Mazda 2 1.3i 3p frente a Seat Ibiza 1.6i SC

Los modelos con motor de gasolina de media potencia ganan interés en el mercado a causa del precio a la baja de dicho combustible. Dos polivalentes modernos, como el Mazda 2 y el Seat Ibiza, dirimen su enfrentamiento bajo la criba de su oferta deportiva pero precio contenido.
-
Mazda 2 1.3i 3p frente a Seat Ibiza 1.6i SC
Mazda 2 1.3i 3p frente a Seat Ibiza 1.6i SC

Tanto uno como otro utilizan motores de cuatro cilindros de arquitectura “carrera larga”, que, en teoría favorece la respuesta a bajo y medio régimen sobre la capacidad de subir de vueltas. De hecho, la velocidad media de pistón al régimen máximo en el Mazda es de casi 17 m/s mientras en el Seat la cifra se eleva ligeramente, a casi 17,4 m/s, pues a pesar de su carrera más larga es más comedido en su límite de utilización. Estas cifras demuestran lo lejos que están de las máximas exigencias que puede soportar una mecánica actual, por lo que se puede deducir una extraordinaria longevidad en ambos trenes alternativos. En la arquitectura, la diferencia principal se encuentra en que el motor japonés dispone de cadena de distribución, lo que colabora en un ahorro en el mantenimiento a largo plazo.

Ambos motores confirman en su uso que su docilidad es el principal objetivo, remontando con celeridad desde casi el régimen de ralentí y disfrutando de un medio régimen sorprendente. También coinciden en su escasa brillantez arriba, pues en ambos no tiene especial interés subir más allá de las 5.000 rpm, a no ser que la situación sea angustiada y no convenga perder esas décimas de segundo cambiando de marcha.

El Mazda es un coche muy dinámico, consume poco y cuatro personas van muy bien en él.

En lo relativo a las prestaciones, tiene mucho mérito el Mazda, puesto que con un puñado menos de caballos y tirando de unos desarrollos claramente más largos, prácticamente empata en buen número de pruebas. Eso sí, en aceleración pura el Seat Ibiza le saca varios cuerpos, pero también es cierto que esta es la prueba menos real de todas, pues en el tráfico abierto pocas, por no decir ninguna, son las ocasiones en que aceleramos al máximo desde parado. En la clave de su buen resultado está lo limitado de su peso, pero también es cierto que, cuando carguemos el coche lo notará bastante más que el Ibiza, cuya cifra de potencia real lo convierte en mejor adaptado a un uso a plena carga.

Una visión simplista de este apartado podríamos resumirla en que “lo que gana el Seat por maletero lo pierde por las plazas traseras”. En el fondo no se aleja mucho del examen global, aunque hay que aportar otro dato clave, puesto que otra de las diferencias claras concierne a la sonoridad, donde también el Seat queda detrás, con un nivel de ruido poco soportable en las plazas traseras. Éstas, en fin, no disponen de espacio suficiente para las cabezas de todo aquél que sobrepase 1,70 metros de altura. O sea, que si eres de talla media o superior olvídate de pasar más de cinco minutos en el asiento trasero del Ibiza o terminarás dolorido o, también, aturdido, si el Seat ha circulado a velocidad alta.

El Mazda sólo dispone de anchura útil para cuatro plazas pero, al menos, detrás pueden instalarse un par de adultos altos. Es más silencioso y sus asientos son tan confortables como los del modelo fabricado en Cataluña. Delante, las plazas de ambos vehículo son satisfactorias, con una cierta ventaja de sujeción para los asientos del Seat, y sólo disponen del reglaje en altura para el volante. Aún así, no es difícil conseguir una buena posición de conducción aunque la molestia de no poder regular en altura los cinturones de seguridad siempre acecha.

El maletero del Ibiza es uno de sus logros más destacados, en particular, tras nuestra medición que resulta ser 61 litros más positiva que la oficial. Con 345 litros, está a la altura de modelos del segmento inmediato superior. Los 295 litros del Mazda 2 tampoco son criticables, en especial, si tenemos en cuenta que el coche sólo mide 3,9 metros de longitud. En ambos casos, van bien servidos. Seguridad

El Seat Ibiza es más un 2+2 plazas, está mejor presentado y dispone de unas prestaciones algo superiores.

