Kia Soul 1.6 CRDi

A pesar de sus formas cúbicas y altura elevada, el Kia Soul es más un polivalente que otra cosa. Tiene en el diseño su mejor arma para convencer a un público cansado de viejos conceptos y que cada vez aprecia más la originalidad.
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Kia Soul 1.6 CRDi
Kia Soul 1.6 CRDi

El Kia Soul engaña a primera vista, ya que su estética de formas cuadradas y una mayor altura al suelo de lo normal tienen cierto componente de todo-terreno. Sin embargo, se trata de un modelo bastante convencional mecánicamente, un utilitario en toda regla cuyo interior tampoco aporta nada especial, excepto espacio. Olvídate de asientos traseros corredizos, de banqueta plegable o de respaldos reclinables, ya que tampoco tiene configuración de monovolumen, como podría pensarse. Eso sí, el suelo es prácticamente plano y sus cotas interiores son generosas, además la amplia superficie acristalada hace que parezca todavía más amplio. La originalidad de su diseño es sin duda el punto fuerte del Kia Soul, aunque no por ello flaquea en otros aspectos.

Por tamaño y precio se enmarcará entre los Kia Rio y Kia Cee'd. Por el momento serán dos las opciones mecánicas que lo animarán, un 1.6 de gasolina y un 1.6 turbodiesel, ambos de 126 CV, pero más agradable de utilizar y parco en consumos el segundo, que es el que incorpora nuestra unidad. Su rendimiento y plenitud a pocas vueltas hacen que no haya que recurrir al cambio constantemente para adaptarse a las condiciones del tráfico, ya que resulta muy utilizable y progresivo en toda la banda de revoluciones, incluso desde poco más de 1.500 vueltas. No es excesivamente ruidoso, pero puestos a compararlo con el gasolina podría resultar algo más silencioso, sobre todo a alta velocidad y al ralentí, pero por lo demás es un motor muy satisfactorio. Quizá una sexta marcha mejoraría las cosas, además de ayudar a reducir consumos, ya que los desarrollos elegidos para este Kia Soul son relativamente cortos para conseguir una buena respuesta al acelerador. Hay que tener en cuenta que las dimensiones y el peso del conjunto no favorecen las prestaciones, y que la amplia superficie frontal supone un lastre a partir de cierta velocidad.

El bastidor del Kia Soul destaca por su gran anchura de vías y por una puesta a punto bastante conseguida. Las suspensiones absorben sin problemas las irregularidades, al mismo tiempo que la carrocería balancea poco, debido principalmente al duro tarado de los amortiguadores en extensión, algo que, a la hora de afrontar un lomo circulando rápido, hace que sea más seco de lo normal. El Kia Soul es más ancho que algunas berlinas de segmentos superiores, lo que contrarresta en cierta medida la superior altura de su centro de gravedad. De este modo, el comportamiento es noble y da confianza, a pesar del peculiar tacto de la dirección eléctrica ante giros bruscos, ya que se endurece más de lo deseable y se pierde sensibilidad de lo que ocurre bajo las ruedas. Es eficaz y fácil en todo tipo de trazados, ya que el nivel de agarre es elevado y el tren trasero puede llegar a redondear la trayectoria eficazmente ante una situación de emergencia o una curva que se cierra, aunque por norma general es el eje delantero el que llega antes a su límite. En cualquier caso, el ESP de serie, se encarga de garantizar unas reacciones sanas llegado un exceso de optimismo, aunque sólo si es realmente necesario, ya que su funcionamiento apenas interfiere con la conducción, incluso si ésta es deportiva, algo que el Kia Soul soporta sin rechistar y de buenos modos. Sólo en marchas cortas, con suelo deslizante o a la salida de giros muy cerrados, el bastidor puede llegar a tener problemas para transmitir tanto par motor al suelo si aceleramos a fondo, aunque el control de tracción mantiene todo en orden. Por otra parte, los frenos cumplen bien con su cometido, tanto por tacto como por la distancia empleada en detener el conjunto. Quizá la mayor pega que se puede encontrar es un cambio algo impreciso, fundamentalmente al pasar de 5ª a 3ª, o, en ocasiones, reacio a insertar 1ª y marcha atrás.

