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Mercedes B 200 CDI

Mercedes multiplica su gama… y más que lo hará. Si el primer B derivó del Clase A, ahora es él quien estrena la plataforma de la que ya empiezan a salir un compacto y, en el futuro hasta un SUV, un Coupé y un cabrio. De momento, y aunque no mejora en función, la nueva Clase B endulza formas y gana agilidad para situarse a otro nivel… también social. Ya un auténtico pequeño Mercedes familiar.
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Mercedes B 200 CDI
Mercedes B 200 CDI

Llevar a los niños al colegio, ir a trabajar o salir de fin de semana. El nuevo Mercedes Clase B hace de la rutina un trayecto muy especial. Y eso que es ya el pequeño de la casa, junto a una nueva Clase A que empieza a ver la luz. Por eso Mercedes ha cuidado su desarrollo con tanto mimo. Una vez que todos los hermanos mayores han madurado (desde la Clase C a la S), debía plantearse la descendencia. Y en Stuttgart no han dudado: sí, pero para mejorar la convivencia en la familia. Hora, por tanto, de asumir errores y partir de cero en la esperada reconciliación.

La nueva Mercedes Clase B cambia así de concepto. Tanto, que introduce hoy más novedades que ningún otro Mercedes en la historia de la marca. Ya de base, sustituye su controvertido y caro anterior chasis tipo sándwich por una plataforma convencional modular de la que saldrá toda una futura gama compacta de tracción delantera; lo que, por sí solo, condiciona ya el resultado. En lo bueno, al rebajar hasta 30 milímetros el tan comprometido alto centro de gravedad anterior, además de permitir por fin aprovechar los buenos componentes del resto de la familia Mercedes; y en lo malo, al no contar ahora con piso plano y sobreelevado que siempre abre posibilidades de espacio. Mercedes, aun así, resuelve bien la encrucijada.

Menos volumen
Puede que no pasen hoy por su mejor momento, pero, cuando en 2005 se estrenó el primer Mercedes Clase B, los monovolúmenes medios eran un verdadero «boom». Mercedes se introducía como única opción premium en un segmento generalista, capitaneado por el Renault Scénic. Seis años después, y a diferencia de un Clase A que abandona ya formato para adentrarse en los compactos, el Clase B sigue compitiendo ahí, pero adaptado a los nuevos tiempos. Así que, sutilmente, capta otros mercados, porque con casi 10 centímetros más de longitud, pero 5 menos de altura y hasta 8 perdidos de batalla, su fisonomía deriva ligeramente hacia el turismo familiar. Algo que anuncian sus líneas, y confirma también su interior.

Al nuevo Clase B se accede ya sin escalar y, al volante, la postura de conducción está 8 centímetros más cerca del suelo. Eso sí, quien quiera dominio del tráfico, lo tendrá debido a una amplia regulación en altura de asientos. Esa nueva postura, tanto delante como detrás, es la que permite a Mercedes mantener a raya su habitabilidad. Y es que, a pesar del recorte en ciertas cotas, por dentro el nuevo B no es más pequeño. Al contrario, gana altura y maletero (de 350 a 405 litros de carga, con 40 extras bajo el piso para llevar sujeta, por ejemplo, la compra), mientras mantiene anchura y espacio para piernas. Llega, sin duda, bien posicionado entre sus rivales.

Otra cosa es que el Clase B pierda ahora algo de funcionalidad por no contar ya con piso plano: lo que, por nuevo túnel de transmisión, empeora la plaza central trasera, al tiempo que elimina la superficie lisa de carga, hoy con escalón al abatir los respaldos de la segunda fila. También imposibilita que pueda alojarse rueda de repuesto (de serie kit antipinchazos, en opción neumáticos run flat), y eso sí es un problema.

Porque gran modularidad monovolumen no tiene… pero antes tampoco. Al menos de serie, porque sí monta hoy en opción banqueta trasera deslizante 14 centímetros, cajones bajo asientos o mesitas traseras abatibles tipo avión. Encareciendo, eso sí, un producto que ya de por sí no es barato. “Se acabó. Es un nuevo concepto más dinámico y menos monovolumen”, nos justifican sus responsables. Hubiera sido la oportunidad de rizar el rizo.

Clase alta
Y es que, amplio en espacio, el nuevo Mercedes Clase B mejora hoy mucho en diseño y tacto. Acabados, mandos principales, asientos, originales salidas móviles de aire y muchas opciones de personalización (con cuero integral, paquete de cromados o recubrimientos en madera) denotan gran calidad de realización. Eso a la vista, porque al tacto aún es más patente.

