Mercedes A 190 Classic

Tras dos años de vida comercial, el Clase A de Mercedes ya puede disfrutar de una potente mecánica de 125 CV con la que convertirse, por méritos propios, en un veloz y eficaz rutero.
-
Mercedes A 190 Classic
Mercedes A 190 Classic

Si, hasta el momento, el Clase A de Mercedes disponía de una gama mecánica que le permitía ofrecer sólo prestaciones suficientes para el segmento de mercado en el que se inscribe, con la nueva versi—n de 1,9 litros y 125 CV se da satisfacción a todos aquellos que piden una agilidad cercana a la de un GTI y la capacidad de mantener con soltura elevados cruceros en carretera sin el más mínimo esfuerzo mecánico. El protagonista de esta nueva versión es el inédito motor de 4 cilindros y algo menos de 1,9 litros cuya principal característica constructiva es la profusión en el uso de aluminio, con el objeto de mantener contenido el peso de esta versión tope del Clase A, objetivo que se ha logrado plenamente, pues la relación peso/potencia se va bien por debajo de los 10 kg/CV, lo que garantiza un dinamismo suficiente. Entrando algo más en su conducta, este interesante motor destaca por una eficiente respuesta a lo largo de toda su banda de utilización, particularmente entre 2.500 y 5.500 rpm, espectro que resulta ser el más habitual en la conducción diaria.

Corroborando su indudable bondad, hay que resaltar la suavidad de funcionamiento y falta de vibraciones percibidas en el interior del habitáculo, como no podrá ser menos en un producto acompañado por la estrella de tres puntas. En lo relativo a su sed de combustible, las cifras obtenidas con el Clase A de 125 CV, sin ser exageradas, no son especialmente bajas, algo relativamente lógico si tenemos en cuenta la amplia superficie frontal contra la que se estrella el aire. Con toda seguridad, si esta mecánica se implanta en el futuro roadster biplaza SLA, sus cifras de consumo bajarán drásticamente. Gracias a la buena respuesta mecánica, el A 190 acelera con prontitud y logra situar con facilidad un crucero de 160/170 km/h, sin aparente esfuerzo. A partir de ahí, tampoco resulta lenta su progresión y roza los 200 km/h de punta en no muchos segundos.

Con esta mecánica, el Clase A no se siente en inferioridad frente a la mayoría de los coches que ruedan por nuestras autopistas y autovías, y en pocos casos su conductor demandaría más energía bajo su pie derecho. Sobre buenas carreteras, la situación es prácticamente similar por su bondad, pero cuando la cinta asfáltica se retuerce, se abomba o agujerea, aparecen las limitaciones que, por su diseño, implícitamente están asociadas a este bonito modelo.

La obtención de tan buena habitabilidad en un modelo de menos de 3,60 metros de longitud obliga sus diseñadores a elevar el habitáculo, de manera que el centro de gravedad del coche no es el más apropiado para una conducción agresiva en zonas retorcidas. Si a esto sumamos una suspensión de recorridos muy cortos y una dotación de neumáticos de perfil muy bajo -en el caso de la unidad de pruebas se disponía del tren de rodaje opcional con neumático de perfil 45-, el resultado es una cierta falta de confort sobre rutas irregulares y un límite de adherencia relativamente bajo en carreteras viradas, lo que no favorece una conducción auténticamente deportiva. La actuación de los variados sistemas de gestión electrónica -control de tracción y estabilidad- cortan de raíz los ímpetus del conductor antes de que la situación comience a atisbar signos de mínimo riesgo. Es por esta actuación por lo que nos atrevemos a definir a este A 190 como un auténtico rodador más que un pariente de GTI, algo que, por tamaño y potencia, alguien podría llegar a imaginarse.

Si, hasta el momento, el Clase A de Mercedes disponía de una gama mecánica que le permitía ofrecer sólo prestaciones suficientes para el segmento de mercado en el que se inscribe, con la nueva versi—n de 1,9 litros y 125 CV se da satisfacción a todos aquellos que piden una agilidad cercana a la de un GTI y la capacidad de mantener con soltura elevados cruceros en carretera sin el más mínimo esfuerzo mecánico. El protagonista de esta nueva versión es el inédito motor de 4 cilindros y algo menos de 1,9 litros cuya principal característica constructiva es la profusión en el uso de aluminio, con el objeto de mantener contenido el peso de esta versión tope del Clase A, objetivo que se ha logrado plenamente, pues la relación peso/potencia se va bien por debajo de los 10 kg/CV, lo que garantiza un dinamismo suficiente. Entrando algo más en su conducta, este interesante motor destaca por una eficiente respuesta a lo largo de toda su banda de utilización, particularmente entre 2.500 y 5.500 rpm, espectro que resulta ser el más habitual en la conducción diaria.

Corroborando su indudable bondad, hay que resaltar la suavidad de funcionamiento y falta de vibraciones percibidas en el interior del habitáculo, como no podrá ser menos en un producto acompañado por la estrella de tres puntas. En lo relativo a su sed de combustible, las cifras obtenidas con el Clase A de 125 CV, sin ser exageradas, no son especialmente bajas, algo relativamente lógico si tenemos en cuenta la amplia superficie frontal contra la que se estrella el aire. Con toda seguridad, si esta mecánica se implanta en el futuro roadster biplaza SLA, sus cifras de consumo bajarán drásticamente. Gracias a la buena respuesta mecánica, el A 190 acelera con prontitud y logra situar con facilidad un crucero de 160/170 km/h, sin aparente esfuerzo. A partir de ahí, tampoco resulta lenta su progresión y roza los 200 km/h de punta en no muchos segundos.

Con esta mecánica, el Clase A no se siente en inferioridad frente a la mayoría de los coches que ruedan por nuestras autopistas y autovías, y en pocos casos su conductor demandaría más energía bajo su pie derecho. Sobre buenas carreteras, la situación es prácticamente similar por su bondad, pero cuando la cinta asfáltica se retuerce, se abomba o agujerea, aparecen las limitaciones que, por su diseño, implícitamente están asociadas a este bonito modelo.

La obtención de tan buena habitabilidad en un modelo de menos de 3,60 metros de longitud obliga sus diseñadores a elevar el habitáculo, de manera que el centro de gravedad del coche no es el más apropiado para una conducción agresiva en zonas retorcidas. Si a esto sumamos una suspensión de recorridos muy cortos y una dotación de neumáticos de perfil muy bajo -en el caso de la unidad de pruebas se disponía del tren de rodaje opcional con neumático de perfil 45-, el resultado es una cierta falta de confort sobre rutas irregulares y un límite de adherencia relativamente bajo en carreteras viradas, lo que no favorece una conducción auténticamente deportiva. La actuación de los variados sistemas de gestión electrónica -control de tracción y estabilidad- cortan de raíz los ímpetus del conductor antes de que la situación comience a atisbar signos de mínimo riesgo. Es por esta actuación por lo que nos atrevemos a definir a este A 190 como un auténtico rodador más que un pariente de GTI, algo que, por tamaño y potencia, alguien podría llegar a imaginarse.

Galería relacionada

Mercedes A 190 Classic

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...