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Lexus IS 200d

Unos han partido de cero en su desarrollo. Otros han adaptado mecánicas. Incluso los hay que han desaparecido. Con 2011 entró una estricta norma anticontaminación Euro5… y un Lexus IS que ha debido renovar su Diesel en la búsqueda también del mínimo consumo: de 177 CV a hoy “limpios” 150. Es tiempo de rebajas.
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Lexus IS 200d
Lexus IS 200d

Al final, entró en vigor. Y tiempo ha habido para adaptarse. Aprobada desde 2007, la norma Euro5 regula ya desde el pasado mes de enero la homologación de turismos nuevos, imponiendo hasta un 80 por ciento de reducción de emisión de partículas y de óxido nitroso. Aunque por el camino ha dejado alguna víctima con retiro prematuro de producción (caso de Ford Focus ST, Honda Civic Type R o Alfa Brera V6), todos los fabricantes llevaban meses preparándose. Algunos desarrollando motores ya específicos para cumplir con los nuevos estándares, como el grupo Volkswagen y su avanzado 1.6 TDI; y muchos otros adecuando por completo sus actuales motores a la normativa.

Es el caso de Toyota, que durante 2010 ha reemplazado en las actualizaciones de Avensis, Verso o Rav4 un ya “ilegal” 2.2 D-4D de 177 CV (recuerden el del catalizador de 4 vías con filtro de partículas D-CAT, curiosamente referencial para la Euro4) por una versión Diesel rebajada a 150 CV.

Ahora, ya entrados en nuevo año, el fabricante japonés repite operación en su marca de lujo Lexus, donde su único modelo con oferta Diesel, la completa berlina IS, sustituye la versión 220d por la nueva 200d. Cambio de denominación para mismo bloque y cilindrada (2,2 litros), con mejoras en la cámara de combustión, nuevos inyectores y presión (2.000 bar en lugar de 1.800), y menor relación de compresión (15,7:1 en lugar de 15,8). ¿Consecuencias?

Partimos de un motor que nunca brilló especialmente por bajo régimen, pero sí en progresividad (inapreciable entrada del turbo) y correcta eficiencia. “Taponadas” ahora sus emisiones nocivas, ha perdido, como todo Euro5, algo de rendimiento. Y no sólo 27 CV de potencia; también, según nuestras mediciones, hasta un 20% de par máximo (o, lo que es lo mismo, de fuerza), entregado también demasiado arriba para un Diesel tan moderno (a 2.710 rpm, casi 600 más que antes).

Probado ya sobre un popular Toyota Avensis, no desentonó… aunque tampoco sorprendió en su respuesta. Ahora, en un lujoso conjunto de por sí pesado (con 1.620 kg, el IS supera en casi 70 kg tanto al Toyota, como a sus rivales Audi A4, BMW Serie 3 y Mercedes Clase C), al nuevo 200d le cuesta más ganar velocidad hasta pasadas las 2.000 rpm, desde donde nos ofrece, ahí sí y hasta más allá de 3.500, el potencial esperado a una berlina de su porte.

Lento no es el Lexus IS 200d, aunque si tiene su límite bien marcado: 1.500 rpm. Por debajo, no sólo hay flojo empuje, sino también vibraciones y un molesto zumbido que se traslada al habitáculo para aconsejarnos el rápido cambio de marcha. Y, ahí, no hay ayuda: en el intento de subir de vueltas no cuenten con desarrollos de cambio (éste manual de 6 relaciones) que equilibren la balanza mecánica.

Muy largos ya los desarrollos desde 1ª velocidad (sobre uso de ella en ciudad y circulación lenta sin paradas), la 6ª queda en el Lexus IS 200d descolgadísima. Maniobra que repiten hoy todos los fabricantes con el objetivo de contener unos consumos no especialmente beneficiados con las nuevas mecánicas Euro5. Lexus, eso sí, la lleva al extremo. Así, a 120 km/h el IS 200d rueda claramente por debajo de 2.000 rpm, régimen que no alcanzará hasta 140 km/h. En la práctica, en vías rápidas y a velocidades sostenidas hay con frecuencia empleo no sólo de la 5ª marcha sino incluso de la 4ª a poco que necesitemos contundencia. ¿Resultado?

