Mazda CX-7 2.2 CRTD

Que los SUV han ido evolucionando hacia el uso básicamente asfáltico resulta evidente cuando tienes la oportunidad de conducir los últimos modelos. En el Mazda CX-7 esta evolución parece más una especialización. Qué buen tacto y comportamiento dinámico ofrece en cualquier carretera… y pista de tierra.
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Mazda CX-7 2.2 CRTD
Mazda CX-7 2.2 CRTD

Si del primer Toyota RAV4 se dijo que era el GTI de los SUV, hoy quien mejor podría representar esta filosofía entre los SUV de marcas generalistas es el Mazda CX-7. Quizás en mayor medida la única, hasta ahora, versión 2.3 DISI Turbo de 265 CV, pero la llegada de esta inédita versión Diesel 2.2 CRTD de 173 CV también apela a la prestación... y a una demandada economía de consumo.

 

Para ello se ha tomado el moderno bloque 2.2 (125, 150, 163 y 185 CV) disponible en diferentes modelos de la marca, y se ha configurado para adaptarse a las características (mayor peso, peor aerodinámica y mayores rozamientos mecánicos) del CX-7. Anuncia 173 CV a 3.500 rpm y unos excelentes 40,8 mkg a 2.000, por lo que se puede decir que concentra en un estrecho rango de giro mucha fuerza.

 

Se asocia a un preciso cambio manual de 6 velocidades, con lo que el resultado es el esperado. El CX-7 2.2 CRTD es un coche convincente y poderoso de motor, con buena aceleración y recuperación, aportando no sólo buenos números frente al cronómetro, también mucho agrado por la despreocupación de su conducción. Y suena y se siente dentro del habitáculo para pasar con buena nota su integración en el bastidor del CX-7. Sus consumos, alternando en la conducción habitual y normal el dígito 7 con el 8, se muestran estables, sin romperse el equilibrio si buscamos la máxima prestación.

Como particularidad, este motor recibe un sistema de tratamiento de los gases de escape, que pulveriza un aditivo de urea en la cadena de escape para reconvertir los cuestionados NOx en nitrógeno y vapor de agua. Para ello se ha habilitado un depósito de 15,5 litros para este aditivo que, en cualquier caso, no necesita un mantenimiento añadido, al coincidir su reabastecimiento con las revisiones programadas (cada 20.000 kilómetros) por el fabricante.

 

Como gusta en Mazda, el bastidor del CX-7 tiene un hilo muy directo con el conductor, que por cierto encontrará, como en todos los Mazda, un puesto de conducción en consonancia con el deportivo tacto dinámico del coche. Geometrías de suspensión, amortiguación y neumáticos (esta unidad montaba grandes llantas de 19 pulgadas que reducen el perfil de la monta de 18 pulgadas) aseguran que las órdenes se traduzcan rápidamente en reacciones y buen guiado. Y esto en un coche de casi 1,9 toneladas se agradece.

 

Sin ser tan duro ni rígido como un BMW X3 (tampoco es una berlina francesa pero su confort es agradable) en la distancia corta se maneja de maravilla: apoya de inmediato y pisa sólidamente, enmascarando su talla y tara. No hay pereza en sus movimientos, sino una agilidad que sorprende. De hecho, parece todo un especialista gestionando las inercias. Si llegamos al subviraje -lo hace moderada y progresivamente si por lógica forzamos la marcha entre curvas-, el eje trasero participa en la recuperación con una dosis perfecta de direccionalidad. En autopista va muy bien asentado, su larga batalla tranquiliza los largos y rápidos apoyos, y el confort de bacheo es bueno.

 

Sus incursiones por campo resultan mucho mejor de lo que su dinámica en asfalto puede sugerir, porque el CX- 7 también es cómodo abordando baches, tiene una razonable altura libre al suelo y su buena capacidad de tracción se hace evidente en pasos resbaladizos, pero desconcierta el fuerte olor que desprende la transmisión a poco que compliquemos la ruta fuera del asfalto. Este olor, que no sabemos hasta qué punto delata fatiga del sistema, no es algo particular de esta unidad probada y parece que este sistema aporta una ayuda puntual y no una condición de 4x4 específico. Como decíamos al principio, es un SUV plenamente identificado con el asfalto, con un plus de seguridad a la hora de frecuentar ambientes o asfaltos extremos y que permite adentrarse en el campo, pero con la moderación por delante.

  • Comportamiento en asfalto
  • Versatilidad de uso
  • Tratamiento gases de escape
  • Olor de transmisión
  • Rueda de emergencia
  • Uso en campo limitado

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