Hacía tiempo que no sentíamos tanta suavidad en el accionamiento de cambio, en la dirección o en los pedales, aunque estos llegan en una posición elevada y muy adelantados. ¡Qué refinamiento transmite la nueva Clase B! Sorprendente, como su respuesta mecánica. La nueva plataforma permite esta vez aprovechar en Mercedes para el Clase B la base de su 2.2 Diesel, lanzando una nueva saga de 4 cilindros, con menos cubicaje (1,8 l) capaz desde ahora de montarse tanto transversal como longitudinalmente.

Nos subimos en nuestra primera prueba a su versión superior 200 CDI de 136 CV de potencia. Con gran respuesta desde apenas 1.200 rpm, sin vibraciones y estirada hasta casi 5.000 vueltas, su callejeo es una delicia (también por lo bien que gira), mientras en carretera no hará falta superar las 2.000 rpm (a ese régimen circula ya a 120 km/h en 6ª) para avanzar con fuerza y sigilo. Desde ahí, paga un ruido de rodadura notable y superior a su anterior generación. Pero hasta límites legales, incontestable su rodar y sus bajísimos consumos. Los largos desarrollos, y el efectivo sistema Stop/Start en ciudad, nos permiten durante días movernos en sólo 5,5 l/100 km de media.

De turismo
Agrado, eficiencia, calidad percibida… y un último punto: la reforzada dinámica del Clase B. Ya hemos mencionado su menor centro de gravedad, al que se suman unas suspensiones rediseñadas: hoy con elementos no suspendidos en aluminio para reducir inercias, un optimizado eje McPherson delantero, un sofisticado tren trasero de 4 brazos en lugar del simple eje torsional anterior y una amortiguación más firme que, sin ser pilotada, llaman selectiva por trabajar, como en la nueva Clase C, a diferentes impulsos en función del firme: muy bueno en la absorción del bache. El resto, evidencias.

Adiós ya en la nueva Clase B al cabeceo de carrocería, y hay más aplomo en carretera por mínimo balanceo, mejor gestión del peso y una trasera que mantiene muy bien trayectorias ante los cambios de carga entre trenes. Hasta la precisa dirección eléctrica, llamada paramétrica «por márketing», según Mercedes, pero sin nada que ver con la que varía desmultiplicación según ángulo de giro en sus hermanos mayores, se muestra siempre natural a pesar de su nueva batería de funciones, como corrección al deslizamiento o compensación de viento lateral. Y se aprecia lo bien que gestiona y mitiga las pérdidas de motricidad, siempre críticas en modelos tan altos y de tracción delantera.

Es decir, con la nueva Clase B, Mercedes lanza un familiar que, sin renunciar a espacio y buen confort, gusta hoy mucho más de conducir, situándose, junto al ágil Ford C-Max, como alternativa quizás más dinámica a un segmento práctico y conservador tradicionalmente tanto en forma como en fondo. Pero, también, hay que reconocer que lo eleva a otra escala de precios, porque su refinamiento y respuesta pedirá sumar, al menos, 7.000 euros más frente a todo rival del segmento. Pequeño familiar y modelo de acceso, sí; pero Mercedes, al fin y al cabo, también.

«Por favor, ha pasado usted el límite de velocidad».  Tres días nos costó encontrar la desactivación de la voz que, cada 20 segundos y por reconocimiento de señales, nos repetía este mensaje. Imagina en ciudad con tramos de 20 km/h… Es sólo uno de los innovadores sistemas que Mercedes introduce por primera vez entre los monovolúmenes con su nueva Clase B. Como un pionero sistema de radar precolisión que, entre 30 y 250 km/h, avisa luminosa y acústicamente del riesgo de alcance, ayudando incluso en la frenada al incrementar la presión. Muy bueno para evitar distracciones… aunque en curvas muy cerradas confunda ocasionalmente al guardarraíl con un coche detenido. Grandes medidas, como el sistema de alerta de cansancio, que llegan de serie y con posibilidad de desconectarse. El B se convierte así en el modelo más seguro de su clase, tomando también de los grandes Mercedes los controles de crucero adaptativos, de asistencia de carril, ángulo muerto, luces de carretera automáticas o, incluso, sistema Presafe. Todo eso, ya sí, en opción.

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