Lexus IS 220 d Premium

Probar un Lexus siempre es una experiencia interesante. Sofisticados, elegantes, refinados... Estos coches proponen una visión muy diferente de la automoción. El nuevo IS 220, una impecable berlina Diesel, es buen ejemplo de lo que queremos decir. Lástima que su motor no sea un poco más brillante...
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=54240&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Lexus IS 220d

Hace algo más de medio año, en Italia, teníamos ocasión de probar por primera vez los nuevos Lexus IS. En aquella ocasión, ya tuvimos un buen aperitivo de estos coches. Sin embargo, el mal tiempo y el penoso tráfico italiano impidieron que pudiéramos asomarnos a sus límites. Ahora, con más calma y libertad, hemos podido entender todo lo que un Lexus IS tiene que decir. Y esta comprensión deja un sabor complejo que, en el caso de este IS 220, un turbodiésel de 177 CV, trae matices agridulces. Dulces, porque es un coche maravillosamente bien hecho, exquisito y capaz de enganchar a cualquiera. Y matices agrios, porque, a pesar de la potencia nominal de su motor, el carácter del IS Lexus deja mucho que desear en cuanto a respuesta y pegada...

Así, debatiéndonos entre el encanto y la insatisfacción, hemos disfrutado de un coche que no tiene nada que ver con los estándares europeos y que, sin embargo, parece hecho aquí, por y para el consumidor europeo.

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p> Por un precio de 37.260 euros se puede acceder a un modelo que no deja indiferente y que colma las exigencias de cualquiera que vaya buscando exclusividad. Otra cosa es que se pida talante deportivo...

Con sus 4,58 metros de longitud, el Lexus IS compite prácticamente en una categoría privada. Por tamaño, está en ese segmento de las berlinas medias en que se mueven los Ford Mondeo, los Opel Vectra o los Renault Laguna, aunque es algo más pequeño que estos modelos. Sin embargo, por exclusividad y refinamiento, debería estar un escalón, o dos, por encima. Le sucede lo mismo que al BMW Serie 3, que se queda entre dos aguas.

Y es precisamente el coche alemán su rival más directo, en este caso en su variante 320d. Ambos son deportivos, atractivos, lujosos. Y, sin embargo, son tan diferentes...

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p> El Lexus disfruta de una estampa elegante y audaz, con formas muy originales, llenas de fuerza y tensión. Es, efectivamente, muy japonés. Sin embargo, dentro del coche se respira un ambiente distinto. No es tan radical como podría parecer por fuera y la deportividad se reparte el terreno con el clasicismo y el lujo. Eso sí: no faltan detalles de vanguardia, como los originales relojes del cuadro de mandos. Sorprende, sobre todo, el del cuentavueltas, que, en lugar de llevar las zonas roja y naranja pintadas, las marca iluminando sendos aros de leds. Todo un detalle de modernidad.
También son muy atractivas las nuevas luces interiores, varias de ellas leds, que iluminan mucho y no deslumbran nada. Claro que hay cierto abuso de este tipo de lámparas, como el logotipo de Lexus en el estribo, que se ilumina en un azul muy “tunero”...

Desde luego, la iluminación no es el único destello de brillantez. Todo el habitáculo rezuma buen gusto y acierto a la hora de combinar líneas modernas y formas clásicas, materiales de lujo y acabados funcionales. La factura es impecable, sin un mal ajuste, sin un borde mal rematado, sin una holgura de más... El tacto de los mandos es dulce, preciso, y todo está al alcance de la mano. Y es que la ergonomía quizá sea lo mejor de todo el interior. Casi no hace falta corregir la posición de nada para estar a gusto, porque los asientos son cómodos y sujetan bien, el volante se empuña de forma natural y la postura de conducción es, en resumen, perfecta.

Claro, también hay alguna grieta en este interior tan bien acabado. Para empezar, no es que sobre el espacio, sobre todo en las plazas traseras, que son más bien escuetas. Además, las puertas traseras son pequeñas y dificultan un tanto el acceso. También echamos en falta algunos huecos más para objetos pequeños y la iluminación en la guantera. El maletero, con 490 litros, no es gran cosa, pero cumple. A cambio, la insonorización es encomiable y el aislamiento del habitáculo, magnífico.

Si hay un apartado que Lexus ha cuidado al detalle ése es el del equipamiento. Para un coche del tamaño de este IS 220 d, un precio de 37.260 euros puede parecer muy elevado. Para explicarlo, además de a la notable calidad del coche en general, hay que atender a la dotación de serie.

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p> Y es que no falta nada en el listado de equipamiento. A los diez airbags (incluidos los de rodilla), se unen elementos de última ola, como el control de velocidad de crucero con radar, que es capaz de detectar la presencia de otros vehículos y adecuar la velocidad a la de estos obstáculos. También destaca el sistema de aparcamiento con cámara de visión trasera, que facilita muchísimo las maniobras. Además, hay sensor de lluvia, control de estabilidad, faros bi-xenón... En cuanto a confort, otro pleno: asientos con regulación eléctrica, memoria y calefacción, climatizador bizona, equipo de sonido con lector de MP3, volante con mandos para el sonido, tapicería en cuero... De todo. Sólo se queda fuera el pack Multimedia, que, por 4.135 euros, añade el control de distancia de aparcamiento delantero y trasero, el reproductor de DVD, el Bluetooth, el control por voz y el navegador. Como pega, hay que citar la rueda de repuesto de emergencia, un feo detalle en un coche de tanto empaque.

