Kia Picanto 1.1 CRDi

A un líder de ventas como el Picanto le faltaba un motor Diesel, aunque sólo sea para estar acorde con los tiempos. La apuesta de Kia nos ha sorprendido: los 75 CV de este 1.1 CRDi agilizan al Picanto hasta llevarlo con brío no sólo por su ya conquistada ciudad sino, y ahí está la apuesta, por carreteras, autovías y autopistas. Su precio, 11.215 euros.
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Kia Picanto 1.1 CRDi
Kia Picanto 1.1 CRDi

Hasta ahora, el pequeño de la familia Kia sólo disponía de dos motores y sólo de gasolina: el 1.0 y el 1.1. Con esas armas, nuestro protagonista ha luchado en el mercado con probada solvencia y ahí están los resultados: 8.000 unidades vendidas en 2005 en España y un objetivo de 11.000 para el año próximo. Sobre la base de este éxito, la marca coreana refuerza su oferta para empezar 2006 con novedades que le permitan mantener la posición de liderazgo que ostenta entre los modelos de su segmento alimentados con gasolina. Claro que, en Diesel, tendrá que ganarse el puesto, porque ahí están algunos huesos duros de roer: el Fiat Panda, el Citroën C2…

Y es en esa estrategia donde encaja el propulsor que acaba de presentar Kia y que esta misma semana ya puedes encontrar en sus concesionarios montado en el Picanto 5 puertas con caja manual de 5 velocidades. Se trata de un 1.1 CRDi con 75 CV diseñado en Corea y en el Centro de Ingeniería Diesel de las instalaciones de I+D que Kia tiene en Alemania. Compuesto por 3 cilindros, con 4 válvulas cada uno y sistema de inyección common rail, alcanza una velocidad máxima de 162 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 16 segundos. Monta turbo de geometría variable y su par es de 15,6 mkg a 1.900 rpm. Anuncia unos consumos contenidos que, en ciclo mixto, se cifran en 4,2 litros a los 100 km, lo que le proporciona una autonomía de 800 km (su depósito tiene una capacidad de 35 litros) y, además, ya cumple las normas EuroIV.

Este ajustado motor es gestionado por una caja de cambios de tipo manual y 5 relaciones (Kia no prevé montar en el Picanto Diesel un cambio automático como el que se asocia a las versiones de gasolina) que utiliza además un embrague accionado por cable, elegido por el fabricante para que el cambio de marchas se realice suavemente y sin esfuerzo.

En cuanto a suspensiones –y como ocurre en el resto de la gama Picanto-, son de tipo independiente, McPherson delante y brazos tirados detrás (donde la estructura se ha estrechado y acortado para dejar el máximo espacio al maletero, que tiene una capacidad de 157 litros (882 si se abaten los asientos). El mayor peso del motor Diesel ha hecho necesario reforzar la estabilizadora delantera. Como opción se ofrece de fábrica una suspensión 10mm más elevada, más adecuada para regiones con firme irregular o sin pavimentar.

Otra pequeña particularidad de la versión Diesel es que la dirección está más desmultiplicada (el volante gira 3,02 vueltas de tope a tope en lugar de las 2,8 de los gasolina), de manera que mover el volante cueste menos esfuerzo. Las ruedas tienen también un aspecto distinto, al montar de serie llantas de acero de 14 pulgadas de diámetro con neumáticos 175/6 (las llantas de aleación son una opción que cuesta 330 euros), en lugar de las habituales de 13 pulgadas. Como es lógico, también los frenos –de disco en las cuatro ruedas- son mayores.

Algún rasgo del exterior (ruedas de mayor diámetro) y algún detalle del interior (la zona roja del cuentavueltas, que empieza ya a las 4.500 rpm) lo diferencian del Picanto gasolina, pero los misterios de este Diesel se desvelan poco a poco en cuanto giramos la llave en el contacto y aceleramos con suavidad. Su alegría es lo primero que llama la atención, porque, a pesar de los prejuicios que se pueden tener antes de conducirlo, no es un propulsor aburrido. Sube de vueltas rapidito sin que los decibelios característicos de los Diesel inunden en exceso el habitáculo. A medida que el acelerador se hunde, la velocidad aumenta y las marchas se suceden, el conductor va contagiándose de ese dinamismo y encontrándose más a gusto a los mandos. Siempre se espera menos de un motor pequeño –sólo tiene 1.120 cm3-, a pesar de que anuncie 75 caballos, pero en este caso la sorpresa es inevitable, porque este Picanto es realmente ágil.

Para esta primera prueba de conducción del Picanto Diesel, Kia nos sugirió un itinerario de vías rápidas y algo de carretera secundaria, con alguna que otra rotonda y firme en general bueno. En esas circunstancias, el 1.1 CRDi respondió a la perfección, dejando ver –eso sí- en la cara de su velocímetro algunos kilómetros hora más de los que nuestras ruedas recorrían; eso da un sensación de velocidad parcialmente falsa, pero los cruceros legales se alcanzan y mantienen con sobrada facilidad y haciendo gala en todo momento de buen saber estar sobre el asfalto. Las suspensiones tiran a blandas, lo que se manifiesta a bordo como confort de marcha, y el motor se puede estirar sin sobresaltos hasta la zona alta del cuentarrevoluciones, aunque un motor Diesel siempre invita más a hacer una conducción más tranquila. Lo cierto es que en aceleración este 1.1 no decepciona sino que se disfruta y, a la hora de recuperase desde bajas revoluciones (por ejemplo, después de una frenada yendo en quinta), es el único momento en que se le puede poner algún pero, sobre todo si nos lo planteamos para un uso eminentemente urbano.

En realidad, Kia parece hacer, con este Picanto Diesel, un guiño a sus usuarios urbanos más ruteros, esos que necesitan un vehículo para el día a día ciudadano, pero que quieren ser capaces de escaparse los fines de semana a destinos más o menos lejanos sin que su vehículo remolonee y, como plus, sin un coste excesivo de combustible. La batalla va a estar reñida y se desarrollará en 2006: ¿le arrebatará este Picanto el puesto al Fiat Panda, líder actual en el segmento de los Diesel pequeños? De momento, el Fiat es más barato, pero tendrá que actualizar sus tarifas para 2006, y Kia ya saca su Picanto con la etiqueta del año próximo colgando, así que…. veremos.

Durante la presentación de esta nueva versión del Picanto, los responsables de Kia en España han pasado revista a los resultados de este último año, que califican de “muy bueno”. A lo largo de este 2005 que ya acaba, Kia ha vendido en España 45.000 unidades en sus 180 puntos de venta, pero sus expectativas van al alza y, de hecho, el objetivo para 2006 es de 60.000 unidades. En este éxito de ventas ha tenido bastante que ver –así lo reconoce el propio director general de Kia España, José Antonio Garvía- la buena imagen y el alto grado de notoriedad que la marca ha conseguido mediante su estrategia de patrocinar determinadas actividades deportivas, especialmente la esponsorización del equipo de fútbol del Atlético de Madrid y, sobre todo, la del tenista Rafael Nadal.

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