Kia Stinger 2.0 CRDi 200 CV: superprueba de una de las berlinas más sorprendentes

Con el Stinger, Kia explora por primera vez al segmento de las berlinas medio-altas de aspecto coupé con un talante muy deportivo y grandes posibilidades de equipamiento. ¿Estará a la altura de rivales como el Audi A5 y el BMW Serie 4? Lo comprobamos.
Miguel García-Vidal / Fotos: Mikael Helsing -
Kia Stinger 2.0 CRDi 200 CV: superprueba de una de las berlinas más sorprendentes
Kia Stinger 2.0 CRDi 200 CV: superprueba de una de las berlinas más sorprendentes

Su imagen no induce a equívoco, el Kia Stinger se siente sobre el asfalto tal y como pretende mostrar el diseño de su carrocería. Una carrocería que con sus 4,83 metros de longitud flirtea entre los segmentos D y E, es decir entre Serie 4 Gran Coupé y Serie 6 Gran Coupé, si bien con quien realmente compite es con el primero. Y nombrar aquí a BMW no resulta casual, pues Kia no esconde que este Serie 4 dinámicamente ha sido un referente a la hora de desarrollar su Stinger, que entre su plantel de personal exhibe el nombre de Albert Biermann, como jefe de desarrollo de los vehículos de alto rendimiento de Hyundai y Kia. Sí, el mismo que hasta 2014 ocupaba el cargo de vicepresidente de ingeniería de BMW M e Individual y que ha sido responsable de muchos de los M concebidos en los últimos 30 años.

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Kia Stinger CRDi Diesel 4x4Pero comencemos por analizar primero lo que se ve para continuar poco después con lo que se siente. La carrocería de estilo coupé del Kia Stinger le aporta una gran personalidad, con la anchura más generosa entre sus rivales mientras en longitud sólo le supera, por 3 cm, el Volkswagen Arteon. Delante ofrece unas espaciosas plazas, con una excelente posición de conducción, que como en un deportivo permite situar la banqueta en un plano muy bajo, bien arropados por unos asientos con regulaciones eléctricas, con lumbar en cuatro vías y extensible para la banqueta, tan confortables como eficaces al impedir que el cuerpo se desplace por muy fuerte que sea el apoyo. Llama la atención tanto la calidad de sus materiales como los ajustes, apartados en los que ya Kia incluso se convierte en referencia entre los generalistas, pero que en este modelo llegan a la máxima expresión conocida en la marca hasta la fecha. Piel de suave tacto, plásticos mullidos, molduras de aluminio… quizá el único reproche que se le pueda hacer sean las levas tras el volante, de aspecto y tacto «plasticoso».

ESPACIO Kia Stinger 2.2 CRDi 200 CV 4x4
Anchura delantera 142 cm
Anchura trasera 134 cm
Altura delantera 87/93 cm
Altura trasera 88 cm
Espacio para piernas 76 cm
Maletero 415 litros

Kia Stinger: su espacio interior

La línea descendente del techo del Kia Stinger, junto a unas grandes puertas traseras con formas irregulares, dificultan tanto el acceso como la salida del coche. Para entrar resulta vital bajar mucho la cabeza para no golpearse y al salir hay que tener cuidado al cerrar la puerta para que su zona superior no tope con nuestro tronco. Además, para acomodar a niños en sus sillas infantiles requiere agacharse considerablemente más que en la mayoría de sus rivales. Una vez acomodados encontramos un buen espacio longitudinal para las piernas, con un par de cm más que en Audi A5 Sportback o BMW Serie 4 Gran Coupé, pero con 10 menos que en un Arteon; que se beneficia de la disposición transversal de su motor frente a la longitudinal del resto. El problema lo encontramos en altura, algo común entre las berlinas coupé, con lo que si el ocupante mide más de 1,80 metros rozará su cabeza en el techo. Muy cómodos los asientos de los lados, pero la plaza central no goza del mismo espumado mientras presenta un voluminoso túnel central a lo que se une la dificultad para introducir los pies por debajo de la banqueta de los asientos delanteros.

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Kia StingerEl acceso al maletero sorprende con un amplísimo portón de accionamiento eléctrico que abre un hueco de regulares formas pero capacidad muy reducida para un coche que por 17 cm no llega a los 5 metros de longitud. Curiosamente, con sus 415 litros, iguala la capacidad de un A5 Sportback quattro. Eso sí, permite ampliar la carga con una superficie plana al abatir los respaldos de los asientos traseros, algo que sólo se puede efectuar desde las plazas traseras, pues no tiene mandos para ello en el maletero.

CONSUMOS Kia Stinger 2.2 CRDi 200 CV 4x4
Consumo en ciudad 8,5 l/100 km
Consumo en carretera 6,4 l/100 km
Consumo medio 7,2 l/100 km

De las tres opciones mecánicas, un 2.0 T-GDi de 255 CV con tracción trasera y un 3.3 T-GDi de 370 CV con tracción total en gasolina y un 2.2 CRDi de 200 CV en Diesel, que se puede elegir con trasera o total, escogemos esta última opción. Se trata de un propulsor ya conocido del SUV Kia Sorento, y, seguramente, sea lo menos deportivo de esta agresiva berlina -nos emplazamos a caballajes superiores-. Tampoco resulta excesivamente refinado, con un tacto algo áspero al tiempo que transmite un elevado nivel de vibraciones cuando gira a alto régimen. Sus prestaciones tampoco son destacables, si bien lo más reprobable son sus elevados consumos. Sus 1.865 kg, 129 más que un A5 2.0 TDI 190 quattro, le lastran en ambos apartados. Combina bien con su cambio automático de 8 velocidades, suave y confortable, aunque no sobresalga por la rapidez en su concurso.

PRESTACIONES Kia Stinger 2.2 CRDi 200 CV 4x4
Acel. 0-100 km/h 8,31 s
Acel. 0-1000 m 29,5 s
Sonoridad 100 km/h 67,2 dBA
Sonoridad 120 km/h 69 dBA
Frenada desde 140 km/h 71,88 m
Peso en báscula 1.865 kg
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Kia Stinger: su comportamiento

Pero lo mejor de este Kia Stinger para los aficionados con inquietudes más deportivas son las sensaciones que transmite. Desde los primeros compases se siente muy aplomado sobre la carretera, con un chasis rígido y una amortiguación firme —a diferencia de los gasolina no es adaptativa— pero que al tiempo aporta suficiente confort y, sobre todo, una gran calidad de absorción. Su tracción total le da gran protagonismo al tren trasero, que al menos cuenta con un 60 por ciento de la proporción del par que envía el motor y que gracias a su embrague multidisco central con control electrónico puede llegar al cien por cien, es decir sin nada de apoyo en las ruedas delanteras. Esto, en conducción deportiva, le otorga gran agilidad, con un tren trasero que ayuda a redondear los virajes más cerrados, siempre con una gran progresividad y con la posibilidad de que la zaga deslice ligeramente si seleccionamos la posición Sport+ e incluso provocar una mayor deriva si prescindimos por completo de un ESP que cuando está conectado trabaja con ahínco pero sin resultar excesivamente intrusivo. Siempre bien acompañado por una dirección precisa que, aunque no muy rápida, aporta confianza y a algunos les ha sorprendido su dureza. Gracias a su equilibrio y excelente puesta a punto, dinámicamente pasan en parte desapercibidos sus 1.865 kg.

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