Kia Carens 2.0 CRDI

Más grande, más potente, más refinado… y más caro. Así es el nuevo Kia Carens, un monovolumen de tamaño medio que poco o nada tiene que ver con su antecesor, hasta el punto de ser considerado un modelo diferente, no sólo visualmente, también en planteamiento y orientación al cliente. Con sólo dos mecánicas y dos niveles de acabado, y posibilidad de montar siete plazas el modelo coreano sube de nivel para hacer frente a un mayor número de rivales.
Autopista -
Kia Carens 2.0 CRDI

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

El último en llegar a la categoría, junto con el Altea XL, viene con argumentos muy poderosos para ocupar un lugar de relevancia en el mercado. A la experiencia acumulada con su antecesor el Xsara Picasso, une también algunas novedades que le sitúan en el primer plano del segmento. Es el más largo, aunque cuenta con algo menos de espacio que el Carens, y su maletero es el mayor. Buen motor, aunque no tan poderoso como el de otras realizaciones de la gama. Un equipamiento completo viene a añadir más argumentos a su favor.

Al igual que el Carens y el C4 Picasso supera los 4,5 metros y eso le concede una ventaja, a priori, respecto al resto de rivales en términos de espacio. Sin embargo, sus dimensiones no se traducen necesariamente en unas cotas de habitabilidad mayores, salvo una buena capacidad de carga con las filas segunda y terceras abatidas. La funcionalidad es su gran virtud con la instalación de puertas correderas para facilitar el acceso al interior y con la ubicación de hasta 45 huecos portaobjetos. Sus 143 CV le emparentan directamente con el modelo coreano, de hecho sus prestaciones son muy similares. Cuesta entre 25.450 y 26.000 euros, en función de acabados, aunque dispone de la tercera fila de asientos de serie, lo cual significa que la diferencia de precio se reduce en 450 euros.

Un clásico del segmento, que no ha perdido un ápice de sus encantos pese a la furibunda proliferación de rivales que han recurrido a los argumentos que le hicieron notable, fundamentalmente, espacio y cualidades dinámicas. Esta versión, junto a la del Volkswagen Touran equivalente es la más cara de entre los rivales. En el nivel de acabado básico, el Enjoy, hay casi 5.000 euros de diferencia con el Carens EX I, y no dispone de climatizador de serie. También en su contra, que ya va necesitando una actualización más profunda sobre todo para ampliar las posibilidades de configuración interna que proporcionan las banquetas individuales.

Con la reciente renovación de la gama, que ha servido para mostrar tres variantes diferentes, el monovolumen de Renault, otro de los clásicos, ha apostado fuertemente por la disponibilidad de opciones a servicio del cliente. Versíón corta, versión larga y versión larga de 7 plazas para que cada uno encuentre lo que busca. Precisamente, a esta última pertenece el rival del Carens con motor de 2 litros dCi. Exceptuando al más dinámico Altea XL, esta versión es la que mejores prestaciones proporciona, amén de la experiencia acumulada por Renault en el segmento de los monovolumenes. El confort a bordo es otro de sus puntos fuertes.

La recién llegada versión larga del Altea es, a día de hoy, un planteamiento original en el segmento. Pese a su longitud, no dispone de tercera fila de asientos, ya que ello hubiera implicado una nueva plataforma para la gama. Por ello, los argumentos comerciales utilizados por la marca son otros más relacionados con el espacio, la juventud y el dinamismo. De hecho, es el más deportivo de todos los aquí enfrentados, espíritu que incluso puede ampliarse con una versión de 170 CV del mismo motor, justo por encima.

El más caro, pero el más refinado. Estéticamente no es muy atractivo, pero sí sumamente funcional. Comparte con las variantes Diesel del Carens, la decisión de proporcionar la tercera fila de asientos como opción. Es también el más pequeño de los rivales, aunque sus cotas de habitabilidad son aceptables, salvo en el espacio para los ocupantes de la tercera fila. Cuenta con el mismo motor que el Seat Altea y éste, en términos dinámicos, le proporciona una pequeña ventaja respecto al resto. Su principal hándicap, como ya comentamos, el precio.

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