Mazda MX-5 2.0 16V Sportive

Hacía mucho que no nos divertíamos tanto con un coche como con este Mazda. Es decididamente deportivo, nervioso, ágil… Nos dijeron que el motor 1.8 era más que suficiente para pasarlo en grande, pero nosotros fuimos directamente al tope de la gama. Ya habrá tiempo para “bajar”.
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Mazda MX-5 2.0 16V Sportive
Mazda MX-5 2.0 16V Sportive

El ligero aumento en las dimensiones del MX-5 no se ha traducido en un mayor espacio para los ocupantes de este biplaza. Si éstos son de talla grande, enseguida se sentirán algo encorsetados en un habitáculo que ofrece huecos para diversos objetos, pero tan pequeños que apenas son aprovechables.

Así, hay una guantera “al uso” y otra más entre los respaldos de los asientos. En su interior se encuentra el tirador que abre el depósito de la gasolina: no es una ubicación muy intuitiva y, posiblemente, nunca se nos hubiera ocurrido mirar ahí si no nos hubieran dicho dónde se encontraba.

Si el asiento del acompañante está ocupado, cualquier bolsa tendrá que colocarse en el maletero. Aunque se han ganado algunos litros de capacidad (seis, según Mazda, y a cambio de sustituir la rueda de repuesto por un kit antipinchazos), se trata de un espacio en el que apenas podremos meter más de un par de abrigos y una maleta con la ropa necesaria para estar fuera de casa un fin de semana. Por suerte, la capota no le resta espacio, pues se pliega fuera de éste.

Para quitar el techo de lona, basta con soltar un trinquete central y, en menos de diez segundos, plegaremos –manualmente- la capota. Si queremos volver a colocarla en su sitio, la operación será igual de rápida, aunque tendremos que bajar del coche; de lo contrario, forzaremos demasiado la postura.

  • La insonorización no es muy buena y pronto nos encontraremos alzando la voz para mantener una conversación.
  • Mazda ofrece la opción de un techo metálico, con un precio de 2.088 euros.

Adoptar la postura correcta de conducción no es complicado, aunque el asiento sólo puede regularse en profundidad y el volante, en altura. Rápidamente nos encontraremos cerca del suelo (adelantar a un camión hace que te sientas muy pequeña), en una típica posición “rácing”. Tendremos que acostumbrarnos a los pedales, que no están centrados respecto al volante, sino ligeramente a la izquierda.

El equipamiento de la tercera generación del Mazda MX-5 ha mejorado mucho: barras antivuelco cromadas, elevalunas eléctricos, diferencial autoblocante, llantas de 17 pulgadas, faros de xenón y antiniebla, equipo Bose con siete altavoces y cargador de CD’s, asientos calefactados, pedales de aluminio… En el apartado de la seguridad entran los airbags frontales y laterales, el ABS, el ESP o las fijaciones Isofix para sillitas infantiles. El precio de este modelo es de 30.400 euros; poco más tendremos que gastarnos –como opción, aparece poco más que el techo duro- para personalizar un vehículo divertido como pocos.

LO MEJOR
LO PEOR

* Comportamiento
* Capacidad del motor para subir de vueltas
* Tacto del cambio

* Maletero escaso
* Sonoridad elevada
* Tirador de la apertura del depósito

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