Mercedes CLS 350

Buscó originalidad y fue Número 1. Pionera entre las berlinas-coupé de 4 puertas, Mercedes fusionó en su CLS representación, confort y deportividad con un estilo nunca visto. Ahora, con sus rivales imitando fórmula de éxito, salta de nuevo al escenario en su segunda generación. Más tecnología, espacio y dinamismo para otro concierto... afinadísimo.
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Mercedes CLS 350
Mercedes CLS 350

Les proponemos un viaje en el tiempo. En concreto, al 2000. Ese año, Jürgen Hubbert, por esa época director general de Mercedes-Benz, reúne en una sala privada a los principales responsables de la compañía. Quiere pedirles ideas y nuevas oportunidades de negocio. Surgen entonces diferentes propuestas, entre las que salen cinco en total elegidas. Una de ellas recibe un rápido visto bueno del consejo y, a finales de 2001, hay luz verde a su producción. En 30 meses, tiempo de desarrollo récord, llega a los concesionarios.

Era el año 2004 y su acogida fue excepcional. Nacía así una estrella, con nombreMercedes CLS e inédito formato de deportivo coupé estilizado con maneras de la mejor berlina de lujo de 4 puertas. Hoy, aquella gestación es historia del pasado, pero imprescindible para entender cómo afronta ahora el futuro un automóvil que creció adelantado siempre a su tiempo. De hecho, cogió con el paso cambiado a Audi y BMW, que han tardado casi una década en reaccionar. Eso sí, con intención ahora de entrar a lo grande con todo un despliegue tecnológico y visual. El primero, en presente, con un enorme y ya estrenado Audi A7; el segundo, con un próximo y esperado BMW Serie 6 Gran Coupé. Tocaba así a Mercedes actuar nuevamente con mejor interpretación... aunque por el camino creamos que haya adoptado una imagen más impersonal, con un frontal tomado del CL, parrilla de inspiración SLS AMG y silueta, en general, menos tendida. Eso sí, bellísima.
No puede decirse, por tanto, que la primera generación Mercedes CLS no estuviera aún hoy vigente. O, al menos, no en el apartado visual o de confort. La renovación, obligada, respondía principalmente al plano técnico. Con el estreno de la nueva Clase E, su plataforma, tomada de la anterior berlina (la de 2002), quedaba ya desfasada para enfrentarse a los nuevos Audi y BMW. Tanto en términos mecánicos como en ausencia de equipamiento y sistemas de asistencia a la conducción. Hoy no se pueden permitir concesiones.
Ya de paso, la segunda generación Mercedes CLS aprovecha también la mayor nueva base rodante (2 centímetros más de batalla, 3 en anchura) para ganar espacio y resolver carencias. Posicionado como alternativa exclusiva al Clase E, sigue hoy siendo sólo un 4 plazas y el acceso a la fila trasera requiere de sobre esfuerzos: pero ahora, por fin, sus dos amplios asientos traseros pueden ser calificados como de representación. Superior incluso al Audi A7. Adultos de hasta 1,85 m podrán esta vez acomodarse, y no falta funcionalidad por el habitáculo, beneficiado delante por la eliminación de la palanca tradicional de cambio por un selector tras el volante.
Adiós también en el nuevo Mercedes CLS a la grasa sobrante, con puertas sin marco, capó, pasos de rueda o tapa de su buen maletero íntegros de aluminio. Cuestión de compensar hoy mayor volumen y equipamiento... como con la pérdida de capacidad del depósito: sólo 58 litros, ampliables a los anteriores 80 eso sí por 135 euso. Opción cicatera, como los 588 € del respaldo trasero abatible por secciones o los casi 1.500 € del sistema de acceso y arranque sin llave. Es un verdadero Mercedes de lujo, y su extraordinaria atmósfera por diseño, ajustes y materiales no lo merece. Tampoco su motor.
Y es que viendo cómo cae en marcha la aguja del combustible puede dudarse de la eficiencia del nuevo Mercedes CLS. Error. En gasolina, inicialmente, la gama comienza en versión 350. Es el mismo V6 atmosférico de inyección directa y distribución variable que montó en 2006 la 1ª generación, pero ahora en la nueva evolución que estrenó el Clase S con 306 CV (14 más) y dos nuevos aliados: uno el apellido BlueEfficiency, que incluye, entre más elementos, un suave y eficaz sistema Stop/Start; otro, la renovada caja automática 7G-Tronic Plus de convertidor de par.
Cierto que la caja 7G-Tronic Plus no es la más rápida del mercado, y que ahoratrabaja buscando engranar siempre la marcha más larga posible retardando ocasionalmente una aceleración que parece no llegar como esperaríamos por la transición en la reducción. Pero también lo es que contribuye al gran confort general del Mercedes CLS y a obtener grandes consumos: 9,4 l/100 km de media, nada menos que 2 litros menos que su antecesor de 292 CV, y 1,3 más eficiente también que un equivalente Audi A7 3.0 TFSi. Y sin pérdida real en prestaciones, batiendo al anterior CLS 350 CGI en cualquier medición y manteniendo el tipo ante un sobrealimentado Audi. Un prodigio de empuje y elasticidad en todo su régimen.

