Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105

Dos berlinas compactas que se dirigen al mismo tipo de cliente, el Skoda Rapid con una personalidad más práctica y el Mazda 3 apostando fuerte por la imagen y el refinamiento. Esto se refleja en el precio y la dotación, pero también se establecen distancias en otros aspectos.
J. Carlos González.Fotos: Israel Gardyn. -
Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105
Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105

A priori, y fijándonos exclusivamente en el precio, da la impresión de que Mazda 3 SportSedán y Skoda Rapid juegan en ligas diferentes, pero están más cerca de lo que parece. Si a los precios de tarifa les restamos los descuentos promocionales, la distancia entre ambos ronda los 3.000 euros. Sin embargo, el equipamiento de serie entre uno y otro también queda muy alejado —en los dos casos hablamos de los acabados más altos de cada gama, Luxury y Elegance—, y vemos que la dotación del Mazda 3 incluye bastantes detalles que en el Rapid hay que pagar aparte o no están disponibles. Como es el caso de varias ayudas a la conducción, tal vez consideradas «fuera de lugar» en un modelo con un enfoque low cost.

Cuestión de ayudas

Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105 Es cierto que habrá conductores a los que les dé igual contar con el sistema de control del ángulo muerto, el avisador de cambio involuntario de carril o el sistema de frenada de emergencia en ciudad, pero estos detalles, junto a otros menos sofisticados, como el sensor de lluvia o el encendido automático de luces, van sumando un valor y, al final, con la calculadora en la mano, el precio «real» de uno y otro sería muy similar.

Y con ese punto de partida cada uno juega sus bazas. El Rapid —primo hermano del Seat Toledo— busca un enfoque más austero, con un diseño menos elaborado por dentro y por fuera, con materiales menos vistosos y asientos de mullido más blando. En la berlina checa se apuesta claramente por el espacio y la funcionalidad.

El habitáculo del refinado y estiloso Mazda 3 SportSedán está bien aprovechado, pero aun así el Rapid ofrece unas plazas traseras algo más holgadas en anchura y, especialmente, en el hueco para las piernas de los pasajeros. En cambio, en la altura disponible hasta el techo, la berlina checa sólo cumple, mientras que su competidor asiático ofrece algún centímetro más.

Y si analizamos el maletero y pensamos en el enfoque claramente familiar de estos modelos, se puede decir que la capacidad de carga del Mazda entra dentro de lo esperado, pues sus 475 litros —según las mediciones de nuestro Centro Técnico— se sitúan en un término medio en la categoría, pero es que el maletero del Skoda ofrece 115 litros más —a pesar de contar con una carrocería 11 cm más corta—, presenta unas formas más regulares y, desde un punto de vista práctico, dispone de un gran portón posterior que le otorga gran versatilidad y facilita cualquier movimiento de objetos voluminosos, todavía más si necesitamos plegar el respaldo de las plazas traseras. 

Cifras y hechos

Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105 En el capítulo mecánico también hay diferencias significativas entre ambas versiones de gasolina, que sobre el papel parecen perjudicar al Rapid, sobre todo por la distancia en potencia y cilindrada entre uno y otro. Pero este enfrentamiento ya se había razonado sosegadamente dentro de nuestro equipo de pruebas.

Los 15 CV que, según las fichas técnicas oficiales, separan a estas dos berlinas tienen una segunda lectura cuando ambos modelos se someten a esa «máquina de la verdad» que es nuestro banco de potencia. El Mazda 3 SportSedán ha rozado los 145 CV reales, mientras que el Skoda Rapid ha superado ligeramente los 120 CV. A pesar de esta importante diferencia de caballos, la berlina japonesa ha calcado prácticamente la cifra oficial de par máximo, mientras que su rival europeo ha rendido en banco 2,5 mkg más del par homologado, situándose casi a la misma altura y entregando la máxima fuerza a un régimen más bajo que el Mazda —3.070 rpm frente a 4.160 rpm—, gracias a la presencia de la sobrealimentación en su motor.

Y hay otro factor que también contribuye a equilibrar las prestaciones: el peso. Ya hemos comentado el mayor tamaño del SportSedán, lo que sumado al equipamiento extra que incorpora, se nota al pasar por la báscula, pues nuestras unidades de prueba estaban separadas por cerca de 120 kg, que a nivel dinámico juegan a favor del Rapid. 

Comparativa: Mazda 3 SportSedán 2.0 Skyactiv-G 120 vs Skoda Rapid 1.2 TSI 105 Y si fijamos la mirada bajo el capó, encontramos planteamientos antagónicos. La mayor parte de las marcas ha tomado el camino de la miniatuarización en los motores, aprovechando las ventajas que ofrecen conjuntamente la inyección directa y el turbo, como hace precisamente Skoda con su 1.2 TSI desarrollado por el Grupo Volkswagen. En cambio, en Mazda, con su tecnología Skyactiv, parecen ir contracorriente en la búsqueda de la máxima eficiencia. El motor atmosférico de su berlina compacta tiene 800 cm3 más que el TSI, y combina la inyección directa con una altísima relación de compresión.

 

Ante todo, agradables

Cada uno a su manera ofrece una respuesta muy agradable, más inmediata en el Rapid, aunando empuje y suavidad, y más progresiva y elástica en el 3 SportSedán. En aceleración desde parado el Mazda saca alguna décima de ventaja a su rival y es capaz de cubrir el primer kilómetro en poco más de 30 segundos, lo que ya es un síntoma de buena agilidad para su nivel de potencia, más cuando recurre a unos desarrollos del cambio que apuntan a largos. En las fases de recuperación o al afrontar adelantamientos, la igualdad es máxima si buscamos la respuesta más óptima en 3ª y 4ª, con más contundencia en 5ª y 6ª para el Rapid, aunque en ambos casos el desarrollo final busca aquilatar el consumo en vías rápidas —ambos también llevan Stop&Start para ciudad—. Son, por cierto, dos gasolina bastante ahorradores a ritmos normales de conducción, con una media real de 6,5 l/100 km en el Mazda y de 6,3 en el Skoda.

Y en cuanto al comportamiento, ese paso más del Mazda en otros aspectos también se nota en su aplomo, con una suspensión trasera más elaborada y más huella de pisada sobre el asfalto, y con una dirección que también contribuye a lograr más finura en la trayectoria de las curvas. El Rapid no va mal, ni mucho menos, es fácil de conducir y su chasis —con un tarado de suspensión más blando— evidencia que está preparado para exigencias superiores a las del TSI de 105 CV.

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