Kia Soul

Definido como «urban crossover» por los responsables de Kia, el Kia Soul es similar por fuera a un SUV compacto como el Nissan Qashqai pero su verdadero rival viene a ser un Nissan Note o un Ford Fusion. En resumen más ágil en ciudad y menos agresivo con el medio ambiente.
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Kia Soul
Kia Soul

La plataforma del Kia Soul es la misma que la del Hyundai i20, más larga y ancha que la de un Rio. El Kia Soul va bastante firme de suspensiones, más incluso el Diesel, que al soportar 100 kilos extras de peso –de acuerdo con los datos oficiales- cuenta con un tarado más duro. La amortiguación está adaptada a los gustos y preferencias del mercado europeo, aunque el Kia Soul se fabrica en Gwangju, Corea. De serie, los neumáticos serán unos 205/55 en llanta 6,5x16", pudiendo llegar a montar unos 225/45 7x18”.

Junto al confort de bacheo, sólo hay otro par de aspectos relativamente mejorables: el primero es el nivel de ruido que genera el motor —sobre todo en el gasolina, aunque el desarrollo va largo— y el segundo es el tacto de la dirección eléctrica, cuyo «retorno» necesita la acción del conductor en lugar de autocentrarse por sí misma. Con todo, dinámicamente resulta muy satisfactorio.

El cambio nos ha parecido que tiene un tacto suave, rápido y preciso, mejor en el Diesel que en el gasolina. El CRDi, que ahora alcanza 126 CV, es un motor de respuesta suave, agradable y constante. No tiene una zona alta impresionante, pero a bajo y medio régimen es de esas mecánicas que pasan desapercibidas al conductor medio porque siempre dan lo que se les pide.

Jamás falta empuje al salir de un semáforo o para recuperar el ritmo en marchas largas, pero el peso o la superficie frontal no parecen grandes aliados a la hora de analizar las prestaciones. Pero eso habrá que verlo en una prueba a fondo.

Urbano distinto

La plataforma del Kia Soul es la misma que la del Hyundai i20, más larga y ancha que la de un Rio. El Kia Soul va bastante firme de suspensiones, más incluso el Diesel, que al soportar 100 kilos extras de peso –de acuerdo con los datos oficiales- cuenta con un tarado más duro. La amortiguación está adaptada a los gustos y preferencias del mercado europeo, aunque el Kia Soul se fabrica en Gwangju, Corea. De serie, los neumáticos serán unos 205/55 en llanta 6,5x16", pudiendo llegar a montar unos 225/45 7x18”.

Junto al confort de bacheo, sólo hay otro par de aspectos relativamente mejorables: el primero es el nivel de ruido que genera el motor —sobre todo en el gasolina, aunque el desarrollo va largo— y el segundo es el tacto de la dirección eléctrica, cuyo «retorno» necesita la acción del conductor en lugar de autocentrarse por sí misma. Con todo, dinámicamente resulta muy satisfactorio.

El cambio nos ha parecido que tiene un tacto suave, rápido y preciso, mejor en el Diesel que en el gasolina. El CRDi, que ahora alcanza 126 CV, es un motor de respuesta suave, agradable y constante. No tiene una zona alta impresionante, pero a bajo y medio régimen es de esas mecánicas que pasan desapercibidas al conductor medio porque siempre dan lo que se les pide.

Jamás falta empuje al salir de un semáforo o para recuperar el ritmo en marchas largas, pero el peso o la superficie frontal no parecen grandes aliados a la hora de analizar las prestaciones. Pero eso habrá que verlo en una prueba a fondo.

Urbano distinto

La plataforma del Kia Soul es la misma que la del Hyundai i20, más larga y ancha que la de un Rio. El Kia Soul va bastante firme de suspensiones, más incluso el Diesel, que al soportar 100 kilos extras de peso –de acuerdo con los datos oficiales- cuenta con un tarado más duro. La amortiguación está adaptada a los gustos y preferencias del mercado europeo, aunque el Kia Soul se fabrica en Gwangju, Corea. De serie, los neumáticos serán unos 205/55 en llanta 6,5x16", pudiendo llegar a montar unos 225/45 7x18”.

Junto al confort de bacheo, sólo hay otro par de aspectos relativamente mejorables: el primero es el nivel de ruido que genera el motor —sobre todo en el gasolina, aunque el desarrollo va largo— y el segundo es el tacto de la dirección eléctrica, cuyo «retorno» necesita la acción del conductor en lugar de autocentrarse por sí misma. Con todo, dinámicamente resulta muy satisfactorio.

El cambio nos ha parecido que tiene un tacto suave, rápido y preciso, mejor en el Diesel que en el gasolina. El CRDi, que ahora alcanza 126 CV, es un motor de respuesta suave, agradable y constante. No tiene una zona alta impresionante, pero a bajo y medio régimen es de esas mecánicas que pasan desapercibidas al conductor medio porque siempre dan lo que se les pide.

Jamás falta empuje al salir de un semáforo o para recuperar el ritmo en marchas largas, pero el peso o la superficie frontal no parecen grandes aliados a la hora de analizar las prestaciones. Pero eso habrá que verlo en una prueba a fondo.

Urbano distinto

La plataforma del Kia Soul es la misma que la del Hyundai i20, más larga y ancha que la de un Rio. El Kia Soul va bastante firme de suspensiones, más incluso el Diesel, que al soportar 100 kilos extras de peso –de acuerdo con los datos oficiales- cuenta con un tarado más duro. La amortiguación está adaptada a los gustos y preferencias del mercado europeo, aunque el Kia Soul se fabrica en Gwangju, Corea. De serie, los neumáticos serán unos 205/55 en llanta 6,5x16", pudiendo llegar a montar unos 225/45 7x18”.

Junto al confort de bacheo, sólo hay otro par de aspectos relativamente mejorables: el primero es el nivel de ruido que genera el motor —sobre todo en el gasolina, aunque el desarrollo va largo— y el segundo es el tacto de la dirección eléctrica, cuyo «retorno» necesita la acción del conductor en lugar de autocentrarse por sí misma. Con todo, dinámicamente resulta muy satisfactorio.

El cambio nos ha parecido que tiene un tacto suave, rápido y preciso, mejor en el Diesel que en el gasolina. El CRDi, que ahora alcanza 126 CV, es un motor de respuesta suave, agradable y constante. No tiene una zona alta impresionante, pero a bajo y medio régimen es de esas mecánicas que pasan desapercibidas al conductor medio porque siempre dan lo que se les pide.

Jamás falta empuje al salir de un semáforo o para recuperar el ritmo en marchas largas, pero el peso o la superficie frontal no parecen grandes aliados a la hora de analizar las prestaciones. Pero eso habrá que verlo en una prueba a fondo.

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