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Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4, más por menos

El nuevo Kia Sorento es un SUV que está lejos de ser un 'low cost' y, en algunos aspectos, como potencia y equipamiento, se interna entre los premium.
Luis M. Vitoria.

Twitter: @luismivitoria | Fotos: Israel Gardyn -

Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4, más por menos
Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4, más por menos

Te lo adelanto, porque resulta importante que lo tengas claro desde el primer momento: si lo que buscas es un SUV con capacidad para hasta siete ocupantes, confortable, versátil, muy equipado incluso desde el nivel intermedio, potente y por no mucho dinero, vas a tener que poner, sí o sí, a este Sorento en tus quinielas. Cumple con todo eso e, incluso, aporta algo más.

Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4

Como el Grand Santa Fe, todos los Sorento tienen tanto esa disposición de siete plazas como el Diesel de 200 CV —no hay otro— que funciona bien. La prestación, aunque no sobresalga, siempre es holgada: está a la altura del Discovery Sport 2.2 SD4. Los Santa Fe tiene prestaciones semejantes y, de sus rivales, sólo el BMW X5 25d es claramente más rápido. También este X5 de 218 CV es el único capaz de mejorar los consumos del Sorento 4WD, un coche que, proporcionalmente, es más económico en carretera que en ciudad. Este Diesel coreano puede combinarse con cambio manual o automático, que es el que hemos probado. No es el mejor de este tipo porque el convertidor de par que lo liga al motor tiende a resbalar más de la cuenta en situaciones como una arrancada o a la salida de una curva, cuando ha de reducir una marcha. No es rápido porque su obsesión es ser confortable. Incluso lo parece, mucho, cuando se usa en modo manual.

Si no vas a moverte fuera del asfalto quizá te compense elegir tracción delantera antes que total. Esto es así porque si bien esta última funciona bien, con voluntariedad y el añadido de un bloqueo de reparto de la fuerza cuando el suelo está muy resbaladizo, es evidente que el Sorento no es un coche preparado para dejar atrás la carreteras o los caminos en buen estado por los que podría circular un coche de tracción a un solo eje. No le ayudan ni los recorridos de suspensiones ni tampoco los ángulos de su carrocería, pues su larga distancia entre ejes puede hacer que toque con el suelo con facilidad, más cuando la altura al suelo no es muy grande cuando queda condicionada por los abultados estribos laterales que se pueden montar como accesorio. Tampoco, pese a su aspecto de todoterreno, ayuda que no cuente con ruedas adecuadas porque, si bien tienen un perfil alto, parecen alérgicas a lo que no sea asfalto. Si pretendes hacer al Sorento más adecuado para este terreno, lo primero que convendría hacer es cambiar, al menos, a una ruedas M+S. Si, por el contrario, lo que quieres es hacer que vaya mejor de lo que va en carretera, también. En este caso busca otros capaces de aportar más agarre y de más calidad, con un código de velocidad mayor. Lo que es más difícil de soslayar para este último propósito son las llantas, pues en el listado de opciones de este Kia no figuran las de 18”. Las universales son de 17”.

Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4

Buen comportamiento

Con todo, este SUV cuenta con ingredientes en su chasis que hacen por un buen comportamiento, Así, la suspensión contiene bien los movimientos de la carrocería con su solidez y la dirección es precisa. Si la primera tiene una puesta a punto distinta respecto al anterior Sorento, incluso con distintos amortiguadores que dan más firmeza; la segunda incorpora el motor eléctrico de la asistencia en la cremallera en lugar de en el mismo eje. Se puede elegir cuánta asistencia queremos con un botón junto al cambio y entre las definiciones Sport, Normal y Eco. En este último caso se siente la dirección menos directa, también el acelerador parece perder conexión con el motor y el climatizador enfría poco. En definitiva, puede que ahorre combustible, pero filtra sensaciones en exceso: me quedo con cualquiera de las otras dos posiciones.

De los tres niveles con los que se vende este Kia el más alto y el intermedio se combinan con la tracción total; en tanto que la tracción delantera se asocia con el básico Concept y Drive. Esta es una de las razones, poder elegir tipo de tracción —2.500 euros más la 4WD que la 2WD— por las que el Drive quizá sea el escalón de equipamiento más recomendable. También porque permite ahorrarse 3.500 euros respecto al Emotion, el tope de la gama. Ésta es la cantidad en la que la marca tasa el cuero, la llave inteligente, el asiento eléctrico también para el pasajero y la ventilación en cuatro asientos laterales de la primera y segunda fila. Si no se quiere o necesita algo de ello, un Drive es una buena opción. Sin embargo, de elegirlo se renuncia a montar equipamiento opcional que no sea la pintura metalizada. Ayudas a la conducción como el aviso de salida involuntaria de carril, el detector de vehículos en el ángulo muerto, los faros adaptativos o el portón motorizado son opciones reservadas al Emotion y que se incluyen en un paquete llamado Luxury. Sale por 3.000 euros. Un Drive, sin embargo, ya tiene cámara de marcha atrás, los faros de xenón, la instrumentación más vistosa con la proyección de datos o el techo panorámico.

Prueba: Kia Sorento 2.2 CRDi 4x4

Versátil

Lo que no cambia con el nivel de equipamiento es la versatilidad, siempre alta. En cualquiera que sea el Sorento, el asiento central se desplaza longitudinalmente, sus respaldos tienen distintas regulaciones de inclinación, no hay túnel de transmisión que emerja del suelo y moleste, los respaldos se abaten en proporción 40/20/40 y el maletero, cuando los dos asientos traseros se esconden bajo su suelo enrasando con el borde de carga, es enorme: 590 litros. Si se extraen del hueco las dos plazas que conforman la tercera fila, la situación varía, pero aun así es de agradecer que haya un lugar bajo el suelo para situar el ocultaequipajes o pequeños objetos. Así, la capacidad del maletero es de 132 litros, un volumen normal en su clase.

En esa tercera fila incluso un adulto puede ir cómodo por el espacio disponible, pero ha de sobrellevar que su trasero quede bajo en relación a las rodillas —la banqueta está a 23 cm del suelo— y cierta dificultad para acceder hasta ella. Sólo se puede llegar por la puerta trasera derecha y el abatimiento del respaldo, más el desplazamiento de la banqueta hacia delante, no deja un hueco grande. Situados ya en esas plazas hay detalles que valorizan esa posición, como salidas de aire con regulación independiente de las mismas, un plafón de luz propio, espacios para situar pequeños objetos…

Todo por un buen precio, ya que incluso con el nivel de equipamiento más alto, tracción total y hasta cambio automático, éste se sitúa por debajo de sus rivales directos. Otro tanto ocurre con la versión situada justo en el extremo contrario de la gama Sorento, con la dotación básica de equipamiento de serie que corresponde a los Concept, tracción delantera y transmisión manual que, situada por debajo de los 30.000 euros, cuesta de modo parecido a SUV como los Mitsubishi Outlander y Ssangyong Rexton W, también con siete asientos, pero menos potentes.   

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