Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto

El Mazda CX-30 es el nuevo SUV de la firma nipona que se sitúa entre el más pequeño CX-3 y el más grande CX-5. Ya ha entrado en nuestro banco de pruebas y éste ha sido nuestro resultado y análisis.
Lorenzo Alcocer / Fotos: Mikael Helsing -
Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto
Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto

No son pocos los automóviles que probamos todos los años que, aun sin nada que objetarles, son coches que no te dicen nada, vehículos "sin alma", pragmáticas máquinas de transporte pero poco o nada emocionantes. No voy a decir que el nuevo Mazda CX-30 es de esos otros SUV que te ponen la piel de gallina con solo verlo, pero sí que desde que lo miras, te acomodas y lo conduces, aprecias que tiene algo... un diseño atractivo, una mecánica interesante y una calidad de funcionamiento de coche bueno.

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto

Mazda CX-30: dónde se sitúa

Entre tantísima oferta de modelos SUV de los últimos años, Mazda ha sido un fiel representante de la materia, aunque no participara en el segmento más popular, el de los compactos. El inédito CX-30 viene a ocupar esa vacante, ubicándose entre el CX-3 y el CX-5. Se ha desarrollado a partir del también nuevo Mazda3 y por tanto viene con todos los últimos avances tecnológicos (algunos revolucionarios, como el motor Skyactiv-X) de la marca. Mide 4,40 metros (como un Nissan Qashqai) y presenta una silueta muy personal. De su alta cintura de chapa hacia arriba, presenta una imagen muy dinámica, propia de una carrocería coupé. Pero hacia abajo, las amplias superficies de chapa con las extensas protecciones de los pasos de rueda, de los laterales de la carrocería y del paragolpes trasero parecen reivindicar el “concepto” SUV con más énfasis que casi cualquier otro rival. Metro en mano, no es la mejor propuesta familiar si valoramos hasta el último centímetro de espacio para las piernas de los pasajeros traseros (y cota de anchura) y el último litro de capacidad de maletero. Aunque ni mucho menos se siente pequeño, en este sentido un referente Seat Ateca (4,36 m) puede parecer de un segmento superior. Y hasta un “pequeño” gran VW T-ROC (4,23 m, algo menos largo que incluso un CX-3) le puede sacar los colores.

PRESTACIONES Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV
Acel. 0-100 km/h 9,51 s
Acel. 0-1.000 metros 31,14 s
Sonoridad 100 km/h 64,3 dBA
Sonoridad 120 km/h 68,1 dBA
Frenada desde 120 km/h 52,44 m
Peso en báscula 1.422 kg
Publicidad

Delante, el desahogo es generoso y el entusiasta del volante encontrará un puesto de conducción de corte tradicional excelente. Todas las funciones proyectadas sobre la pantalla central digital, que no es táctil, se dirigen desde un preciso mando principal situado muy a mano en la consola (también dispone de un correcto mando vocal para gestionar el teléfono o la navegación), que viene a confirmar que la masiva digitalización de los mandos que está revolucionando muchos salpicaderos lleva a menudo a distraer más que a facilitar las cosas. Los reglajes del asiento y del volante son muy amplios y permiten sentirte más integrado para la tarea de conducir que en otros rivales (me estoy acordando del Toyota CH-R). La palanca de cambio está muy bien situada, alta y cerca del volante y tiene un tacto mecánico de gran precisión. El cuadro de relojes combina información analógica con digital, que se completa con una pantalla Head-Up Display proyectada sobre el parabrisas que muestra la información básica más importante (velocidad, señales) y también te indica el tráfico no visible de los ángulos ciegos. No nos vamos a extender en contar toda la tecnología de que dispone, pero sí merece la pena destacar sus excelentes faros de haces variables, su conectividad por Android Auto o Apple CarPlay o el sistema de mantenimiento de carril.

Mazda CX-30, con motor de gasolina 2.0 Skyactiv-G

Mecánicamente resulta más evidente que el nuevo CX-30 es un modelo diferente a la mayoría. Fiel a sus motores atmosféricos de gasolina de alta cilindrada, Mazda ha desarrollado un nuevo 2.0 de 4 cilindros con solo 122 CV que contrasta en todos los aspectos con la nueva generación de miniaturizados tricilíndricos turbo de 1, 1,2 y 1,5 litros con potencias similares de la mayoría de sus rivales. Además, el nuevo motor cuenta con un sofisticado sistema de desconexión de cilindros y un alternador-motor que recupera energía **y la almacena en una **batería independiente de 24 voltios, para luego asistir con hasta 4,8 kW (7 CV) al motor térmico en determinadas situaciones; y también opera fantásticamente como stop-start.

