Kia Carens

El nuevo Carens, indudablemente, es mejor coche que su antecesor. Un modelo con motores y plataforma modernos que sigue careciendo del renombre y la popularidad de los “gallitos” del segmento: Zafira, Scénic, Corolla Verso, Touran o C-Max. Estamos seguros que de conocerse mejor y de abandonarse ciertos prejuicios, se lo pondría muy difícil a los mencionados anteriormente.
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Kia Carens
Kia Carens

El Carens estrena generación. Es un modelo que se ha renovado completamente respecto a su antecesor pero mantiene un indudable aire de familia. Lo primero que llama la atención es el diseño. En Kia se muestran bastante orgullosos de cómo les ha quedado su monovolumen compacto. Ha ganado musculatura y empaque –como si de un SUV se tratara- y se ha olvidado de las formas orondas de la anterior generación: parece que ha visitado con asiduidad el gimnasio.

El frontal ha ganado presencia, aunque no parece demasiado diferente al modelo que sustituye. Los principales cambios se observan en el lateral, con una línea de cintura bastante alta, y en la trasera, más “cuadrada” y a la que se dota de mayor personalidad. En resumen, una imagen más dinámica y robusta, que nos recuerda a la de modelos con aptitudes off road.

No obstante, el Carens no ha recibido simplemente un “lavado de cara”, el monovolumen coreano es totalmente nuevo, pues estrena plataforma, motores, suspensiones, equipamientos…

Ahora, el Carens, incluso, se atreve a incluir -opcionalmente en la versión Diesel por 450 euros, de serie en la de gasolina- una tercera fila de asientos que permite alojar a dos pasajeros extra. Estas dos plazas ofrecen un espacio suficiente para dos adultos, aunque no demasiado altos. Por encima de los 1,80 metros, no viajarán cómodos, ni por altura ni, sobre todo, por espacio para las piernas, pero nos parece una buena opción para momentos puntuales o para niños. El problema en esta zona es que la segunda fila de asientos, con división 40:60, no es cien por cien modulable. Nos explicamos, puede abatirse y desplazarse hacia delante para facilitar el acceso a la últimas plazas, pero sólo tienen un punto de anclaje, lo que evita que “juguemos” con ella y demos más espacio para las piernas a los ocupantes de la tercera fila.

La segunda fila ofrece el espacio esperado para un vehículo de orientación familiar y de esta longitud. Caben tres adultos, pero la verdadera comodidad en viajes se obtiene cuando sólo van dos. La capacidad del maletero depende, y mucho, de cómo llevemos configurado el Carens. Con todos las asientos desplegados, apenas tenemos hueco, sólo contamos con 74 litros; con la tercera fila abatida –no quedan enrasados en el suelo como en un Zafira, sino algo más altos- se logran 414 litros (430 para las versiones de sólo cinco plazas); y 2.106 litros cuando plegamos la segunda y la tercera fila.

La posibilidad de acoger un par de asientos más se consigue gracias a las mayores dimensiones del vehículo -crece en longitud (9 cm), en anchura (7 cm) y en batalla (13 cm)- y al rediseño del depósito de combustible, que ahora se aloja en el subchasis de la suspensión trasera y que permite ganar espacio para las piernas de los pasajeros de la última fila de asientos.

El nuevo Carens, como te decimos, ha crecido en longitud y ahora mide 4,54 metros, lo que le sitúa entre los más grandes del segmento de los monovolúmenes compactos de siete plazas. Es más largo que Opel Zafira, Mazda 5, Renault Grand Scénic y Toyota Corolla Verso, pero es más corto que el recién llegado Citroën C4 Picasso.

Ya que hablamos de los asientos y del espacio interior, es obligado hablar del habitáculo y de la presentación del salpicadero. El Carens que hemos podido conducir durante nuestra toma de contacto por carreteras madrileñas, con el acabado más alto de la gama, EX II, posee un diseño bastante vistoso y, aunque seguimos encontrándonos más plásticos que materiales “más nobles”, el tacto de los mismos es bueno y la calidad de terminación nos ha parecido superior a la del modelo que sustituye. El diseño resulta menos barroco y más racional, con una palanca de cambios más a mano –a la altura de la consola central- y la sustitución del freno de mano convencional por uno de pie para permitir la ubicación de un cofre-guantera entre los asientos delanteros que, además, alberga salidas de aire para las plazas traseras.

