Kia Venga 1.4CRDi Drive

Bajo la lupa, el Kia Cee’d nos sorprendió. Ahora, el nuevo Venga aspira a la superación. Diseño, amplitud, flexibilidad… La última novedad coreana nos transporta a otra dimensión. Nunca poco más de cuatro metros dieron para tanto. Se abre algo más que un nuevo espacio urbano. Viajamos de Madrid a Barcelona para comprobarlo.
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Kia Venga 1.4CRDi Drive
Kia Venga 1.4CRDi Drive

Ida en AVE, vuelta en Venga. O, lo que es lo mismo, Madrid-Barcelona, Barcelona-Madrid. Temprano, y en 3 horas, llegamos a la Ciudad Condal. Frente al mar nos espera el último y esperado desembarco coreano: un monovolumen de apenas 4,07 metros de longitud ya con premios de diseño bajo el retrovisor. El «aburrido, pero útil» de Kia parece ya pasado. De inicio, gusta.

Ahí, parado, este nuevo Kia Venga es sólo 2 centímetros más grande que un Seat Ibiza, y por gran anchura (la de un VW Golf) y altura (más que un Ford C-Max) intuimos volumen. Porque por sus mínimos voladizos más parece un ciudadano tipo Citroën C1. ¡Si es todo batalla! De hecho, con 2,62 metros ofrece casi 5 cmmás entre ejes que un Skoda Octavia Combi. Promete espacio, pero, abrimos el cómodo portón trasero, y las expectativas quedan cortas.

 Al equipaje. ¿Cogerá el de 2 personas?, nos preguntamos. Y hasta casi el de seis si pudiera transportarlas. Inmenso… y práctico, con bandeja modulable en dos alturas. Una pena que no incluya la útil red o el porta-objetos inferior que sí monta el acabado superior Emotion. En su lugar, nos subimos al nivel Drive, único con el nuevo motor 1.4 CRDi de 90 CV del que esperamos mucho. Antes, eso sí, toca acomodarse.

Lo estrenamos

La posición de asientos del nuevo Kia Venga es alta, y eso facilita el acceso. Postura elevada y cómoda, buenos reglajes (atrás quedaron en Kia tiempos en que el volante no se regulaba en profundidad, algo que grandes rivales como elRenault Grand Modus, por ejemplo, siguen sin ofrecer), amplio reposapiés izquierdo… Es hospitalario. Pero algo falla. Anunciado con soluciones de lujo únicas en su categoría, buscamos: ¿Y el arranque por botón? ¿Y la cámara trasera con proyección en retrovisor? ¿Y el puerto USB? Nada. Preguntamos. «En otros mercados estarán, pero aquí no queremos disparar precios», confiesan en Kia. Puede que sensato y, quizá, inteligente: no es bien básico para un modelo tan popular. Pero algo nos ha decepcionado.

Poco a poco se diluye la desilusión. Nada puede que esté de más, pero tampoco realmente de menos. Ajustes y diseño son buenos y, en general, alta la calidad percibida. Y eso que los aparentes plásticos, de superficie rugosa, son duros. Descartado el dulce salpicadero acolchado del más grande Kia Cee’d. Hay clases dentro de la gama. De serie incluye Bluetooth, climatizador o control de crucero. Ahora, sí: arrancamos… y primera sorpresa.

Nuestro Kia Venga tiene sólo ¡43 km! Perfecto, no siempre probamos los coches «desnudos», sin rodaje. Turno para la segunda sorpresa: el 1.4 CRDi con turbo variable, gran estreno en Kia, no es lo más refinado del mercado. Al ralentí suena, y también en aceleración. Puede que, como todo el Kia Venga, esté aún agarrotado. Pero con los días todo se «suelta» (pedales, cambio…), menos el propulsor.

Por fuera, un coche. Utilitario para más señas; por dentro, otro. Casi una berlina. Pequeño milagro el de Kia. Y no sólo en la fila delantera, sino más en la trasera. Suelo planísimo, ninguna intrusión de consola central… caben tres con suficiencia, y de más de 1,85 m. Lo que ni muchos familiares consiguen. Porque, hasta en espacio para piernas (máximos 77 cm), es más Laguna que Mégane. Y redoble de tambores: ¡con 470 dm³ de maletero! Todo, además, sin modular, porque la banqueta trasera desliza por palanca hasta 13 cm. La avanzamos al máximo, y aún cogen las piernas (tamaño de nuevo C3), pero con 565 dm³ de carga. Importante, además, poder abatir cómodamente por tirador la fila trasera, sin desmontar reposacabezas, para obtener una superficie de 1,6 mde largo. Como un furgón de reparto.


Diseñado en Alemania, como el referencial 1.6 CRDi de 128 CV de la familia, Kia no ha conseguido en el 1.4 CRDi su redondez. Prometía un 90 por ciento de par desde sólo 1.500 rpm y, sin embargo, no hay tanta «chicha». Es más, comparado con los 1.6 HDi/90 de PSA (C3 Picasso) o 1.5 dCi/85 de Renault (Grand Modus o Nissan Note) pierde más de un 25 por ciento de fuerza abajo. Eso sí, desde 1.900 y hasta 4.000 tiene la mejor pegada y estirada. Paga poca cilindrada, como el 1.3 JTD de Fiat. Hora de pasear por Barcelona.

Entre palmeras

Sostenible (bicis de alquiler, muchas motos, carriles reversibles…), por sus calles el Kia Venga muestra compromiso. Todos sus Diesel llevan sello EcoDynamics, es decir, alternador que ahorra energía, neumáticos de baja fricción (a la postre, eficaces en agarre) y sistema ISG, el conocido Start/Stop: mecanismo de parada y arranque de motor en cruces y semáforos.

A la primera, el Kia Venga se para, incluso segundos antes de la detención. Quizá no de forma tan fina como en Audi o Toyota, pero mejor por ejemplo que el brusco de BMW. Con el tiempo comprobamos, como siempre, que ni con lluvia ni con frío extremo se activa. A proteger batería. Pero ayuda al ahorro: nos movemos sin alcanzar los 7 l/100 km. Además, los grandes retrovisores permiten buena visibilidad, gira bien, se maneja fácil (rápida dirección de asistencia variable) y aparca mejor. En el motor faltan bajos para mayor agrado y reacción, pero estirando un poco las marchas pasa desapercibido. ¿Abandonamos la ciudad?

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