Podría ofrecer algo más de modularidad, pero sobre todo se echa de menos el reglaje longitudinal de la columna de la dirección, ya que sólo se puede ajustar en altura. Esto condiciona un poco la postura de conducción, que aun así es buena, aunque, como la mayoría de los polivalentes, el Kia Soul tampoco ofrece reglaje del apoyo lumbar. Es posible variar la altura del asiento del conductor, quien ya de por sí se encontrará en una posición elevada y con una visión dominante de la carretera. Lo mejor de todo es el espacio disponible en el interior, que es de formas muy aprovechables. Hay distancia libre al techo de sobra en todas las plazas, algo que, junto con las puertas de gran tamaño y de amplio ángulo de apertura, es de agradecer a la hora de acceder al habitáculo o en caso de tener que colocar sillas infantiles. Por otra parte, la anchura trasera y el espacio longitudinal del Kia Soul también son dignos de mención. En cambio, la capacidad de carga no es la que cabría esperar, además no hay bandeja cubre equipajes (al menos de serie). Por un lado, el volumen del maletero es bastante contenido, aunque por otro, bajo el piso hay una caja compartimentada de casi 60 dm3 que permite organizar sin problemas casi todo tipo de pertenencias. Debajo está la rueda de repuesto de emergencia, sobre la que tendremos que colocar la carga en caso de retirar el organizador si necesitamos apurar la capacidad del portaequipajes. Si abatimos los respaldos traseros el volumen total para bultos será de 630 dm3, con una superficie plana y formas regulares. La boca de carga, sin embargo, queda algo alta, aunque al menos está a la misma altura que el piso del maletero.

El aspecto del interior es moderno y sobrio. El acabado de nuestra unidad no es el más sofisticado de la gama Kia Soul —habrá uno por encima con tapicería más colorista y llantas de hasta 18"—, aun así puede llevar mandos de la radio en el volante, conexiones para iPod, USB y entrada de audio auxiliar, así como retrovisores exteriores eléctricos y elevalunas para todas las puertas. Llama la atención el vivo tono rojo en el que están rematados los interiores de la profunda guantera y del cofre central del salpicadero, que dan la nota de color al habitáculo del Kia Soul. Prácticamente todos los acabados están realizados en plástico duro, aunque no tienen mal aspecto. Por último, hay huecos de sobra para depositar objetos ubicados por diferentes zonas del habitáculo, al igual que bolsas tras los respaldos delanteros; en este sentido tiene más de compacto que de polivalente.

A pesar de su originalidad y de ser un coche distinto a casi todo lo que se vende actualmente dentro de su segmento, el Kia Soul puede representar una buena alternativa para tipos de público muy diferentes. Por una parte, las generaciones más jóvenes apreciarán su diseño innovador, casi de cómic, mientras que también puede resultar ideal para quienes tengan niños pequeños —y no tan pequeños— gracias a su habitabilidad; por otra parte, su mayor altura libre al suelo le permite adentrarse con ciertas garantías en carreteras en mal estado o caminos sin asfaltar, lo que incrementa su lado práctico y de ocio. En definitiva, es un coche al que se le pueden encontrar más atractivos que la mera diferenciación estética.

— Agrado de uso
— ESP de serie
— Comportamiento noble

— Capacidad del maletero
— Modularidad
— Volante sólo regulable en altura

El Kia Soul engaña a primera vista, ya que su estética de formas cuadradas y una mayor altura al suelo de lo normal tienen cierto componente de todo-terreno. Sin embargo, se trata de un modelo bastante convencional mecánicamente, un utilitario en toda regla cuyo interior tampoco aporta nada especial, excepto espacio. Olvídate de asientos traseros corredizos, de banqueta plegable o de respaldos reclinables, ya que tampoco tiene configuración de monovolumen, como podría pensarse. Eso sí, el suelo es prácticamente plano y sus cotas interiores son generosas, además la amplia superficie acristalada hace que parezca todavía más amplio. La originalidad de su diseño es sin duda el punto fuerte del Kia Soul, aunque no por ello flaquea en otros aspectos.

Por tamaño y precio se enmarcará entre los Kia Rio y Kia Cee'd. Por el momento serán dos las opciones mecánicas que lo animarán, un 1.6 de gasolina y un 1.6 turbodiesel, ambos de 126 CV, pero más agradable de utilizar y parco en consumos el segundo, que es el que incorpora nuestra unidad. Su rendimiento y plenitud a pocas vueltas hacen que no haya que recurrir al cambio constantemente para adaptarse a las condiciones del tráfico, ya que resulta muy utilizable y progresivo en toda la banda de revoluciones, incluso desde poco más de 1.500 vueltas. No es excesivamente ruidoso, pero puestos a compararlo con el gasolina podría resultar algo más silencioso, sobre todo a alta velocidad y al ralentí, pero por lo demás es un motor muy satisfactorio. Quizá una sexta marcha mejoraría las cosas, además de ayudar a reducir consumos, ya que los desarrollos elegidos para este Kia Soul son relativamente cortos para conseguir una buena respuesta al acelerador. Hay que tener en cuenta que las dimensiones y el peso del conjunto no favorecen las prestaciones, y que la amplia superficie frontal supone un lastre a partir de cierta velocidad.