CONSUMOS Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV
Consumo en ciudad 6,8 l/100 km
Consumo en carretera 5,4 l/100 km
Consumo medio 5,9 l/100 km

Este sistema de micro-hibridación le permite obtener la etiqueta medioambiental ECO de la DGT, con los beneficios que conlleva en algunas grandes capitales. En la práctica, Mazda ha preparado un motor que se siente especialmente refinado (finísimo de vibraciones y acústica, frente a los tricilíndricos) y sumamente agradable. Con un inicio de marcha muy consistente, llena de mucha calidad y agrado la conducción del CX-30… mientras no demandemos demasiadas prestaciones. En ciudad se desenvuelve con soltura y su sistema stop-start muestra un funcionamiento espectacular por la rapidez y suavidad con que ejecuta unos rearranques casi imperceptibles y que retrasa hasta que empezamos a soltar el pedal del embrague. La carretera le supone un examen más exigente que aprueba otra vez por su refinado funcionamiento, pero sus 122 CV están muy lejos de convertir al CX-30 es un coche rápido o simplemente despreocupado. Se mueve bien en el tráfico normalizado y favorable, pero se siente lento más allá. Su respuesta siempre resulta muy lineal y consistente, pero sin el dopaje del que disfrutan los motores turbo para resolver solo con acelerador muchas situaciones. Aunque el alternador-motor asiste momentáneamente en fases de baja y media aceleración, se hace necesario utilizar el cambio con más asiduidad, pero sirva de consuelo que el tacto y la precisión de los guiados e inserciones te llevan a hacerlo con mucho gusto. Curiosamente, a bajos y medios regímenes estabilizados no es difícil hacerlo funcionar a dos cilindros, incluso a 1.500 rpm en 6ª para movernos de forma estabilizada sobre 70 km/h en situaciones favorables. Solo en torno a esas 1.500 rpm llegas a sentir alguna vibración atípica, pero, en general, la integración del alternador-motor y del sistema de desactivación de cilindros no afecta al armonioso y “limpio” funcionamiento de esta sofisticada mecánica y sí parece influir en su excelente eficiencia rutera, también porque no buscarás una conducción muy extrema.

Publicidad
ESPACIO Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV
Anchura delantera 141 cm
Anchura trasera 133 cm
Altura delantera 92/99 cm
Altura trasera 94 cm
Maletero 422 litros

Mazda CX-30: su comportamiento

A esa suavidad mecánica suma un tacto de rodadura igualmente de calidad. De inicio sientes un coche firme de suspensión y que hasta cierto punto le falta a baja velocidad algo de absorción en el bacheo, esa de la que disfruta un aislado DS3, pero en general rueda con mucho agrado y aplomo. Es un coche muy lineal de reacciones, sin esa “hiperactividad” direccional de un Peugeot 3008. Balancea muy poco, gira muy natural, tracciona sin problemas y sale sin complicaciones, también porque la entrega del motor no le compromete. Pero llevarlo rápido por velocidad tampoco le acarrea dificultades. Presenta el sistema G-Vectoring de 2ª generación que controla con anticipación las reacciones del coche. El par motor está regulado por el giro del volante, y ahora también a la salida de una curva y quedar alineada la dirección, actúa sobre los frenos de las ruedas exteriores estabilizando la trazada. Estas interacciones no las llegas a sentir y las trazadas surgen de forma muy natural y efectiva sin apreciar, como en un Audi Q2, las severas correcciones del control de estabilidad en situaciones extremas. En definitiva, en el CX-30 diseño, mecánica y dinámica reciben un tratamiento muy personal. Es la particular forma de hacer las cosas en Mazda.

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto

Mazda CX-30 2.0 Skyactiv-G 122 CV: superprueba del nuevo SUV compacto
Publicidad
También te puede interesar

El nuevo Mazda MX-30, el primer vehículo eléctrico de la firma nipona, ya está a la venta en algunos países de Europa. Aquí tienes los primeros precios confirmados para nuestro continente.

El SUV con tres filas de asientos Mazda CX-8 se renueva en su gama 2020 con diversas novedades de equipamiento. Aquí tienes todos los detalles.