Land Rover Freelander 2004

El Freelander es el modelo más vendido de Land Rover en nuestro país. No es un todo terreno puro –no dispone de reductora-, pero su comportamiento off-road es bastante aceptable y en carretera, notable. La nueva estética se asemeja al resto de productos de la marca, en especial a la de su hermano mayor, el Range Rover.
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Land Rover Freelander 2004
Land Rover Freelander 2004

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

Land Rover tiene previsto vender 3.500 unidades del nuevo Freelander durante 2004. Del anterior modelo se han vendido en nuestro país 2.325 unidades entre enero y octubre de este año. Según las previsiones de la marca, para el año próximo la mayoría de las ventas –unas 3.300 unidades- serán con la mecánica Diesel; el resto se repartirán a un 50 por ciento entre la versión 1.8 y el 2.5 V6.

Si quieres consultar, una a una, las diferentes versiones del Freelander en nuestro país con todos sus acabados disponibles, pincha en el enlace que te ofrecemos a continuación.

Veinticuatro versiones diferentes del rediseñado Land Rover Freelander ya están a la venta en nuestro mercado. Tres mecánicas –dos de gasolina y una Diesel-, dos carrocerías –tres y cinco puertas- y cinco niveles de acabado –E, S, SE, HSE y Sport- componen la amplia gama del todo terreno "urbano" Freelander que se acaba de presentar.

Los cambios exteriores más notables en este vehículo los encontramos en el frontal. Se han incluido parachoques, rejilla frontal y grupos ópticos de nuevo cuño. Los faros tienen lentes transparentes y doble haz de luz, lo que mejora, según la marca, la intensidad luminosa hasta en un 70 por ciento, respecto al modelo anterior. Ahora, el robusto frontal recuerda aún más a su hermano mayor, el Range Rover. Los parachoques delanteros y los traseros van pintados en el mismo color que la carrocería. También en la parte trasera hay cambios, se ha variado la posición de los pilotos, que ahora están colocados más altos. El objetivo de este cambio es que la suciedad de la carretera no afecte la buena visibilidad necesaria en todos los grupos ópticos.

No sólo hay cambios en el exterior; el interior ha recibido un salpicadero rediseñado, que incluye nuevo cuadro de instrumentos y nuevos grupos de interruptores. En algunas versiones, en los acabados más altos, se incluyen asientos que sujetan mejor, tapicerías variadas y guarnecidos retocados. Mathew Taylor, director general de Land Rover, ha asegurado que el interior ha sido uno de los puntos en los que mayor atención se ha puesto, ya que “allí es donde nuestros clientes pasan la mayor parte del tiempo y es un apartado en el que sabemos que hay capacidad de mejorar. El habitáculo del nuevo Freelander va a impresionar”.

Más cambios. Desaparecen en el mercado español las denominaciones Targa –tres puertas- y Excursion –cinco puertas-, aunque se conservan las configuraciones de carrocería y la posibilidad, en la de tres, de montar techo duro desmontable o lona plegable.

Los mismos motores que hasta ahora incluía esta gama se montan en este renovado Freelander. Dos mecánicas de gasolina -un 1.8i de 117 CV a 5.550 rpm (con ciertas mejoras) y un V6 de 2,5 litros de cilindrada y 130 CV- y un turbodiésel de 2 litros y 112 CV. Estas dos últimas mecánicas se presentaron en 2001, por lo que no han recibido mejoras.

Están disponibles dos cajas de cambio –manual o automática- ambas de cinco velocidades-. La transmisión automática viene de serie con el motor de gasolina más potente –el 2.5 V6- y como elemento opcional para el 2 litros de gasóleo. No es posible acoplarla al motor de acceso a la gama –el 1.8i de gasolina-. La caja de cambios automática, secuencial, se denomina CommandShift.

Como hemos comentado con anterioridad, cinco son los niveles de acabado disponibles en nuestro país (E, S, SE, HSE y Sport). El último de ellos, el Sport, es exclusivo para el continente europeo. Más adelante, trataremos en profundidad esta versión.

De serie se incluye en toda la gama la tracción permanente 4x4 –repartida entre ambos ejes al 50 por ciento durante todo el tiempo, mientras las condiciones no cambien y no hagan falta variaciones de reparto-, sistema antibloqueo de frenos, control electrónico de tracción (ETC), control de descenso (HDC) y control electrónico de distribución de la fuerza de frenada (EBD). Gracias a estos sistemas, la conducción off road resulta agradable y, lo que es más importante, nos confiere un alto grado de sensación de seguridad.

Con la inclusión de tres nuevos colores (Helsinki Blue, Giverny Green y Maya Gold) ya son trece los colores disponibles en nuestro mercado. En el interior, se incorporan el Alpaca Beige, el Light Tundra y, sólo para el acabado Sport, el Black Mogul.

El pequeño Land Rover, cuyo rediseño se presenta ahora, se remodeló hace dos años. En ese momento, un 70 por ciento de sus piezas eran nuevas respecto al Freelander inmediatamente anterior. Pues bien, como la evolución continúa, para esta ocasión se han revisado los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado y se ha incluido un depósito de combustible de mayor capacidad –con lo que se incrementa la autonomía-, aunque, eso sí, sólo en los vehículos equipados con mecánicas de gasolina.

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Land Rover Freelander

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