Lexus GS 300 President

El Lexus GS 300 es uno de los coches más confortables entre las berlinas premium, un segmento que se caracteriza por mimar a sus ocupantes. Lujo y tecnología son sus otras dos armas para arañar ventas a los “capos” alemanes BMW, Mercedes y Audi.
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('http://multimedia.terra.es/viewer/portada.cfm?cod_media=47449&mapnivel1=MUS','','width=765,height=470') ">Lexus GS 300

La forma en la que se mueve este Lexus en carretera también está dominada por el adjetivo suave, pero, como en el caso del motor, esta finura no implica que estemos ante un coche que rehuya las zonas de curvas y no demuestre el aplomo necesario en las grandes vías. En las primeras, ofrece una agilidad insospechada para un vehículo que ronda los cinco metros. Es eficaz y franco en el apoyo, y el hecho de que estemos ante un propulsión trasera no le convierte en un coche delicado de conducir, pues es noble y progresivo en su carácter en curva Incluso, gracias a una dirección de gran precisión y rapidez, se atreve a encarar sucesiones de giros sin que el cambio de apoyo constante le haga perder la compostura.

En grandes carreteras es capaz de circular a velocidades prohibidas (y prohibitivas) sin que apenas lo notemos y sin que los ocupantes perciban ruido o molestos rebotes. Y es que las suspensiones saben filtrar las irregularidades del asfalto con abnegada eficacia, salvaguardando la comodidad de los que están dentro del coche incluso ante los asfaltos en peor estado de conservación.

Es una pena que los frenos no acompañen. No es cuestión de tacto ni de mordiente, sino más bien de resistencia al uso, y, sobre todo, de distancias de frenado. No nos parece de recibo que sus competidores se detengan desde 140 km/h siete metros antes que él como poco y que el GS 300, que frena en 74 metros, obtenga una cifra que mejoran compactos de mucho menor precio y empaque.

A pesar de sus tintes deportivos, el GS 300 no debe olvidar que es, principalmente, una berlina de representación y, como tal, ha de saber mimar a sus ocupantes. Si en materia de calidad de rodadura y confort acústico no hay nada que reprochar, cuando sacamos el metro y empezamos a medir el habitáculo surgen las objeciones, sobre todo si lo comparamos con sus rivales. Exceptuando al CLS, muy condicionado por un diseño muy coupé, A6, BMW 530 y Clase E ofrecen mejor habitabilidad a los ocupantes de las plazas traseras, tanto por espacio para las piernas como por anchura, siendo la altura muy similar en los cuatro modelos.

Si las diferencias entre ellos no son excesivas, sí que nos parecen más sensibles en el caso del maletero. Mientras que la berlina japonesa, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, tiene una capacidad de hasta 480 litros, cualquiera de sus contrincantes alemanes supera los 515 litros, llegando el A6 hasta los 530. Pero no es sólo cantidad, sino calidad, pues hay que reseñar que la boca de carga del GS nos ha parecido bastante estrecha, lo que dificulta la introducción de objetos de gran tamaño.

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No es una novedad que el GS 300 cuente con un sistema de control de crucero. Ya son muchos los modelos, sobre todo en los segmentos superiores, que cuentan con este elemento, ya sea de serie u opcional. Lo que no es tan habitual es que equipen control de crucero activo. Este dispositivo funciona de la siguiente manera: se le marca la velocidad que debe mantener constante y el vehículo la mantiene hasta que sucede una de estas tres cosas: pisamos el freno, pisamos el acelerador o detecta un obstáculo/coche en su camino. Es entonces cuando el GS 300 adapta su velocidad a la del vehículo que lo precede, siempre manteniendo una distancia de seguridad -en este modelo hay tres márgenes de distancia seleccionables: larga, media y corta-.

El precio de tarifa de este Lexus GS 300 President es bastante elevado y le sitúa por encima del de sus rivales. Hacernos con él en el concesionario nos sale por 63.440 euros cuando sus principales rivales no superan los 53.000. Sin embargo, esto tiene truco, pues la berlina japonesa se encarece tanto a causa de su enorme cantidad de equipamiento de serie, en el que no echamos nada en falta. A saber: entre otros, incorpora hasta siete airbags distintos –incluido uno de rodilla-, radio CD con cargador y lector MP3, sistema Bluetooth, sistema de control por voz, navegador, teléfono móvil integrado, faros bixenón autoadaptables, tapicería de cuero, control de estabilidad y tracción, control de la presión de los neumáticos, climatizador bizona, cámara de visión trasera y sistema de anticolisión por radar. Es por ello, insuperable en este apartado. Si equiparáramos de la misma manera a sus rivales, el precio de los mismos sería muy similar.

