Mazda 3 1.6 S-VT vs Mazda 3 2.2 CRTD

Son polos opuestos, uno con carrocería de 4 puertas y motor de gasolina de acceso a la gama con 105 CV y el otro, 7.100 euros más caro, con cinco puertas y un potente motor Diesel de 185 CV... ¿estáis seguros que no tienen nada que ver?
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Mazda 3 1.6 S-VT vs Mazda 3 2.2 CRTD
Mazda 3 1.6 S-VT vs Mazda 3 2.2 CRTD

En el interior las diferencias de tamaños de las carrocerías afectan sólo al maletero y a las plazas traseras. Estas últimas disponen de las mismas cotas de anchura y de espacio para las piernas, pero ganan 3 cm de altura con la variante de cinco puertas. En cualquiera de los dos casos, con 90 y 93 cm, se encuentran dentro de lo normal. Más radical resulta el volumen de carga de los maleteros, que consigue que haya grandes diferencias. Así, mientras en la carrocería pequeña tenemos 330 dm³ de capacidad, en el 4 puertas se aumenta hasta los 515 dm³, siendo el primero poco para un 5 puertas y el segundo un buen dato comparado con sus rivales de cuatro, sobre todo con los modelos franceses a los que bate con holgura.

En los dos casos la rueda de repuesto es de emergencia, aunque en el 5p se pierde algo de capacidad por culpa del altavoz de graves que va escondido bajo el fondo del maletero y que puede restar unos 30 dm³. El resto de medidas interiores son muy buenas, siendo el Mazda 3 uno de los modelos con mejor habitabilidad del segmento. En las plazas traseras hay que criticar el volumen del reposabrazos central delantero, que molesta para sentarse en medio, ya que invade demasiado la plaza central trasera. La calidad interior no ha sufrido variación, sí han cambiado materiales y su diseño, pero tanto la ergonomía como los ajustes o la funcionalidad es muy similar a la del modelo anterior; es decir, con la sobriedad y versatilidad habituales en una marca japonesa. Los asientos son cómodos delante, con respaldos de generosa anchura, y buen mullido. La postura de conducción idónea se consigue sin problemas -el reglaje en altura va algo duro- y enseguida nos integramos en el habitáculo. Detrás, como era de esperar, mejor para dos, más que por espacio en anchura por dureza y forma del respaldo central.

El Mazda 3, con independencia de la carrocería elegida o la motorización, dispone del mismo equipamiento de seguridad. En todos los casos los controles electrónicos de tracción y estabilidad son de serie. El equipo de airbag incluye de fábrica los dos frontales más los laterales delanteros y los de cortina para las cuatro plazas principales. La única diferencia viene determinada por el acabado, ya que el Active del gasolina no lleva de serie los faros para la niebla y hay que pedirlos en opción, mientras que en el Diesel son de serie. Este último añade además la posibilidad de montar faros de xenón y la alerta del ángulo muerto.

El precio de partida del 2.2 CRTD con 185 CV es 7.100 euros más alto que el del 1.6 de gasolina, a lo que habría que añadir los 500 euros más que habría que pagar por la carrocería de cuatro puertas, por lo que no son comparables por precio. Las razones de la diferencia se justifican, aparte del motor, en un nivel de equipamiento superior. Mientras el gasolina sólo puede llevar los acabados básicos, el Diesel más potente de la gama se vende con una única terminación denominada Sportive. Esta añade el control de presión de neumáticos, el clima bizona, la llave electrónica, el navegador, un control de crucero, el sensor de lluvia, el espejo interior fotosensible y un kit estético deportivo en el exterior.

Si nos planteamos igualar los equipamientos lo máximo posible -hay opciones que no son comunes-, la diferencia se reduce a los 5.700 euros; pero sigue siendo mucha separación como para que surja la duda de compra. Lo que ya no tenemos tan claro es si compensa pagar los 1.100 euros que cuesta de más el CRTD con 185 CV de la variante de 150 CV -empleando el mismo acabado Sportive-. Sí, hay más potencia, pero si tomamos el menos potente con su acabado básico, que no viene nada mal, tenemos un muy buen motor por 3.000 euros más que el gasolina, siendo esta una opción mucho más interesante.

