Mahindra Goa 2.6 GLX CRD 4x4

El mundo de los coches es un mundo muy peculiar. Se fomentan valores como el refinamiento, el desarrollo tecnológico extremo, el confort, la velocidad, la apariencia, la estética... Y, a veces, sucede que coches que reúnen todos estos atributos y virtudes no son capaces de satisfacer las necesidades más básicas de sus usuarios. Y es entonces cuando llega el turno de coches mucho más humildes, más sufridos y anónimos. El Mahindra Goa, un todo terreno salido de un viaje en el tiempo, es el ejemplo: duro, poco agraciado, tosco... pero qué eficaz y qué útil.
Autopista -
Mahindra Goa 2.6 GLX CRD 4x4
Mahindra Goa 2.6 GLX CRD 4x4

Si la propuesta formal y estética del Mahindra Goa es un tanto anticuada, su esquema mecánico tampoco está a la vanguardia de la técnica. Por ejemplo, el motor. No es que sea un motor antiguo, pues se ha desarrollado recientemente, pero su planteamiento tiene poco que ver con las últimas modas en cuestión de motores turbodiesel. Y eso que Mahindra lo desarrolló a medias con el especialista austriaco AVL.

Este propulsor muestra una arquitectura muy conocida: cuatro cilindros en bloque de fundición de hierro, culata del mismo material, sólo dos válvulas por cilindro y un resultado final de 115 CV oficiales a 3.600 rpm, una potencia que, tras pasar por nuestro Centro Técnico, se ha quedado en unos 106 CV. El par máximo anunciado es de 27 mkg a 1.900 rpm, aunque hemos medido 25,6 a poco más de 2.000 vueltas, también un poco por debajo de lo que la marca declara.

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p> A pesar de no alcanzar las cifras oficiales, el motor cumple con su obligación de forma satisfactoria. No es una explosión de fuerza, es verdad, pero mueve al Goa con soltura y está bastante despierto en la zona baja del cuentavueltas como para no obligarnos a trabajar mucho con el áspero cambio que lleva montado. Eso sí, aprovecha muy bien las cinco relaciones muy cerradas de la caja de cambios, lo que permite aprovechar bien lo que el motor tenga para ofrecer en cualquier rango de revoluciones.

Es, por tanto, un propulsor con cierta elasticidad, mucha capacidad para sufrir y una entrega de la fuerza progresiva y suficiente. Con una aceleración de 0 a 100 km/h de 17,7 segundos, está claro que no hablamos de una máquina brillante, pero nadie pretende hacer del Goa un deportivo. Lo que nos interesa es que se mueva con solvencia y, sobre todo, que no falte fuerza a la hora del trabajo duro. Si esas son las premisas, el Goa cumple.

Y el trabajo duro para un coche de este tipo está fuera del asfalto, en el campo y en el monte. En esos terrenos complicados el coche de Mahindra tiene grandes virtudes. Una, quizá la fundamental, es su rusticidad. Estamos ante un modelo “de batalla”, concebido para el trabajo más duro y desagradable. Sus propietarios no sufrirán al entrar al coche con ropas de trabajo o botas sucias. Tampoco al meter cualquier carga, animales incluidos. Sus sufridas tapicerías y la ausencia de lujos, además del buen precio del coche, hacen que resulte ideal para las tareas agrarias y forestales.

Otra virtud destacable está en el chasis. Con largos recorridos de suspensión y una importante altura libre con respecto al suelo, el Goa se mueve con facilidad por los lugares más rotos y agrestes. Incluso se anima con las trialeras, donde admite bastantes alegrías, sólo limitadas por las casi dos toneladas que pesa.

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p> Equipado con una reductora de cortísimos desarrollos finales, es muy difícil que el Goa pierda tracción. Sube por cualquier parte y baja sin despeinarse, apoyado en esa caja transfer y en unos frenos que, aunque no son lo más moderno del mundo, se las apañan para controlar bien al coche. Es una pena que no cuente con diferencial trasero bloqueable, porque, de llevarlo, sería uno de los todo terrenos más interesantes de su segmento. Esta ausencia marca uno de los límites del coche: los cruces de puentes. Cuando se levanta una rueda de cada eje, se corta el avance. Una pena, porque, en el resto de ejercicios, saca notable alto.

Además, en las pistas y caminos de cualquier condición, nuestro protagonista es un superdotado. Con una suspensión tan cómoda y a velocidad moderada, no hay miedo a piedras, baches o cualquier otro obstáculo menor. Si se va más rápido, la suspensión se atraganta un poco, pero no hay que temer pérdidas de aplomo ni estabilidad. Lo dicho, un todo terreno firme, robusto y, además, muy bien dotado para las tareas off-road.

Esas mismas suspensiones que hacen de nuestro protagonista un gran todo terreno se convierten en un cierto “handicap” en la carretera. Con su peso y con tanto recorrido de suspensión, si sumamos unos muelles bastante blandos, el Goa se convierte en un coche cómodo pero poco preciso. Es agradable para viajar con calma, pero no asume bien las necesidades de una conducción ágil. La carrocería se inclina mucho y eso resta confianza al conductor a la hora de gestionar las curvas. No es que el coche se apoye mal, sino que el balanceo es muy acusado y pasa mucho tiempo entre que se inicia el apoyo y el momento en que éste se muestra firme. En ese intervalo, el coche no invita más que a recortar las ansias deportivas de cualquier conductor.

Pero si no pretendemos forzar la máquina, el Goa es un coche que viaja con un aceptable grado de confort. Los frenos no son nada del otro mundo, porque los tambores del eje trasero se quedan algo escasos, lo cual es otro motivo más para no ir más allá de lo que el coche propone. Además, hay que recordar que no hay ABS, ni control de estabilidad...

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p> Al final, aunque no las virtudes más destacadas son las que tienen que ver con el sufrimiento, el Goa es un coche muy recomendable para los que buscan un vehículo, un auténtico utilitario. Grande, robusto, fiable, muy poderoso en el campo y cumplidor en la carretera. ¿Que no es bonito y que está anticuado? Pues sí, pero, ojo, ¿cuánto cuesta?

LO MEJOR
LO PEOR

* Gran capacidad off-road
* Resistente y sufrido
* Amplio interior

* Acabados deficientes
* Peso excesivo
* Suspensiones demasiado blandas

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Mahindra Goa.

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