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La forma en la que se mueve este Lexus en carretera también está dominada por el adjetivo suave, pero, como en el caso del motor, esta finura no implica que estemos ante un coche que rehuya las zonas de curvas y no demuestre el aplomo necesario en las grandes vías. En las primeras, ofrece una agilidad insospechada para un vehículo que ronda los cinco metros. Es eficaz y franco en el apoyo, y el hecho de que estemos ante un propulsión trasera no le convierte en un coche delicado de conducir, pues es noble y progresivo en su carácter en curva Incluso, gracias a una dirección de gran precisión y rapidez, se atreve a encarar sucesiones de giros sin que el cambio de apoyo constante le haga perder la compostura.

En grandes carreteras es capaz de circular a velocidades prohibidas (y prohibitivas) sin que apenas lo notemos y sin que los ocupantes perciban ruido o molestos rebotes. Y es que las suspensiones saben filtrar las irregularidades del asfalto con abnegada eficacia, salvaguardando la comodidad de los que están dentro del coche incluso ante los asfaltos en peor estado de conservación.

Es una pena que los frenos no acompañen. No es cuestión de tacto ni de mordiente, sino más bien de resistencia al uso, y, sobre todo, de distancias de frenado. No nos parece de recibo que sus competidores se detengan desde 140 km/h siete metros antes que él como poco y que el GS 300, que frena en 74 metros, obtenga una cifra que mejoran compactos de mucho menor precio y empaque.

A pesar de sus tintes deportivos, el GS 300 no debe olvidar que es, principalmente, una berlina de representación y, como tal, ha de saber mimar a sus ocupantes. Si en materia de calidad de rodadura y confort acústico no hay nada que reprochar, cuando sacamos el metro y empezamos a medir el habitáculo surgen las objeciones, sobre todo si lo comparamos con sus rivales. Exceptuando al CLS, muy condicionado por un diseño muy coupé, A6, BMW 530 y Clase E ofrecen mejor habitabilidad a los ocupantes de las plazas traseras, tanto por espacio para las piernas como por anchura, siendo la altura muy similar en los cuatro modelos.

Si las diferencias entre ellos no son excesivas, sí que nos parecen más sensibles en el caso del maletero. Mientras que la berlina japonesa, según las mediciones de nuestro Centro Técnico, tiene una capacidad de hasta 480 litros, cualquiera de sus contrincantes alemanes supera los 515 litros, llegando el A6 hasta los 530. Pero no es sólo cantidad, sino calidad, pues hay que reseñar que la boca de carga del GS nos ha parecido bastante estrecha, lo que dificulta la introducción de objetos de gran tamaño.

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No es una novedad que el GS 300 cuente con un sistema de control de crucero. Ya son muchos los modelos, sobre todo en los segmentos superiores, que cuentan con este elemento, ya sea de serie u opcional. Lo que no es tan habitual es que equipen control de crucero activo. Este dispositivo funciona de la siguiente manera: se le marca la velocidad que debe mantener constante y el vehículo la mantiene hasta que sucede una de estas tres cosas: pisamos el freno, pisamos el acelerador o detecta un obstáculo/coche en su camino. Es entonces cuando el GS 300 adapta su velocidad a la del vehículo que lo precede, siempre manteniendo una distancia de seguridad -en este modelo hay tres márgenes de distancia seleccionables: larga, media y corta-.

El precio de tarifa de este Lexus GS 300 President es bastante elevado y le sitúa por encima del de sus rivales. Hacernos con él en el concesionario nos sale por 63.440 euros cuando sus principales rivales no superan los 53.000. Sin embargo, esto tiene truco, pues la berlina japonesa se encarece tanto a causa de su enorme cantidad de equipamiento de serie, en el que no echamos nada en falta. A saber: entre otros, incorpora hasta siete airbags distintos –incluido uno de rodilla-, radio CD con cargador y lector MP3, sistema Bluetooth, sistema de control por voz, navegador, teléfono móvil integrado, faros bixenón autoadaptables, tapicería de cuero, control de estabilidad y tracción, control de la presión de los neumáticos, climatizador bizona, cámara de visión trasera y sistema de anticolisión por radar. Es por ello, insuperable en este apartado. Si equiparáramos de la misma manera a sus rivales, el precio de los mismos sería muy similar.

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