Tenemos enfrente dos modelos que han pasado por las pruebas de choque de Euro NCAP. Aunque el Ibiza lo ha hecho en su versión de cinco puertas, la sección frontal es idéntica por lo que se pueden trasvasar los resultados. La seguridad de adultos es idéntica en ambos, con cinco estrellas y 34 puntos. La seguridad infantil resulta igual en estrellas, cuatro, pero el Seat obtiene 38 puntos frente a los 37 del Mazda. La mayor diferencia se encuentra en la seguridad frente a los peatones, donde el modelo fabricado en Martorell logra tres estrellas, por dos de su rival, aunque la diferencia de puntuación es mínima, 19 frente a 18.

La oferta de airbags de ambos modelos es idéntica, no disponiendo de airbags para los pasajeros traseros de serie –sí opcional en el Ibiza- ni los de rodilla o antideslizamiento para los delanteros. La distancia mayor entre ambos protagonistas la encontramos en la capacidad de frenada muy superior en el Seat aunque ambos resisten bien el trabajo insistente.

xEl Mazda 2 exige bastante menos dinero que su rival para pasar a ser propiedad privada. Con el equipamiento de serie de estas versiones, algo más de 2.600 euros, que sobre el total, es casi un 20 por ciento más. Si equiparamos en lo posible ambos equipamientos, la cifra se queda en unos 1.500 euros, más asumible. Por tanto, la ventaja es para el modelo japonés, pero menos de lo que a primera vista parece.

Dos polivalentes modernos

Tanto uno como otro utilizan motores de cuatro cilindros de arquitectura “carrera larga”, que, en teoría favorece la respuesta a bajo y medio régimen sobre la capacidad de subir de vueltas. De hecho, la velocidad media de pistón al régimen máximo en el Mazda es de casi 17 m/s mientras en el Seat la cifra se eleva ligeramente, a casi 17,4 m/s, pues a pesar de su carrera más larga es más comedido en su límite de utilización. Estas cifras demuestran lo lejos que están de las máximas exigencias que puede soportar una mecánica actual, por lo que se puede deducir una extraordinaria longevidad en ambos trenes alternativos. En la arquitectura, la diferencia principal se encuentra en que el motor japonés dispone de cadena de distribución, lo que colabora en un ahorro en el mantenimiento a largo plazo.

Ambos motores confirman en su uso que su docilidad es el principal objetivo, remontando con celeridad desde casi el régimen de ralentí y disfrutando de un medio régimen sorprendente. También coinciden en su escasa brillantez arriba, pues en ambos no tiene especial interés subir más allá de las 5.000 rpm, a no ser que la situación sea angustiada y no convenga perder esas décimas de segundo cambiando de marcha.

El Mazda es un coche muy dinámico, consume poco y cuatro personas van muy bien en él.

En lo relativo a las prestaciones, tiene mucho mérito el Mazda, puesto que con un puñado menos de caballos y tirando de unos desarrollos claramente más largos, prácticamente empata en buen número de pruebas. Eso sí, en aceleración pura el Seat Ibiza le saca varios cuerpos, pero también es cierto que esta es la prueba menos real de todas, pues en el tráfico abierto pocas, por no decir ninguna, son las ocasiones en que aceleramos al máximo desde parado. En la clave de su buen resultado está lo limitado de su peso, pero también es cierto que, cuando carguemos el coche lo notará bastante más que el Ibiza, cuya cifra de potencia real lo convierte en mejor adaptado a un uso a plena carga.

Una visión simplista de este apartado podríamos resumirla en que “lo que gana el Seat por maletero lo pierde por las plazas traseras”. En el fondo no se aleja mucho del examen global, aunque hay que aportar otro dato clave, puesto que otra de las diferencias claras concierne a la sonoridad, donde también el Seat queda detrás, con un nivel de ruido poco soportable en las plazas traseras. Éstas, en fin, no disponen de espacio suficiente para las cabezas de todo aquél que sobrepase 1,70 metros de altura. O sea, que si eres de talla media o superior olvídate de pasar más de cinco minutos en el asiento trasero del Ibiza o terminarás dolorido o, también, aturdido, si el Seat ha circulado a velocidad alta.

El Mazda sólo dispone de anchura útil para cuatro plazas pero, al menos, detrás pueden instalarse un par de adultos altos. Es más silencioso y sus asientos son tan confortables como los del modelo fabricado en Cataluña. Delante, las plazas de ambos vehículo son satisfactorias, con una cierta ventaja de sujeción para los asientos del Seat, y sólo disponen del reglaje en altura para el volante. Aún así, no es difícil conseguir una buena posición de conducción aunque la molestia de no poder regular en altura los cinturones de seguridad siempre acecha.