El bastidor del Kia Soul destaca por su gran anchura de vías y por una puesta a punto bastante conseguida. Las suspensiones absorben sin problemas las irregularidades, al mismo tiempo que la carrocería balancea poco, debido principalmente al duro tarado de los amortiguadores en extensión, algo que, a la hora de afrontar un lomo circulando rápido, hace que sea más seco de lo normal. El Kia Soul es más ancho que algunas berlinas de segmentos superiores, lo que contrarresta en cierta medida la superior altura de su centro de gravedad. De este modo, el comportamiento es noble y da confianza, a pesar del peculiar tacto de la dirección eléctrica ante giros bruscos, ya que se endurece más de lo deseable y se pierde sensibilidad de lo que ocurre bajo las ruedas. Es eficaz y fácil en todo tipo de trazados, ya que el nivel de agarre es elevado y el tren trasero puede llegar a redondear la trayectoria eficazmente ante una situación de emergencia o una curva que se cierra, aunque por norma general es el eje delantero el que llega antes a su límite. En cualquier caso, el ESP de serie, se encarga de garantizar unas reacciones sanas llegado un exceso de optimismo, aunque sólo si es realmente necesario, ya que su funcionamiento apenas interfiere con la conducción, incluso si ésta es deportiva, algo que el Kia Soul soporta sin rechistar y de buenos modos. Sólo en marchas cortas, con suelo deslizante o a la salida de giros muy cerrados, el bastidor puede llegar a tener problemas para transmitir tanto par motor al suelo si aceleramos a fondo, aunque el control de tracción mantiene todo en orden. Por otra parte, los frenos cumplen bien con su cometido, tanto por tacto como por la distancia empleada en detener el conjunto. Quizá la mayor pega que se puede encontrar es un cambio algo impreciso, fundamentalmente al pasar de 5ª a 3ª, o, en ocasiones, reacio a insertar 1ª y marcha atrás.

Podría ofrecer algo más de modularidad, pero sobre todo se echa de menos el reglaje longitudinal de la columna de la dirección, ya que sólo se puede ajustar en altura. Esto condiciona un poco la postura de conducción, que aun así es buena, aunque, como la mayoría de los polivalentes, el Kia Soul tampoco ofrece reglaje del apoyo lumbar. Es posible variar la altura del asiento del conductor, quien ya de por sí se encontrará en una posición elevada y con una visión dominante de la carretera. Lo mejor de todo es el espacio disponible en el interior, que es de formas muy aprovechables. Hay distancia libre al techo de sobra en todas las plazas, algo que, junto con las puertas de gran tamaño y de amplio ángulo de apertura, es de agradecer a la hora de acceder al habitáculo o en caso de tener que colocar sillas infantiles. Por otra parte, la anchura trasera y el espacio longitudinal del Kia Soul también son dignos de mención. En cambio, la capacidad de carga no es la que cabría esperar, además no hay bandeja cubre equipajes (al menos de serie). Por un lado, el volumen del maletero es bastante contenido, aunque por otro, bajo el piso hay una caja compartimentada de casi 60 dm3 que permite organizar sin problemas casi todo tipo de pertenencias. Debajo está la rueda de repuesto de emergencia, sobre la que tendremos que colocar la carga en caso de retirar el organizador si necesitamos apurar la capacidad del portaequipajes. Si abatimos los respaldos traseros el volumen total para bultos será de 630 dm3, con una superficie plana y formas regulares. La boca de carga, sin embargo, queda algo alta, aunque al menos está a la misma altura que el piso del maletero.

El aspecto del interior es moderno y sobrio. El acabado de nuestra unidad no es el más sofisticado de la gama Kia Soul —habrá uno por encima con tapicería más colorista y llantas de hasta 18"—, aun así puede llevar mandos de la radio en el volante, conexiones para iPod, USB y entrada de audio auxiliar, así como retrovisores exteriores eléctricos y elevalunas para todas las puertas. Llama la atención el vivo tono rojo en el que están rematados los interiores de la profunda guantera y del cofre central del salpicadero, que dan la nota de color al habitáculo del Kia Soul. Prácticamente todos los acabados están realizados en plástico duro, aunque no tienen mal aspecto. Por último, hay huecos de sobra para depositar objetos ubicados por diferentes zonas del habitáculo, al igual que bolsas tras los respaldos delanteros; en este sentido tiene más de compacto que de polivalente.

A pesar de su originalidad y de ser un coche distinto a casi todo lo que se vende actualmente dentro de su segmento, el Kia Soul puede representar una buena alternativa para tipos de público muy diferentes. Por una parte, las generaciones más jóvenes apreciarán su diseño innovador, casi de cómic, mientras que también puede resultar ideal para quienes tengan niños pequeños —y no tan pequeños— gracias a su habitabilidad; por otra parte, su mayor altura libre al suelo le permite adentrarse con ciertas garantías en carreteras en mal estado o caminos sin asfaltar, lo que incrementa su lado práctico y de ocio. En definitiva, es un coche al que se le pueden encontrar más atractivos que la mera diferenciación estética.

— Agrado de uso
— ESP de serie
— Comportamiento noble

— Capacidad del maletero
— Modularidad
— Volante sólo regulable en altura

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