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Maserati Quattroporte Sport GT S

Corazón de Ferrari, diseño de Pininfarina y un lujoso interior de berlina de representación. No podía se otro que el Maserati Quattroporte que, en esta ocasión, y bajo las siglas GT S, realza sus dotes deportivas y su exclusividad.
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Maserati Quattroporte Sport GT S
Maserati Quattroporte Sport GT S

Si hay algo por lo que siempre ha destacado especialmente el Maserati Quattroporte es por su deportividad. Esa es precisamente la mayor ventaja que aporta respecto a otras berlinas de representación, ya que ninguna puede presumir de tener un motor de origen Ferrari, ni un diseño exterior tan estilizado, firmado por el lápiz de Pininfarina, ni, por supuesto, un sistema “launch control” para realizar arrancadas fulgurantes. Esta nueva versión, denominada Sport GT S, mejora ciertas cualidades del Maserati Quattroporte para hacerlo aún más especial.

El motor es una de las cosas que se han retocado. Deriva del 4.7 V8 que equipa el Maserati Quattroporte S, pero su régimen de giro se ha incrementado 200 vueltas, hasta las 7.200 rpm, lo que sumado a un nuevo sistema de escape consigue un aumento de potencia de 10 CV, es decir 440 CV. Lo mejor del nuevo sistema de escape es que incorpora unas mariposas que, accionadas mediante actuadores neumáticos, abren o cierran un conducto que hace más directa la salida de los gases. Es el conductor quien decide, al pulsar el botón Sport del salpicadero, cuándo hacer uso de esta deportiva característica, que va asociada a una respuesta más inmediata del acelerador electrónico, a unos cambios de marcha más rápidos y a un todavía más espectacular sonido que vale sus decibelios en oro. Si en modo normal ya es difícil que pase desapercibido, en Sport suena a coche de carreras, y no oculta en absoluto sus genes Ferrari. Puede resultar excesivo cuando se escucha desde fuera, pero es precisamente uno de los encantos que hacen tan atractivo e incluso exótico al Quattroporte Sport GT S. Desde el interior resulta tan musical que crea adicción e incita a acelerar constantemente en busca de esos 285 km/h que anuncia Maserati, 5 km/h más que en el Maserati Quattroporte S.

También se han modificado las leyes de actuación de la impecable caja de cambios automática de 6 velocidades en busca de una mayor deportividad. Ahora permite apurar más las reducciones y no cambia a la siguiente marcha cuando en modo manual llegamos al régimen de giro máximo. Además, y pese a ser de convertidor de par, sigue dando un golpe de gas al reducir. Las levas para su manejo han crecido en tamaño para que sea más fácil accionarlas con el volante girado. El Maserati Quattroporte Sport GT S incorpora además un sistema “launch control” que permite rebajar el tiempo en el paso de 0 a 100 km/h y situarlo en 5,1 segundos (5,4 segundos el Quattroporte S, y 5,3 en el Quattroporte Sport GT S si no se usa este sistema). Para hacer uso de esta característica hay que desconectar el control de tracción y estabilidad, activar el modo Sport y, con el coche parado, pisar freno y acelerador al mismo tiempo. Desde ese mismo momento, mientras el motor se sitúa entre 2.300 y 2.500 vueltas, las ruedas traseras comenzarán a patinar y una vez que soltemos el freno el coche saldrá disparado dejando una humareda blanca y perfume a neumático a su paso.

El Maserati Quattroporte Sport GT S ha rebajado el tiempo por vuelta en el circuito de Fiorano en un segundo respecto al Quattroporte S, lo que se debe también al empleo de una suspensión diferente. En esta versión deja de ser Skyhook de amortiguadores pilotados y emplea unos tradicionales de tarado fijo, eso sí, de mayor dureza. Los muelles también son más rígidos, un 30% los delanteros y un 10% los traseros, y la altura se ha rebajado 15 mm delante y 11 mm detrás. El resultado es un coche que, sin dejar de ser muy cómodo, resulta más eficaz todavía que el Quattroporte S, con menos movimientos parásitos de la carrocería y capaz de enmascarar muy bien sus casi dos toneladas de peso. En cualquier caso, no invita a desconectar los controles electrónicos de tracción y estabilidad a no ser que estemos en un circuito, ya que cuando abordamos un giro con excesivo optimismo o aceleramos más de la cuenta a la salida de una curva, es el eje trasero el que prácticamente sin previo aviso intenta “hacer de las suyas”. En cualquier caso, es un coche que permite disfrutar al volante como pocos.

El Maserati Quattroporte Sport GT S se diferencia estéticamente por las franjas rojas de sus tridentes, una característica intrínseca de los modelos más deportivos de Maserati. Además, la parrilla adopta barras verticales cóncavas en negro, el mismo color que las nuevas colas de escape ovaladas. Las llantas también son de diseño específico, de 20 pulgadas de diámetro, y con neumáticos de la medida 245/35 delante y 295/30 detrás. Los frenos no cambian, pero las pinzas van pintadas en rojo, aunque opcionalmente (647 euros) pueden ir acabadas en plata, azul, negro, titanio o amarillo. Por último, los faros delanteros tienen el fondo en tono más oscuro. En cuanto al interior, el volante de serie es de piel vuelta y los asientos son específicos con tapicería de Alcantara perforada. Asimismo, las inserciones son de una especie de fibra de carbono de tonalidad grisácea de llamativo aspecto. Sólo hay una cosa que nos gusta menos que en el Quattroporte S y es el precio: 149.486 euros.

