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Mazda2: In and out

¿Cómo se marca moda? Mazda lo tiene claro: innovando. El nuevo Mazda2 conserva su nombre y poco más. No sólo cambia radicalmente de diseño, sino que se atreve a ir contracorriente con las tendencias que se llevan en el segmento.
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Mazda2: In and out
Mazda2: In and out

El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

Nuestros probadores de Autopista ya han sometido al Mazda2 a un análisis exhaustivo.

No te pierdas la prueba exclusiva realizada de este modelo en su versión 1.3 de 86 CV.


El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

Nuestros probadores de Autopista ya han sometido al Mazda2 a un análisis exhaustivo.

No te pierdas la prueba exclusiva realizada de este modelo en su versión 1.3 de 86 CV.


El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

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El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

Nuestros probadores de Autopista ya han sometido al Mazda2 a un análisis exhaustivo.

No te pierdas la prueba exclusiva realizada de este modelo en su versión 1.3 de 86 CV.


El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

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El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

Nuestros probadores de Autopista ya han sometido al Mazda2 a un análisis exhaustivo.

No te pierdas la prueba exclusiva realizada de este modelo en su versión 1.3 de 86 CV.


El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

Todo es cuestión de prioridades. Si precisas espacio en las plazas traseras, debes saber que el Mazda2 pierde posiciones frente a sus rivales. El maletero también cede litros respecto a la anterior generación. Sin embargo, pocos pueden presumir de pesar menos de una tonelada: así, el coche se convierte en un modelo más dinámico, más divertido y eficaz en carretera.

Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

Nuestros probadores de Autopista ya han sometido al Mazda2 a un análisis exhaustivo.

No te pierdas la prueba exclusiva realizada de este modelo en su versión 1.3 de 86 CV.


El Mazda2 se ha puesto a dieta. Da igual que sus rivales aumenten talla generación a generación: Mazda ha decidido “soltar lastre”. El Clio ha crecido 17 centímetros (casi se acerca al tamaño del antiguo Mégane); el Corsa, se ha alargado 15 centímetros hasta casi convertirse en un Astra pequeño... Y podíamos seguir. Parece que es muy “in” contar con más centímetros, pero al Mazda2 le da igual: ahora es cuatro centímetros más corto y seis más bajo.

¿Por qué? Mazda da una explicación. Quieren jugar la baza del consumo y de la ecología. Sí, ser “verde” es la nueva tendencia. La reducción del tamaño permite al Mazda2 ganar enteros en un uso ciudadano, pero también le ayuda a perder peso. Se impone “la política del gramo”. Cada gramo ganado es un ahorro de combustible y de emisiones de CO2.

Con el cambio de talla, lograron bajar en báscula 20 kilos. Pero fueron más allá: el Mazda2 ha perdido un total de 100 kilos. La mejor “dieta” fue el uso de aceros de última generación. Aseguran que pesan menos y son más resistentes. Con ellos, la marca afirma que se mejora además la seguridad del coche.

En Mazda se apuesta al verde. El nuevo Mazda2 llega en octubre a los concesionarios. Es un coche pensado para adaptarse a la nueva normativa de emisiones que entra en vigor a partir del 1 de enero. Por eso, optan por un incentivo comercial que nos parece muy interesante: desde el primer día la marca adelantará a sus compradores la rebaja del 4,75 por ciento del impuesto de matriculación.

Además, a principios de año, incorporarán la mecánica Diesel a la gama y será uno de los primeros modelos en nuestro mercado que se libren por completo del impuesto de matriculación.

Casi todos los cambios en el nuevo Mazda2 se explican por esa “política del gramo”: la mejora aerodinámica del coche, la pérdida de centímetros... incluso alguno de sus detalles más “out” se justifican por este control férreo del peso. Por ejemplo, a la pregunta de por qué el volante sólo tenía regulación en altura y no en profundidad hubo una clara respuesta: tecnológicamente era posible, pero se desechó porque hubiera añadido kilos. Es sólo un dato, pero bastante representativo.

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Ha mejorado su esquema de suspensiones (McPherson con brazo inferior triangulado delante y ruedas tiradas con eje torsional atrás), estrena nueva dirección eléctrica y, aunque es más corto, ha conservado la misma distancia entre ejes (2.490 mm). Además, es más bajo y su centro de gravedad está más pegado a la carretera. Destacamos la eficacia de su amortiguación. Esperábamos un coche de tintes ciudadanos, que lo es, pero, además, es muy fácil de conducir y sorprende su dinamismo en carretera.

La palanca de cambios está montada 38 mm más alta que en la versión anterior e, imitando al Mazda5, se ha integrado en la consola central, lo que hace que resulte más cómoda para el conductor. El salpicadero es completamente nuevo: destaca su diseño, líneas despejadas.

Y el Mazda2 incorpora pequeños detalles muy prácticos: guantera para dejar las revistas y los mapas, conexiones para MP3 o bandejas para colocar la carga (ésta última en opción).

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