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Mazda 6 Diesel, 5 puertas y familiar Wagon

Por fin se completa la gama del nuevo Mazda6, que pasa a ser la más amplia de la marca japonesa. A la ya probada carrocería de cuatro puertas, se unen ahora la de cinco y la familiar denominada Station Wagon, además de los motores que nos faltaban por probar. Entre ellos destacamos el esperado Diesel, que ahora rinde 140 caballos.
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Mazda 6 Diesel, 5 puertas y familiar Wagon
Mazda 6 Diesel, 5 puertas y familiar Wagon

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

Motores

Un modelo de la importancia del Mazda6 (ha sido el coche que ha relanzado a la marca japonesa) no podía mantenerse mucho tiempo en el mercado sin la motorización Diesel, la más demandada dentro de su categoría. Por eso, Mazda no ha tardado en completar la gama con este motor y así, de paso, aprovechar para mostrarnos el resto de carrocerías de la nueva generación. La semana pasada probamos a fondo este mismo Mazda6 pero con carrocería de cuatro puertas y su motor básico, el 1.8 de 120 CV de gasolina, y, a pesar de ser la versión de acceso, nos dejó muy buen sabor de boca, por lo que teníamos ganas de conocer cómo sería el resto de la gama.

Las nuevas carrocerías, tanto la de cinco puertas como la familiar, no suponen un simple aumento en el número de puertas o de capacidad de maletero con respecto a la de cuatro, sino que también innovan con algunas soluciones muy interesantes, que afectan tanto al maletero como a las plazas traseras. Para empezar, las dos disponen de un curioso sistema para abatir los asientos traseros denominado Karakuri, más propio de un monovolumen que de una berlina. El sistema consta de dos tiradores en la pared interior del maletero, uno a cada lado, que, al accionarlos, el respaldo cae automáticamente hacia delante (por efecto de un muelle) y la banqueta se baja, sin necesidad de esfuerzo y dejando el fondo del maletero plano. Es una pena que este mecanismo no se utilice en la variante de cuatro puertas; quizá no sea una práctica habitual de todos los días el abatir los asientos, pero se agradece que sea tan fácil.

Otra novedad la encontramos en la cubierta del maletero. Ésta va asociada al propio portón y se abre con él, por lo que no es necesario quitarla cada vez que abrimos el portón. Además, hace las funciones de paraviento y evita que entre un golpe de frío a los ocupantes traseros cuando se abre el portón. Para rematarlo, incluye una red escamoteable, que se puede utilizar como protección del maletero o, colocándola tras los asientos delanteros, para evitar que la carga pase a las plazas delanteras cuando están las dos partes del respaldo trasero abatidas. También el propio fondo del maletero permite compartimentar la parte final, para evitar que pequeñas bolsas se estén continuamente moviendo; muy inteligente. Lo que no nos ha gustado tanto es que la rueda de repuesto no exista. En su lugar hay un kit reparapinchazos. Aunque la garantía de la propia marca cubre la reparación de los mismos, no está de más una rueda, aunque fuese de emergencia.

Como era de esperar, el aumento de tamaño que vimos en la carrocería de 4 puertas también existe en estas dos nuevas. Así la variante familiar es 75 mm más larga, 15 mm más ancha y 10 mm más alta que la del Mazda6 de la anterior generación, con un coeficiente aerodinámico de 0,28, en lugar del Cx 0,32 anterior y una distancia entre ejes 50 mm superior. Esto se traduce en uno de los interiores más capaces de entre sus rivales. La calidad interior también es un aspecto que se aprecia en estas dos nuevas variantes, que pueden presumir de ser, según acabados, unas de las mejores de su segmento.

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