Si hay algo por lo que siempre ha destacado especialmente el Maserati Quattroporte es por su deportividad. Esa es precisamente la mayor ventaja que aporta respecto a otras berlinas de representación, ya que ninguna puede presumir de tener un motor de origen Ferrari, ni un diseño exterior tan estilizado, firmado por el lápiz de Pininfarina, ni, por supuesto, un sistema “launch control” para realizar arrancadas fulgurantes. Esta nueva versión, denominada Sport GT S, mejora ciertas cualidades del Maserati Quattroporte para hacerlo aún más especial.

El motor es una de las cosas que se han retocado. Deriva del 4.7 V8 que equipa el Maserati Quattroporte S, pero su régimen de giro se ha incrementado 200 vueltas, hasta las 7.200 rpm, lo que sumado a un nuevo sistema de escape consigue un aumento de potencia de 10 CV, es decir 440 CV. Lo mejor del nuevo sistema de escape es que incorpora unas mariposas que, accionadas mediante actuadores neumáticos, abren o cierran un conducto que hace más directa la salida de los gases. Es el conductor quien decide, al pulsar el botón Sport del salpicadero, cuándo hacer uso de esta deportiva característica, que va asociada a una respuesta más inmediata del acelerador electrónico, a unos cambios de marcha más rápidos y a un todavía más espectacular sonido que vale sus decibelios en oro. Si en modo normal ya es difícil que pase desapercibido, en Sport suena a coche de carreras, y no oculta en absoluto sus genes Ferrari. Puede resultar excesivo cuando se escucha desde fuera, pero es precisamente uno de los encantos que hacen tan atractivo e incluso exótico al Quattroporte Sport GT S. Desde el interior resulta tan musical que crea adicción e incita a acelerar constantemente en busca de esos 285 km/h que anuncia Maserati, 5 km/h más que en el Maserati Quattroporte S.

También se han modificado las leyes de actuación de la impecable caja de cambios automática de 6 velocidades en busca de una mayor deportividad. Ahora permite apurar más las reducciones y no cambia a la siguiente marcha cuando en modo manual llegamos al régimen de giro máximo. Además, y pese a ser de convertidor de par, sigue dando un golpe de gas al reducir. Las levas para su manejo han crecido en tamaño para que sea más fácil accionarlas con el volante girado. El Maserati Quattroporte Sport GT S incorpora además un sistema “launch control” que permite rebajar el tiempo en el paso de 0 a 100 km/h y situarlo en 5,1 segundos (5,4 segundos el Quattroporte S, y 5,3 en el Quattroporte Sport GT S si no se usa este sistema). Para hacer uso de esta característica hay que desconectar el control de tracción y estabilidad, activar el modo Sport y, con el coche parado, pisar freno y acelerador al mismo tiempo. Desde ese mismo momento, mientras el motor se sitúa entre 2.300 y 2.500 vueltas, las ruedas traseras comenzarán a patinar y una vez que soltemos el freno el coche saldrá disparado dejando una humareda blanca y perfume a neumático a su paso.

El Maserati Quattroporte Sport GT S ha rebajado el tiempo por vuelta en el circuito de Fiorano en un segundo respecto al Quattroporte S, lo que se debe también al empleo de una suspensión diferente. En esta versión deja de ser Skyhook de amortiguadores pilotados y emplea unos tradicionales de tarado fijo, eso sí, de mayor dureza. Los muelles también son más rígidos, un 30% los delanteros y un 10% los traseros, y la altura se ha rebajado 15 mm delante y 11 mm detrás. El resultado es un coche que, sin dejar de ser muy cómodo, resulta más eficaz todavía que el Quattroporte S, con menos movimientos parásitos de la carrocería y capaz de enmascarar muy bien sus casi dos toneladas de peso. En cualquier caso, no invita a desconectar los controles electrónicos de tracción y estabilidad a no ser que estemos en un circuito, ya que cuando abordamos un giro con excesivo optimismo o aceleramos más de la cuenta a la salida de una curva, es el eje trasero el que prácticamente sin previo aviso intenta “hacer de las suyas”. En cualquier caso, es un coche que permite disfrutar al volante como pocos.

El Maserati Quattroporte Sport GT S se diferencia estéticamente por las franjas rojas de sus tridentes, una característica intrínseca de los modelos más deportivos de Maserati. Además, la parrilla adopta barras verticales cóncavas en negro, el mismo color que las nuevas colas de escape ovaladas. Las llantas también son de diseño específico, de 20 pulgadas de diámetro, y con neumáticos de la medida 245/35 delante y 295/30 detrás. Los frenos no cambian, pero las pinzas van pintadas en rojo, aunque opcionalmente (647 euros) pueden ir acabadas en plata, azul, negro, titanio o amarillo. Por último, los faros delanteros tienen el fondo en tono más oscuro. En cuanto al interior, el volante de serie es de piel vuelta y los asientos son específicos con tapicería de Alcantara perforada. Asimismo, las inserciones son de una especie de fibra de carbono de tonalidad grisácea de llamativo aspecto. Sólo hay una cosa que nos gusta menos que en el Quattroporte S y es el precio: 149.486 euros.