcionalmente y que incluye un eficaz paravientos trasero y un deflector de­lantero, ambos de accionamiento eléctrico.

 Mercedes Clase E Cabrio

A la velocidad que te mueves en ciudad, no te harán falta, pero en carretera, y mejor una vez subidas las cuatro ventanillas a toque de una sola tecla, conseguirás ese utópico equilibrio sensaciones/comodidad que te permitirá alcanzar unas velo­cidades y recorrer tantos kilómetros, como para de verdad disfrutarlo cuanto quieras como ca­brio. El deflector del marco del parabrisas resul­ta especialmente eficaz desviando las corrientes que despeinan tu cabeza, pero también es cier­to que genera un mayor ruido aerodinámico. Tú decides activarlo, pero en cualquier caso, la bur­buja que se crea en el habitáculo te permite tan­to mantener una conversación a tono bajo, como escuchar perfectamente la excelente radio del E Cabrio.

 

Jugando con la climatización y la orienta­ción de los aireadores, puedes crearte un micro­clima aislado del exterior. Y no pienses que es más fácil combatir el calor. Los asientos calefac­tados te procuran un calor corporal agradabilísi­mo y dentro del paquete confort, el Mercedes E Cabrio dis­pone también de una 'bufanda térmica' que no es para menos. Este último invento dirige des­de el reposacabezas una corriente de aire calien­te a tu cuello, una zona en la que por su sensi­bilidad, agradecerás sentir ese gratificante calor para amortizar tu Cabrio en 'temporada baja'.

 Mercedes Clase E Cabrio

Todavía no se ha inventado nada para seguir descapotado si se pone a llover, pero si te sor­prende una tormenta, hasta 40 km/h podrás volver a colo­car el techo en 'su sitio'. Sí, es de lona, no rígido como en los SLK y SL, pero robustez y estética al margen, resulta tan hermético y fiable como los de aquellos roadster. De hecho, no es casua­lidad que uno de los aspectos que ha sorprendi­do a nuestro Centro Técnico haya sido la bajísi­ma sonoridad medida, no solo entre cabrios de lona, también entre berlinas equivalentes.

 

La condición de cabrio también ha cuestionado la calidad de construc­ción y de rodadura de los descapotables, pero de nuevo el Mercedes E Cabrio nos indica hasta dónde han llegado a día de hoy. La pérdida de rigidez es­tructural del chasis, especialmente en los 4 pla­zas, derivan en vibraciones y a su vez en ruidos, como también en falta de precisión dinámi­ca. Hay cierta dispersión en cómo he sentido al E Cabrio, porque según qué im­perfecciones del asfalto o frecuencia de trabajo de las suspensiones, ciertas vibraciones del pi­lar A del marco del parabrisas y ruidillos del te­cho cuando está instalado, me recordaban que estructuralmente es más flexible. Pero en cualquier caso, he llegado a extrañar esto en el E Cabrio, porque has­ta ese momento todo son excelencias. Además, no dejan de ser percepciones superficiales que no intervienen en una dinámica muy sólida y precisa, de enorme calidad.

 

 

Hemos dispuesto de un E Cabrio con el pa­quete deportivo AMG, que entre otras cosas, rebaja la suspensión, potencia los frenos y au­menta el ancho de los neumáticos. Con la amor­tiguación variable mecánica Agility Control, la respuesta dinámica como coche deportivo es soberbia. Sientes que pisa muy bien, que es rá­pido de dirección y sólido en los apoyos. Frena enérgicamente sus casi 2 toneladas y sientes que está preparado para la conducción más des­piadada por tu parte, vayas descubierto o cerra­do. Su ESP integra disimuladamente sus apor­taciones cuando flirteas con su lejano subviraje. Interacciona contribuyendo a retomar la traza­da sin perder velocidad, no frenando descarada­mente, con lo que no pone en duda su también filosofía coupé.

 Mercedes Clase E Cabrio

Por otro lado, el E Cabrio tiene otra enorme cara amable. Los amortiguadores variables te ofrecen un buen confort de bacheo según las circunstancias. Y a baja velocidad se muestra muy suave, por ejemplo, filtrando reductores de velocidad, y cuando se torna más firme por au­mentar la velocidad, sigues percibiendo que es un automóvil especialmente cómodo.

 

Pulmón Diesel

Las mecánicas Diesel tam­bién han contribuido a normalizar el uso y dis­frute de los cabrios. Ya no suenan y 'huelen' como para estropear el ambiente que se oye y respira en un descapotable y el agrado de con­ducción y eficiencia energética son incuestiona­bles. Bajo la denominación 250 CDI, el Mercedes E Cabrio esconde un bloque de 4 cilindros y 2.2 litros con sobrealimentación por 2 turbos: uno pequeño específico para bajo régimen y otro más gran­de para alto régimen. Quizás pienses que todo un Mercedes de este porte se merece el tacto y acústica de un V6, pero no le negarás a este 2.2 un rendimiento y respuesta soberbias.

 

Sus 51 mkg a 1.600 rpm son propios de un buen bloque de 3 litros y no le falta la suave transición que obtendrías de un 6 cilindros. Abunda el empuje y la progresividad en cualquier situación y hace mejor al ya de por sí excelente cambio automáti­co 7G-Tronic. Mueve en 7ª tanto desarrollo como para que no necesites llegar nunca a 2.000 rpm a las velocidades legales en nuestro país. Y en esa corta franja de trabajo se basta para recuperarse en las marchas más altas sin que el cambio pro­ponga continuas reducciones. Diseño, disfrute, practicidad, prestaciones, economía. A todo lle­ga este E Cabrio 250 CDI.

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