Mazda 3 1.6 S-VT 4 P
— Motor agradable
— Potencia en baja
— Capacidad de maletero

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Prestaciones
— Consumos
— Polivalencia maletero

Mazda 3 1.6 S-VT 4P
— Prestaciones
— Rueda de repuesto de emergencia
— Menor habitabilidad

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Potencia medida
— Capacidad maletero
— Rueda de repuesto de emergencia

Motores y prestaciones

En el interior las diferencias de tamaños de las carrocerías afectan sólo al maletero y a las plazas traseras. Estas últimas disponen de las mismas cotas de anchura y de espacio para las piernas, pero ganan 3 cm de altura con la variante de cinco puertas. En cualquiera de los dos casos, con 90 y 93 cm, se encuentran dentro de lo normal. Más radical resulta el volumen de carga de los maleteros, que consigue que haya grandes diferencias. Así, mientras en la carrocería pequeña tenemos 330 dm³ de capacidad, en el 4 puertas se aumenta hasta los 515 dm³, siendo el primero poco para un 5 puertas y el segundo un buen dato comparado con sus rivales de cuatro, sobre todo con los modelos franceses a los que bate con holgura.

En los dos casos la rueda de repuesto es de emergencia, aunque en el 5p se pierde algo de capacidad por culpa del altavoz de graves que va escondido bajo el fondo del maletero y que puede restar unos 30 dm³. El resto de medidas interiores son muy buenas, siendo el Mazda 3 uno de los modelos con mejor habitabilidad del segmento. En las plazas traseras hay que criticar el volumen del reposabrazos central delantero, que molesta para sentarse en medio, ya que invade demasiado la plaza central trasera. La calidad interior no ha sufrido variación, sí han cambiado materiales y su diseño, pero tanto la ergonomía como los ajustes o la funcionalidad es muy similar a la del modelo anterior; es decir, con la sobriedad y versatilidad habituales en una marca japonesa. Los asientos son cómodos delante, con respaldos de generosa anchura, y buen mullido. La postura de conducción idónea se consigue sin problemas -el reglaje en altura va algo duro- y enseguida nos integramos en el habitáculo. Detrás, como era de esperar, mejor para dos, más que por espacio en anchura por dureza y forma del respaldo central.

El Mazda 3, con independencia de la carrocería elegida o la motorización, dispone del mismo equipamiento de seguridad. En todos los casos los controles electrónicos de tracción y estabilidad son de serie. El equipo de airbag incluye de fábrica los dos frontales más los laterales delanteros y los de cortina para las cuatro plazas principales. La única diferencia viene determinada por el acabado, ya que el Active del gasolina no lleva de serie los faros para la niebla y hay que pedirlos en opción, mientras que en el Diesel son de serie. Este último añade además la posibilidad de montar faros de xenón y la alerta del ángulo muerto.

El precio de partida del 2.2 CRTD con 185 CV es 7.100 euros más alto que el del 1.6 de gasolina, a lo que habría que añadir los 500 euros más que habría que pagar por la carrocería de cuatro puertas, por lo que no son comparables por precio. Las razones de la diferencia se justifican, aparte del motor, en un nivel de equipamiento superior. Mientras el gasolina sólo puede llevar los acabados básicos, el Diesel más potente de la gama se vende con una única terminación denominada Sportive. Esta añade el control de presión de neumáticos, el clima bizona, la llave electrónica, el navegador, un control de crucero, el sensor de lluvia, el espejo interior fotosensible y un kit estético deportivo en el exterior.

Si nos planteamos igualar los equipamientos lo máximo posible -hay opciones que no son comunes-, la diferencia se reduce a los 5.700 euros; pero sigue siendo mucha separación como para que surja la duda de compra. Lo que ya no tenemos tan claro es si compensa pagar los 1.100 euros que cuesta de más el CRTD con 185 CV de la variante de 150 CV -empleando el mismo acabado Sportive-. Sí, hay más potencia, pero si tomamos el menos potente con su acabado básico, que no viene nada mal, tenemos un muy buen motor por 3.000 euros más que el gasolina, siendo esta una opción mucho más interesante.

