Mazda MX5 2.0i 16v Roadster Coupé

El mítico Mazda MX5 da un paso hacia la civilización. La llegada de una versión con capota dura plegable automáticamente supone dejar atrás el techo de lona y, por tanto, renunciar a un rasgo distintivo fundamental. A cambio, el coche es mucho más utilizable y práctico. Eso sí: su indómito carácter de deportivo radical permanece inmutable, lo mismo que su larga lista de incomodidades.
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Mazda MX5 2.0i 16v Roadster Coupé
Mazda MX5 2.0i 16v Roadster Coupé

El Z4 es un rival muy difícil de batir para el MX5. Es verdad que su capota eléctrica no es rígida y que cuesta más que el Mazda, con lo que pierde puntos de partida, pero sus cualidades dinámicas son fabulosas.
Con este motor 2.0 de 150 CV, ambos coches están igualados en prestaciones, aunque el alemán resulta un poquito más rápido y bastante más frugal en cuanto a consumos.
Es en la carretera donde el coche de BMW demuestra lo que vale. Divertidísimo de conducir, audaz y poderoso, resulta muy complicado apostar por uno u otro. Son dos auténticos juguetes.
Sin embargo, dentro del Z4 hay menos ruido y algo más de comodidad. Además, su acabado es superior y está muy bien equipado, aunque, eso sí, gran parte de la dotación corresponde al apartado de opciones, lo que desequilibra la diferencia por precios a favor del Mazda, que ofrece un equipo de serie más completo.

Una alternativa para los que no quieran sufrir los rigores del MX5 puede ser el Mercedes SLK 200 K, que cuesta casi 8.000 euros más. Desde luego, no es un rival por precio, aunque sí por prestaciones y, sin ser tan radical, permite divertirse de lo lindo al volante. Es, claro, mucho más cómodo y civilizado. También está mejor acabado y mucho más equipado, además, de contar con un maletero de bastante más entidad. Es, como hemos dicho, una alternativa por el lado del lujo.

El Z4 es un rival muy difícil de batir para el MX5. Es verdad que su capota eléctrica no es rígida y que cuesta más que el Mazda, con lo que pierde puntos de partida, pero sus cualidades dinámicas son fabulosas.
Con este motor 2.0 de 150 CV, ambos coches están igualados en prestaciones, aunque el alemán resulta un poquito más rápido y bastante más frugal en cuanto a consumos.
Es en la carretera donde el coche de BMW demuestra lo que vale. Divertidísimo de conducir, audaz y poderoso, resulta muy complicado apostar por uno u otro. Son dos auténticos juguetes.
Sin embargo, dentro del Z4 hay menos ruido y algo más de comodidad. Además, su acabado es superior y está muy bien equipado, aunque, eso sí, gran parte de la dotación corresponde al apartado de opciones, lo que desequilibra la diferencia por precios a favor del Mazda, que ofrece un equipo de serie más completo.

Una alternativa para los que no quieran sufrir los rigores del MX5 puede ser el Mercedes SLK 200 K, que cuesta casi 8.000 euros más. Desde luego, no es un rival por precio, aunque sí por prestaciones y, sin ser tan radical, permite divertirse de lo lindo al volante. Es, claro, mucho más cómodo y civilizado. También está mejor acabado y mucho más equipado, además, de contar con un maletero de bastante más entidad. Es, como hemos dicho, una alternativa por el lado del lujo.

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