Lancia Delta

La marca italiana recupera, tras más de una década de inactividad comercial en el segmento, uno de sus modelos más emblemáticos. Ahora, bajo el paraguas de un compacto multifuncional, vanguardista y práctico, capaz de morder en diversos segmentos del mercado, el Delta se presenta con una amplia gama de motores en gasolina y Diesel, todos ellos turboalimentados.
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Lancia Delta
Lancia Delta

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento

Han pasado casi treinta años desde el lanzamiento del Lancia Delta, un modelo que cosechó importantes éxitos comerciales y deportivos en la década de los 80/90, logrando varios Campeonatos del Mundo de Rallyes. Tras la etapa del Delta de Giugiaro llegó una segunda edición, derivada del Lancia Dedra, que no tuvo tanta repercusión en nuestro mercado y que, sin embargo, aportaba una mayor carga tecnológica en su interior.

Ya en la etapa más reciente de nuestra historia, la marca ha pasado por una situación algo complicada, con una gama muy escasa y con muy poca oferta de modelos, especialmente en el terreno de los compactos donde milita el Delta.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados, pero con ese toque de personalidad, elegancia y distinción que sabe aportar la marca italiana. Destaca su frontal llamativo con una rejilla cromada prominente a la que acompañan unos grupos ópticos de última hornada, de los que llevan integrada una fila de diodos LED que hacen las funciones de luz de día y que aportan una dosis de distinción al modelo.

Llama la atención su lateral con una marcada cintura, muy en la línea de lo que hace Seat con sus Altea, León y Toledo, con gran distancia entre ejes, techo descendente desde la parte central de la carrocería y que termina en una trasera original, con una luna posterior curvada, unos originales pilotos formados por conjuntos de diodos Led que marcan la anchura de la carrocería.

La línea del nuevo modelo es muy particular, diferente a todo lo que estamos acostumbrados

Destaca el cuidado que ha puesto la marca italiana en el diseño de las partes inferiores de la carrocería, que cuenta con unas protecciones plásticas en toda la zona inferior, situadas de forma discreta, de tal forma que no interfieren con el diseño y sin embargo resultan muy prácticas a la hora de protegerse de los clásicos golpes de aparcamiento en ciudad.

Nada más abrir la puerta del Delta nos damos cuenta de que nos resulta familiar y nos suena bastante su diseño. No es exactamente igual que el del Fiat Bravo, pero si sigue las mismas pautas de diseño. De él toma el salpicadero –revestido con diferentes materiales-, el cuadro de instrumentos –mostrado con diferente serigrafía de los relojes-, mandos de luces, sistema de audio y navegación, etc.

Lo que sí llama la atención especialmente, es el tapizado de los asientos, que sigue la tradición de la marca en este apartado, incluyendo también la espectacular tapicería “Poltrona Frau” conocida en los modelos altos de gama de la marca italiana.

Con unas dimensiones bastante generosas para inscribirse en el segmento de los compactos, 4,52 m de longitud (19 cm más que el Bravo) y 2,70 de batalla (10 cm más) , se sitúa sin duda entre los grandes de la categoría (incluso es más largo que un Altea XL).

En las plazas delanteras no hay problema de espacio, mucha anchura y espacio holgado, aunque ausencia de huecos prácticos para dejar pequeños objetos. Volante regulable en altura y profundidad, asientos cómodos con mucho mullido, aunque no sujetan tanto como esperábamos (en configuración de cuero, porque las variantes de cuero/Alcantara sujetan bastan te mejor). Tampoco nos ha convencido el diseño de los reposacabezas delanteros, muy estrechos y curvados –convexos- que tienden a sacar la cabeza fuera de su contorno. Son muy duros de mullido y se mantienen siempre en contacto con la nuca, empujando literalmente hacia delante.

La cosa cambia bastante en las plazas posteriores. Cuentan con buen acceso gracias a unas amplias puertas y con gran ángulo de apertura, disponen de una anchura razonable y ofrecen excelente espacio para las piernas de los ocupantes. De hecho, es el rasgo más destacable y significativo del modelo italiano, que permite desplazar la banqueta posterior en proporción 60/40 y en 16 cm. Esta configuración contribuye a disfrutar de una comodidad propia de una gran berlina, con 85 cm para las piernas en el caso de la posición más retrasada. Además, los respaldos posteriores se pueden inclinar hasta 25 grados, convirtiendo las plazas traseras en un sofá rodante.

En el caso contrario, apenas disponemos de 70 cm para las piernas detrás, pero, a cambio, nos encontramos con un maletero de excepcionales dimensiones. Y todo ello, con sólo tirar de una pequeña palanca en la base del asiento. La capacidad “normal” del maletero es de 380 litros en su configuración mínima, pero puede llegar hasta 465 en caso de desplazar la banqueta posterior al máximo. No nos ha convencido mucho su boca de carga, de aproximadamente un metro de anchura, muy redondeada y con una bandeja difícil de acoplar.

Mecánica y comportamiento
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