Mazda 3 1.6 S-VT 4 P
— Motor agradable
— Potencia en baja
— Capacidad de maletero

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Prestaciones
— Consumos
— Polivalencia maletero

Mazda 3 1.6 S-VT 4P
— Prestaciones
— Rueda de repuesto de emergencia
— Menor habitabilidad

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Potencia medida
— Capacidad maletero
— Rueda de repuesto de emergencia

Motores y prestaciones

En el interior las diferencias de tamaños de las carrocerías afectan sólo al maletero y a las plazas traseras. Estas últimas disponen de las mismas cotas de anchura y de espacio para las piernas, pero ganan 3 cm de altura con la variante de cinco puertas. En cualquiera de los dos casos, con 90 y 93 cm, se encuentran dentro de lo normal. Más radical resulta el volumen de carga de los maleteros, que consigue que haya grandes diferencias. Así, mientras en la carrocería pequeña tenemos 330 dm³ de capacidad, en el 4 puertas se aumenta hasta los 515 dm³, siendo el primero poco para un 5 puertas y el segundo un buen dato comparado con sus rivales de cuatro, sobre todo con los modelos franceses a los que bate con holgura.

En los dos casos la rueda de repuesto es de emergencia, aunque en el 5p se pierde algo de capacidad por culpa del altavoz de graves que va escondido bajo el fondo del maletero y que puede restar unos 30 dm³. El resto de medidas interiores son muy buenas, siendo el Mazda 3 uno de los modelos con mejor habitabilidad del segmento. En las plazas traseras hay que criticar el volumen del reposabrazos central delantero, que molesta para sentarse en medio, ya que invade demasiado la plaza central trasera. La calidad interior no ha sufrido variación, sí han cambiado materiales y su diseño, pero tanto la ergonomía como los ajustes o la funcionalidad es muy similar a la del modelo anterior; es decir, con la sobriedad y versatilidad habituales en una marca japonesa. Los asientos son cómodos delante, con respaldos de generosa anchura, y buen mullido. La postura de conducción idónea se consigue sin problemas -el reglaje en altura va algo duro- y enseguida nos integramos en el habitáculo. Detrás, como era de esperar, mejor para dos, más que por espacio en anchura por dureza y forma del respaldo central.

El Mazda 3, con independencia de la carrocería elegida o la motorización, dispone del mismo equipamiento de seguridad. En todos los casos los controles electrónicos de tracción y estabilidad son de serie. El equipo de airbag incluye de fábrica los dos frontales más los laterales delanteros y los de cortina para las cuatro plazas principales. La única diferencia viene determinada por el acabado, ya que el Active del gasolina no lleva de serie los faros para la niebla y hay que pedirlos en opción, mientras que en el Diesel son de serie. Este último añade además la posibilidad de montar faros de xenón y la alerta del ángulo muerto.

El precio de partida del 2.2 CRTD con 185 CV es 7.100 euros más alto que el del 1.6 de gasolina, a lo que habría que añadir los 500 euros más que habría que pagar por la carrocería de cuatro puertas, por lo que no son comparables por precio. Las razones de la diferencia se justifican, aparte del motor, en un nivel de equipamiento superior. Mientras el gasolina sólo puede llevar los acabados básicos, el Diesel más potente de la gama se vende con una única terminación denominada Sportive. Esta añade el control de presión de neumáticos, el clima bizona, la llave electrónica, el navegador, un control de crucero, el sensor de lluvia, el espejo interior fotosensible y un kit estético deportivo en el exterior.

Si nos planteamos igualar los equipamientos lo máximo posible -hay opciones que no son comunes-, la diferencia se reduce a los 5.700 euros; pero sigue siendo mucha separación como para que surja la duda de compra. Lo que ya no tenemos tan claro es si compensa pagar los 1.100 euros que cuesta de más el CRTD con 185 CV de la variante de 150 CV -empleando el mismo acabado Sportive-. Sí, hay más potencia, pero si tomamos el menos potente con su acabado básico, que no viene nada mal, tenemos un muy buen motor por 3.000 euros más que el gasolina, siendo esta una opción mucho más interesante.