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Hace algo más de medio año, en Italia, teníamos ocasión de probar por primera vez los nuevos Lexus IS. En aquella ocasión, ya tuvimos un buen aperitivo de estos coches. Sin embargo, el mal tiempo y el penoso tráfico italiano impidieron que pudiéramos asomarnos a sus límites. Ahora, con más calma y libertad, hemos podido entender todo lo que un Lexus IS tiene que decir. Y esta comprensión deja un sabor complejo que, en el caso de este IS 220, un turbodiésel de 177 CV, trae matices agridulces. Dulces, porque es un coche maravillosamente bien hecho, exquisito y capaz de enganchar a cualquiera. Y matices agrios, porque, a pesar de la potencia nominal de su motor, el carácter del IS Lexus deja mucho que desear en cuanto a respuesta y pegada...

Así, debatiéndonos entre el encanto y la insatisfacción, hemos disfrutado de un coche que no tiene nada que ver con los estándares europeos y que, sin embargo, parece hecho aquí, por y para el consumidor europeo.

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p> Por un precio de 37.260 euros se puede acceder a un modelo que no deja indiferente y que colma las exigencias de cualquiera que vaya buscando exclusividad. Otra cosa es que se pida talante deportivo...

Con sus 4,58 metros de longitud, el Lexus IS compite prácticamente en una categoría privada. Por tamaño, está en ese segmento de las berlinas medias en que se mueven los Ford Mondeo, los Opel Vectra o los Renault Laguna, aunque es algo más pequeño que estos modelos. Sin embargo, por exclusividad y refinamiento, debería estar un escalón, o dos, por encima. Le sucede lo mismo que al BMW Serie 3, que se queda entre dos aguas.

Y es precisamente el coche alemán su rival más directo, en este caso en su variante 320d. Ambos son deportivos, atractivos, lujosos. Y, sin embargo, son tan diferentes...

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p> El Lexus disfruta de una estampa elegante y audaz, con formas muy originales, llenas de fuerza y tensión. Es, efectivamente, muy japonés. Sin embargo, dentro del coche se respira un ambiente distinto. No es tan radical como podría parecer por fuera y la deportividad se reparte el terreno con el clasicismo y el lujo. Eso sí: no faltan detalles de vanguardia, como los originales relojes del cuadro de mandos. Sorprende, sobre todo, el del cuentavueltas, que, en lugar de llevar las zonas roja y naranja pintadas, las marca iluminando sendos aros de leds. Todo un detalle de modernidad.
También son muy atractivas las nuevas luces interiores, varias de ellas leds, que iluminan mucho y no deslumbran nada. Claro que hay cierto abuso de este tipo de lámparas, como el logotipo de Lexus en el estribo, que se ilumina en un azul muy “tunero”...

Desde luego, la iluminación no es el único destello de brillantez. Todo el habitáculo rezuma buen gusto y acierto a la hora de combinar líneas modernas y formas clásicas, materiales de lujo y acabados funcionales. La factura es impecable, sin un mal ajuste, sin un borde mal rematado, sin una holgura de más... El tacto de los mandos es dulce, preciso, y todo está al alcance de la mano. Y es que la ergonomía quizá sea lo mejor de todo el interior. Casi no hace falta corregir la posición de nada para estar a gusto, porque los asientos son cómodos y sujetan bien, el volante se empuña de forma natural y la postura de conducción es, en resumen, perfecta.

Claro, también hay alguna grieta en este interior tan bien acabado. Para empezar, no es que sobre el espacio, sobre todo en las plazas traseras, que son más bien escuetas. Además, las puertas traseras son pequeñas y dificultan un tanto el acceso. También echamos en falta algunos huecos más para objetos pequeños y la iluminación en la guantera. El maletero, con 490 litros, no es gran cosa, pero cumple. A cambio, la insonorización es encomiable y el aislamiento del habitáculo, magnífico.

Si hay un apartado que Lexus ha cuidado al detalle ése es el del equipamiento. Para un coche del tamaño de este IS 220 d, un precio de 37.260 euros puede parecer muy elevado. Para explicarlo, además de a la notable calidad del coche en general, hay que atender a la dotación de serie.

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p> Y es que no falta nada en el listado de equipamiento. A los diez airbags (incluidos los de rodilla), se unen elementos de última ola, como el control de velocidad de crucero con radar, que es capaz de detectar la presencia de otros vehículos y adecuar la velocidad a la de estos obstáculos. También destaca el sistema de aparcamiento con cámara de visión trasera, que facilita muchísimo las maniobras. Además, hay sensor de lluvia, control de estabilidad, faros bi-xenón... En cuanto a confort, otro pleno: asientos con regulación eléctrica, memoria y calefacción, climatizador bizona, equipo de sonido con lector de MP3, volante con mandos para el sonido, tapicería en cuero... De todo. Sólo se queda fuera el pack Multimedia, que, por 4.135 euros, añade el control de distancia de aparcamiento delantero y trasero, el reproductor de DVD, el Bluetooth, el control por voz y el navegador. Como pega, hay que citar la rueda de repuesto de emergencia, un feo detalle en un coche de tanto empaque.

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