El maletero del Ibiza es uno de sus logros más destacados, en particular, tras nuestra medición que resulta ser 61 litros más positiva que la oficial. Con 345 litros, está a la altura de modelos del segmento inmediato superior. Los 295 litros del Mazda 2 tampoco son criticables, en especial, si tenemos en cuenta que el coche sólo mide 3,9 metros de longitud. En ambos casos, van bien servidos. Seguridad

El Seat Ibiza es más un 2+2 plazas, está mejor presentado y dispone de unas prestaciones algo superiores.

Tenemos enfrente dos modelos que han pasado por las pruebas de choque de Euro NCAP. Aunque el Ibiza lo ha hecho en su versión de cinco puertas, la sección frontal es idéntica por lo que se pueden trasvasar los resultados. La seguridad de adultos es idéntica en ambos, con cinco estrellas y 34 puntos. La seguridad infantil resulta igual en estrellas, cuatro, pero el Seat obtiene 38 puntos frente a los 37 del Mazda. La mayor diferencia se encuentra en la seguridad frente a los peatones, donde el modelo fabricado en Martorell logra tres estrellas, por dos de su rival, aunque la diferencia de puntuación es mínima, 19 frente a 18.

La oferta de airbags de ambos modelos es idéntica, no disponiendo de airbags para los pasajeros traseros de serie –sí opcional en el Ibiza- ni los de rodilla o antideslizamiento para los delanteros. La distancia mayor entre ambos protagonistas la encontramos en la capacidad de frenada muy superior en el Seat aunque ambos resisten bien el trabajo insistente.

xEl Mazda 2 exige bastante menos dinero que su rival para pasar a ser propiedad privada. Con el equipamiento de serie de estas versiones, algo más de 2.600 euros, que sobre el total, es casi un 20 por ciento más. Si equiparamos en lo posible ambos equipamientos, la cifra se queda en unos 1.500 euros, más asumible. Por tanto, la ventaja es para el modelo japonés, pero menos de lo que a primera vista parece.

Dos polivalentes modernos

Tanto uno como otro utilizan motores de cuatro cilindros de arquitectura “carrera larga”, que, en teoría favorece la respuesta a bajo y medio régimen sobre la capacidad de subir de vueltas. De hecho, la velocidad media de pistón al régimen máximo en el Mazda es de casi 17 m/s mientras en el Seat la cifra se eleva ligeramente, a casi 17,4 m/s, pues a pesar de su carrera más larga es más comedido en su límite de utilización. Estas cifras demuestran lo lejos que están de las máximas exigencias que puede soportar una mecánica actual, por lo que se puede deducir una extraordinaria longevidad en ambos trenes alternativos. En la arquitectura, la diferencia principal se encuentra en que el motor japonés dispone de cadena de distribución, lo que colabora en un ahorro en el mantenimiento a largo plazo.

Ambos motores confirman en su uso que su docilidad es el principal objetivo, remontando con celeridad desde casi el régimen de ralentí y disfrutando de un medio régimen sorprendente. También coinciden en su escasa brillantez arriba, pues en ambos no tiene especial interés subir más allá de las 5.000 rpm, a no ser que la situación sea angustiada y no convenga perder esas décimas de segundo cambiando de marcha.

El Mazda es un coche muy dinámico, consume poco y cuatro personas van muy bien en él.

En lo relativo a las prestaciones, tiene mucho mérito el Mazda, puesto que con un puñado menos de caballos y tirando de unos desarrollos claramente más largos, prácticamente empata en buen número de pruebas. Eso sí, en aceleración pura el Seat Ibiza le saca varios cuerpos, pero también es cierto que esta es la prueba menos real de todas, pues en el tráfico abierto pocas, por no decir ninguna, son las ocasiones en que aceleramos al máximo desde parado. En la clave de su buen resultado está lo limitado de su peso, pero también es cierto que, cuando carguemos el coche lo notará bastante más que el Ibiza, cuya cifra de potencia real lo convierte en mejor adaptado a un uso a plena carga.