Mazda 3 1.6 S-VT 4 P
— Motor agradable
— Potencia en baja
— Capacidad de maletero

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Prestaciones
— Consumos
— Polivalencia maletero

Mazda 3 1.6 S-VT 4P
— Prestaciones
— Rueda de repuesto de emergencia
— Menor habitabilidad

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Potencia medida
— Capacidad maletero
— Rueda de repuesto de emergencia

Motores y prestaciones

En el interior las diferencias de tamaños de las carrocerías afectan sólo al maletero y a las plazas traseras. Estas últimas disponen de las mismas cotas de anchura y de espacio para las piernas, pero ganan 3 cm de altura con la variante de cinco puertas. En cualquiera de los dos casos, con 90 y 93 cm, se encuentran dentro de lo normal. Más radical resulta el volumen de carga de los maleteros, que consigue que haya grandes diferencias. Así, mientras en la carrocería pequeña tenemos 330 dm³ de capacidad, en el 4 puertas se aumenta hasta los 515 dm³, siendo el primero poco para un 5 puertas y el segundo un buen dato comparado con sus rivales de cuatro, sobre todo con los modelos franceses a los que bate con holgura.

En los dos casos la rueda de repuesto es de emergencia, aunque en el 5p se pierde algo de capacidad por culpa del altavoz de graves que va escondido bajo el fondo del maletero y que puede restar unos 30 dm³. El resto de medidas interiores son muy buenas, siendo el Mazda 3 uno de los modelos con mejor habitabilidad del segmento. En las plazas traseras hay que criticar el volumen del reposabrazos central delantero, que molesta para sentarse en medio, ya que invade demasiado la plaza central trasera. La calidad interior no ha sufrido variación, sí han cambiado materiales y su diseño, pero tanto la ergonomía como los ajustes o la funcionalidad es muy similar a la del modelo anterior; es decir, con la sobriedad y versatilidad habituales en una marca japonesa. Los asientos son cómodos delante, con respaldos de generosa anchura, y buen mullido. La postura de conducción idónea se consigue sin problemas -el reglaje en altura va algo duro- y enseguida nos integramos en el habitáculo. Detrás, como era de esperar, mejor para dos, más que por espacio en anchura por dureza y forma del respaldo central.

El Mazda 3, con independencia de la carrocería elegida o la motorización, dispone del mismo equipamiento de seguridad. En todos los casos los controles electrónicos de tracción y estabilidad son de serie. El equipo de airbag incluye de fábrica los dos frontales más los laterales delanteros y los de cortina para las cuatro plazas principales. La única diferencia viene determinada por el acabado, ya que el Active del gasolina no lleva de serie los faros para la niebla y hay que pedirlos en opción, mientras que en el Diesel son de serie. Este último añade además la posibilidad de montar faros de xenón y la alerta del ángulo muerto.

El precio de partida del 2.2 CRTD con 185 CV es 7.100 euros más alto que el del 1.6 de gasolina, a lo que habría que añadir los 500 euros más que habría que pagar por la carrocería de cuatro puertas, por lo que no son comparables por precio. Las razones de la diferencia se justifican, aparte del motor, en un nivel de equipamiento superior. Mientras el gasolina sólo puede llevar los acabados básicos, el Diesel más potente de la gama se vende con una única terminación denominada Sportive. Esta añade el control de presión de neumáticos, el clima bizona, la llave electrónica, el navegador, un control de crucero, el sensor de lluvia, el espejo interior fotosensible y un kit estético deportivo en el exterior.

Si nos planteamos igualar los equipamientos lo máximo posible -hay opciones que no son comunes-, la diferencia se reduce a los 5.700 euros; pero sigue siendo mucha separación como para que surja la duda de compra. Lo que ya no tenemos tan claro es si compensa pagar los 1.100 euros que cuesta de más el CRTD con 185 CV de la variante de 150 CV -empleando el mismo acabado Sportive-. Sí, hay más potencia, pero si tomamos el menos potente con su acabado básico, que no viene nada mal, tenemos un muy buen motor por 3.000 euros más que el gasolina, siendo esta una opción mucho más interesante.

Mazda 3 1.6 S-VT 4 P
— Motor agradable
— Potencia en baja
— Capacidad de maletero

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Prestaciones
— Consumos
— Polivalencia maletero

Mazda 3 1.6 S-VT 4P
— Prestaciones
— Rueda de repuesto de emergencia
— Menor habitabilidad

Mazda 3 2.0 CRTD 185 5P
— Potencia medida
— Capacidad maletero
— Rueda de repuesto de emergencia

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