En carretera no esperen, por tanto, consumos mágicos en el Lexus IS 200d. En línea con su anterior 220d, fácilmente se cifran por encima de 7 l/100 km, perdiendo en su enfrentamiento ligeramente con el Mercedes C200 CDi, notablemente con Audi A4 TDie pero, sobre todo, con un ultra eficiente y más potente BMW 320d EfficientDynamics, hasta dos litros por debajo en gasto y con prestaciones muy superiores. Verdadera referencia del segmento el BMW.

En el Lexus IS nuevamente los largos desarrollos se convierten en mal aliado para un renovado 200d con adelantamientos muy lentos en marchas largas (Con Audi y BMW pierde ¡hasta 10 segundos!). En su anterior generación ya existieron… y obligó a Lexus a lanzar otra versión de desarrollos cortos. Hoy, de momento, no existe. Pero el Toyota Avensis sí monta hoy una opción una intermedia. Lástima para el Lexus IS, porque con ellos redondearía una berlina de enorme bastidor.

Impecable en calidad de ejecución o bastidor, el Lexus IS 200d no lleva el tan de moda apellido ecológico, pero, por configuración, es hasta más extremo que los Audi o BMW con sello. Eso sí, en la práctica, no obtiene mínimos consumos y los larguísimos desarrollos condicionan la conducción.

Y es que, a pesar de que este conjunto mecánico lastra al Lexus IS 200d en su agilidad, es indudable su calidad de ejecución. A una excelente dirección eléctrica (una de las mejores que hemos probado, con la precisión y el guiado de las mejores hidráulicas), une unas suspensiones muy bien trabajadas. Ni son tan cómodas como las de Mercedes, ni tan deportivas como las de BMW, pero si más equilibradas: firmes, pero con suficiente recorrido de amortiguación para no castigar en marcha a los ocupantes. Casi parecen activas en su comportamiento. La pisada del IS es muy buena, y también su agarre y reacciones, sorprendentemente fáciles para tratarse, como el BMW Serie 3, de un auténtico propulsión trasera.

Ahora, tras la actualización de la gama Lexus IS, entre lo que cambia (además del Diesel 200d, una imagen más moderna con renovada parrilla y ópticas, una atrevida iluminación diurna por LED’s y nuevas inserciones decorativas e iluminación interior) y lo que no (nuevamente la habitabilidad trasera más justa de la categoría en anchura y espacio para piernas, además de un maletero con capacidad pero formas muy irregulares –condicionantes de la propulsión trasera-) vuelve a sobresalir la calidad de realización interior, a la altura sino superior a Mercedes o BMW.

Tacto, materiales y tejidos (muy suave la piel) son sobresalientes, como también las terminaciones. Basta agarrar los asideros abatibles, los parasoles espumados o el ajuste impecable del techo a las lunas (puntos siempre críticos) para asegurarnos su concepción plenamente “premium” . Y, por supuesto, también su poderoso equipamiento.

En acabado básico Luxury (segundo por debajo de cuatro posibles), ya de serie con 10 airbags, clima bizona, tapicería de piel, asientos eléctricos o faros Bixenón. Aviso para Mercedes, BMW y Audi, que, en la práctica e igualados a dotación, terminan siendo claramente más caros que el Lexus. Porque, al menos, la entrada de la norma Euro5 no ha supuesto un auge de tarifas. El IS 200d cuesta hoy lo que un 220d en 2006. Veremos qué pasa en 2014 cuando entre una ya prevista más estricta todavía norma anticontaminación Euro6. Todo sea por el Medio Ambiente.

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