Una visión simplista de este apartado podríamos resumirla en que “lo que gana el Seat por maletero lo pierde por las plazas traseras”. En el fondo no se aleja mucho del examen global, aunque hay que aportar otro dato clave, puesto que otra de las diferencias claras concierne a la sonoridad, donde también el Seat queda detrás, con un nivel de ruido poco soportable en las plazas traseras. Éstas, en fin, no disponen de espacio suficiente para las cabezas de todo aquél que sobrepase 1,70 metros de altura. O sea, que si eres de talla media o superior olvídate de pasar más de cinco minutos en el asiento trasero del Ibiza o terminarás dolorido o, también, aturdido, si el Seat ha circulado a velocidad alta.

El Mazda sólo dispone de anchura útil para cuatro plazas pero, al menos, detrás pueden instalarse un par de adultos altos. Es más silencioso y sus asientos son tan confortables como los del modelo fabricado en Cataluña. Delante, las plazas de ambos vehículo son satisfactorias, con una cierta ventaja de sujeción para los asientos del Seat, y sólo disponen del reglaje en altura para el volante. Aún así, no es difícil conseguir una buena posición de conducción aunque la molestia de no poder regular en altura los cinturones de seguridad siempre acecha.

El maletero del Ibiza es uno de sus logros más destacados, en particular, tras nuestra medición que resulta ser 61 litros más positiva que la oficial. Con 345 litros, está a la altura de modelos del segmento inmediato superior. Los 295 litros del Mazda 2 tampoco son criticables, en especial, si tenemos en cuenta que el coche sólo mide 3,9 metros de longitud. En ambos casos, van bien servidos. Seguridad

El Seat Ibiza es más un 2+2 plazas, está mejor presentado y dispone de unas prestaciones algo superiores.

Tenemos enfrente dos modelos que han pasado por las pruebas de choque de Euro NCAP. Aunque el Ibiza lo ha hecho en su versión de cinco puertas, la sección frontal es idéntica por lo que se pueden trasvasar los resultados. La seguridad de adultos es idéntica en ambos, con cinco estrellas y 34 puntos. La seguridad infantil resulta igual en estrellas, cuatro, pero el Seat obtiene 38 puntos frente a los 37 del Mazda. La mayor diferencia se encuentra en la seguridad frente a los peatones, donde el modelo fabricado en Martorell logra tres estrellas, por dos de su rival, aunque la diferencia de puntuación es mínima, 19 frente a 18.

La oferta de airbags de ambos modelos es idéntica, no disponiendo de airbags para los pasajeros traseros de serie –sí opcional en el Ibiza- ni los de rodilla o antideslizamiento para los delanteros. La distancia mayor entre ambos protagonistas la encontramos en la capacidad de frenada muy superior en el Seat aunque ambos resisten bien el trabajo insistente.

xEl Mazda 2 exige bastante menos dinero que su rival para pasar a ser propiedad privada. Con el equipamiento de serie de estas versiones, algo más de 2.600 euros, que sobre el total, es casi un 20 por ciento más. Si equiparamos en lo posible ambos equipamientos, la cifra se queda en unos 1.500 euros, más asumible. Por tanto, la ventaja es para el modelo japonés, pero menos de lo que a primera vista parece.

Dos polivalentes modernos

Tanto uno como otro utilizan motores de cuatro cilindros de arquitectura “carrera larga”, que, en teoría favorece la respuesta a bajo y medio régimen sobre la capacidad de subir de vueltas. De hecho, la velocidad media de pistón al régimen máximo en el Mazda es de casi 17 m/s mientras en el Seat la cifra se eleva ligeramente, a casi 17,4 m/s, pues a pesar de su carrera más larga es más comedido en su límite de utilización. Estas cifras demuestran lo lejos que están de las máximas exigencias que puede soportar una mecánica actual, por lo que se puede deducir una extraordinaria longevidad en ambos trenes alternativos. En la arquitectura, la diferencia principal se encuentra en que el motor japonés dispone de cadena de distribución, lo que colabora en un ahorro en el mantenimiento a largo plazo.

Ambos motores confirman en su uso que su docilidad es el principal objetivo, remontando con celeridad desde casi el régimen de ralentí y disfrutando de un medio régimen sorprendente. También coinciden en su escasa brillantez arriba, pues en ambos no tiene especial interés subir más allá de las 5.000 rpm, a no ser que la situación sea angustiada y no convenga perder esas décimas de segundo cambiando de marcha.

El Mazda es un coche muy dinámico, consume poco y cuatro personas van muy bien en él.

