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Maserati Quattroporte

La deportividad y estilo del Maserati Quattroporte que ya conocíamos se enriquece ahora con ligeras retoques estéticos y de equipamiento, así como con una nueva versión mecánica más prestacional que alcanza 430 CV de potencia.
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Maserati Quattroporte
Maserati Quattroporte

Los cambios de este renovado Maserati Quattroporte se centran en la estética, sobre todo en la delantera, que adopta mayores entradas de aire y una parrilla de barras verticales como las que presenta el GranTurismo. Se han cambiado los grupos ópticos delanteros por unos más grandes con tecnología LED para los intermitentes, mientras que los traseros mantienen su forma, pero ahora están compuestos por diodos, excepto la luz de marcha atrás. Retrovisores y parachoques también se han rediseñado, siendo estos últimos los causantes de un aumento en la longitud de este Maserati Quattroporte de 4,5 cm, con lo que se sitúa en un total de 5,1 metros.

En la parte mecánica también hay cambios, ya que se ha incorporado a la gama el propulsor del Maserati GranTurismo S, de modo que desde el próximo mes de septiembre habrá un Quattroporte S de mayor potencia y más equipado. Con 430 CV en lugar de los 400 de su hermano 4.2, 280 km/h de velocidad máxima y un paso de 0 a 100 km/h en tan sólo 5,4 segundos, sus prestaciones son dignas del nombre Maserati, y acordes con el salvaje sonido que emite el propulsor V8 de 4,7 litros por las colas de escape, que, al menos desde fuera del coche, poco tiene que envidiar al de un Ferrari.

La transmisión automática será la única alternativa dentro de la gama Quattroporte. Se trata de la misma caja de seis velocidades que antes, desarrollada conjuntamente con ZF y con posibilidad de manejo secuencial mediante levas fijas tras el volante o por medio de la propia palanca. Su única pega es que cuando vamos en modo manual y aceleramos con decisión, automáticamente reduce una o dos marchas si el régimen del motor lo permite, por lo que no tenemos pleno control sobre el cambio.

En la consola central de este Maserati Quattroporte hay un botón Sport que modifica las leyes del cambio, de la respuesta del motor, del control electrónico de estabilidad (lo hace más permisivo) y que también endurece la suspensión activa Skyhook (de serie en el S), revisada para la ocasión con un tarado ligeramente diferente y con una nueva válvula en los amortiguadores que mejora la frecuencia de su respuesta. La sigla S también conlleva un juego de discos de freno delanteros "dual cast" de acero y aluminio, de mayor diámetro y desarrollados conjuntamente con Brembo, con pinzas monobloque de seis pistones.

En el interior los cambios del Maserati Quattroporte se centran los asientos, se han reagrupado algunos mandos y hay una nueva tipografía para los relojes, aunque si queremos que la radio-navegador no sea la misma que encontramos en algunos modelos de PSA, habrá que desembolsar 3.600 euros adicionales por un equipo Bosé. La postura de conducción es perfecta, salvo por los pedales ligeramente desplazados a la izquierda, y en la parte posterior se pueden incorporar asientos eléctricos calefactados y ventilados. El maletero del Quattroporte es algo justo, pero hablamos de un coche en el que prima lo emocional sobre lo racional, y en el que sus dueños no dudarán en mandar al chófer a la parte trasera en más de una ocasión para ponerse a los mandos de este Maserati.

Ficha técnica