Música, maestro

Toda la personalidad que quizá haya perdido visualmente el nuevo Mercedes CLS se traslada en cambio al comportamiento. Porque si en confort, aislamiento y calidad de rodadura nada tiene que envidiar al Clase E, su puesta a punto marca avances en dinamismo. Y eso que ni su dulce configuración motor/cambio, ni sus cerca de 1,8 toneladas de peso y casi 5 metros de longitud, son buen presagio. Pero empezando por su magnífica dirección paramétrica de serie, con diferente desmultiplicación en función del ángulo de giro (creemos que una referencia hoy en naturalidad y precisión), y siguiendo por las suspensiones, sorprende por una agilidad sobresaliente.

Qué bien trabaja la opcional suspensión neumática Airmatic. Cuesta cara (2.295 euros), pero sin duda merece la pena. Tiene sólo dos posiciones y, en cualquiera, a diferencia de berlinas de Audi y BMW, circula más filtrado y sin "encapsular" el movimiento de carrocería: personalidad "Made in Mercedes". Todo comodidad, incluso en un modo Sport que, aunque con una amortiguación más rígida, todavía permite cierta flexibilidad muy suave en extensión. ¿Balanceo pues en carretera? Pues mínimo, ya que forzado el apoyo la suspensión comprime muy bien para soltar con progresividad una vez estabilizado.

A favor del nuevo Mercedes CLS juega también una gran motricidad para su propulsión trasera (las versiones 4 Matic llegarán en principio en el mes de septiembre), buenos controles de tracción y estabilidad que evitan mayores deslizamientos y poderosos neumáticos (detrás 285/35 R18) que favorecen el agarre. En cuanto al cambio, o dejamos que trabaje solo (al pulsar las levas bloquea marcha, pero sigue sin permitir uso secuencial), o seleccionamos modo manual para ganar rapidez y agilidad (indispensable para conducción deportiva).

Muy buenos también en el Mercedes CLS 350 los frenos en distancias, aunque echemos en falta aquí algo más de mordiente inicial. Son también muy coherentes con la suavidad de Mercedes. En definitiva, un viaje en el tiempo de un nuevo Mercedes CLS hoy con todo tipo de sofisticados sistemas activos opcionales (controles de carril, ángulo muerto, frenadas precolisión, visión nocturna, luces de LED inteligentes...) para afrontar el futuro sin olvidar su pasado. Perfecciona pues fórmula para volver a erigirse en alternativa pasional a un Mercedes Clase E, al que añade entre 7.000 y 12.000 euros de sobrecoste a igualdad mecánica. Eso sí, para disfrutar del mejor Mercedes CLS tenga en cuenta que, como en un Audi A7, deberá superar con los opcionales la factura final de 80.000 euros. Es lo que tienen al fin y al cabo las superestrellas de lujo

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