En lo relativo a las prestaciones, tiene mucho mérito el Mazda, puesto que con un puñado menos de caballos y tirando de unos desarrollos claramente más largos, prácticamente empata en buen número de pruebas. Eso sí, en aceleración pura el Seat Ibiza le saca varios cuerpos, pero también es cierto que esta es la prueba menos real de todas, pues en el tráfico abierto pocas, por no decir ninguna, son las ocasiones en que aceleramos al máximo desde parado. En la clave de su buen resultado está lo limitado de su peso, pero también es cierto que, cuando carguemos el coche lo notará bastante más que el Ibiza, cuya cifra de potencia real lo convierte en mejor adaptado a un uso a plena carga.

Una visión simplista de este apartado podríamos resumirla en que “lo que gana el Seat por maletero lo pierde por las plazas traseras”. En el fondo no se aleja mucho del examen global, aunque hay que aportar otro dato clave, puesto que otra de las diferencias claras concierne a la sonoridad, donde también el Seat queda detrás, con un nivel de ruido poco soportable en las plazas traseras. Éstas, en fin, no disponen de espacio suficiente para las cabezas de todo aquél que sobrepase 1,70 metros de altura. O sea, que si eres de talla media o superior olvídate de pasar más de cinco minutos en el asiento trasero del Ibiza o terminarás dolorido o, también, aturdido, si el Seat ha circulado a velocidad alta.

El Mazda sólo dispone de anchura útil para cuatro plazas pero, al menos, detrás pueden instalarse un par de adultos altos. Es más silencioso y sus asientos son tan confortables como los del modelo fabricado en Cataluña. Delante, las plazas de ambos vehículo son satisfactorias, con una cierta ventaja de sujeción para los asientos del Seat, y sólo disponen del reglaje en altura para el volante. Aún así, no es difícil conseguir una buena posición de conducción aunque la molestia de no poder regular en altura los cinturones de seguridad siempre acecha.

El maletero del Ibiza es uno de sus logros más destacados, en particular, tras nuestra medición que resulta ser 61 litros más positiva que la oficial. Con 345 litros, está a la altura de modelos del segmento inmediato superior. Los 295 litros del Mazda 2 tampoco son criticables, en especial, si tenemos en cuenta que el coche sólo mide 3,9 metros de longitud. En ambos casos, van bien servidos. Seguridad

El Seat Ibiza es más un 2+2 plazas, está mejor presentado y dispone de unas prestaciones algo superiores.

Tenemos enfrente dos modelos que han pasado por las pruebas de choque de Euro NCAP. Aunque el Ibiza lo ha hecho en su versión de cinco puertas, la sección frontal es idéntica por lo que se pueden trasvasar los resultados. La seguridad de adultos es idéntica en ambos, con cinco estrellas y 34 puntos. La seguridad infantil resulta igual en estrellas, cuatro, pero el Seat obtiene 38 puntos frente a los 37 del Mazda. La mayor diferencia se encuentra en la seguridad frente a los peatones, donde el modelo fabricado en Martorell logra tres estrellas, por dos de su rival, aunque la diferencia de puntuación es mínima, 19 frente a 18.

La oferta de airbags de ambos modelos es idéntica, no disponiendo de airbags para los pasajeros traseros de serie –sí opcional en el Ibiza- ni los de rodilla o antideslizamiento para los delanteros. La distancia mayor entre ambos protagonistas la encontramos en la capacidad de frenada muy superior en el Seat aunque ambos resisten bien el trabajo insistente.

xEl Mazda 2 exige bastante menos dinero que su rival para pasar a ser propiedad privada. Con el equipamiento de serie de estas versiones, algo más de 2.600 euros, que sobre el total, es casi un 20 por ciento más. Si equiparamos en lo posible ambos equipamientos, la cifra se queda en unos 1.500 euros, más asumible. Por tanto, la ventaja es para el modelo japonés, pero menos de lo que a primera vista parece.

Dos polivalentes modernos
Te recomendamos

Hay un público fiel que sigue apostando por las berlinas tradicionales, y ahí el Lexu...

Espacio de carga, confort en viaje y capacidad para dormir en su interior hacen de lo...

El Kia Stinger GT, la versión más deportiva de la berlina surcoreana, se ve las caras...

El Ford Focus siempre ha sido un compacto de retos y récords, y su cuarta generación ...