Abundan en el interior los huecos para depositar objetos, una tendencia típica de los monovolúmenes que el Carens no elude. También existen ideas ingeniosas y útiles, como la colocación de un gancho abatible delante del asiento del acompañante para sujetar las bolsas de la compra o un botón específico para la descongelación del parabrisas.

El Carens estrena generación. Es un modelo que se ha renovado completamente respecto a su antecesor pero mantiene un indudable aire de familia. Lo primero que llama la atención es el diseño. En Kia se muestran bastante orgullosos de cómo les ha quedado su monovolumen compacto. Ha ganado musculatura y empaque –como si de un SUV se tratara- y se ha olvidado de las formas orondas de la anterior generación: parece que ha visitado con asiduidad el gimnasio.

El frontal ha ganado presencia, aunque no parece demasiado diferente al modelo que sustituye. Los principales cambios se observan en el lateral, con una línea de cintura bastante alta, y en la trasera, más “cuadrada” y a la que se dota de mayor personalidad. En resumen, una imagen más dinámica y robusta, que nos recuerda a la de modelos con aptitudes off road.

No obstante, el Carens no ha recibido simplemente un “lavado de cara”, el monovolumen coreano es totalmente nuevo, pues estrena plataforma, motores, suspensiones, equipamientos…

Ahora, el Carens, incluso, se atreve a incluir -opcionalmente en la versión Diesel por 450 euros, de serie en la de gasolina- una tercera fila de asientos que permite alojar a dos pasajeros extra. Estas dos plazas ofrecen un espacio suficiente para dos adultos, aunque no demasiado altos. Por encima de los 1,80 metros, no viajarán cómodos, ni por altura ni, sobre todo, por espacio para las piernas, pero nos parece una buena opción para momentos puntuales o para niños. El problema en esta zona es que la segunda fila de asientos, con división 40:60, no es cien por cien modulable. Nos explicamos, puede abatirse y desplazarse hacia delante para facilitar el acceso a la últimas plazas, pero sólo tienen un punto de anclaje, lo que evita que “juguemos” con ella y demos más espacio para las piernas a los ocupantes de la tercera fila.

La segunda fila ofrece el espacio esperado para un vehículo de orientación familiar y de esta longitud. Caben tres adultos, pero la verdadera comodidad en viajes se obtiene cuando sólo van dos. La capacidad del maletero depende, y mucho, de cómo llevemos configurado el Carens. Con todos las asientos desplegados, apenas tenemos hueco, sólo contamos con 74 litros; con la tercera fila abatida –no quedan enrasados en el suelo como en un Zafira, sino algo más altos- se logran 414 litros (430 para las versiones de sólo cinco plazas); y 2.106 litros cuando plegamos la segunda y la tercera fila.

La posibilidad de acoger un par de asientos más se consigue gracias a las mayores dimensiones del vehículo -crece en longitud (9 cm), en anchura (7 cm) y en batalla (13 cm)- y al rediseño del depósito de combustible, que ahora se aloja en el subchasis de la suspensión trasera y que permite ganar espacio para las piernas de los pasajeros de la última fila de asientos.

El nuevo Carens, como te decimos, ha crecido en longitud y ahora mide 4,54 metros, lo que le sitúa entre los más grandes del segmento de los monovolúmenes compactos de siete plazas. Es más largo que Opel Zafira, Mazda 5, Renault Grand Scénic y Toyota Corolla Verso, pero es más corto que el recién llegado Citroën C4 Picasso.

Ya que hablamos de los asientos y del espacio interior, es obligado hablar del habitáculo y de la presentación del salpicadero. El Carens que hemos podido conducir durante nuestra toma de contacto por carreteras madrileñas, con el acabado más alto de la gama, EX II, posee un diseño bastante vistoso y, aunque seguimos encontrándonos más plásticos que materiales “más nobles”, el tacto de los mismos es bueno y la calidad de terminación nos ha parecido superior a la del modelo que sustituye. El diseño resulta menos barroco y más racional, con una palanca de cambios más a mano –a la altura de la consola central- y la sustitución del freno de mano convencional por uno de pie para permitir la ubicación de un cofre-guantera entre los asientos delanteros que, además, alberga salidas de aire para las plazas traseras.

Abundan en el interior los huecos para depositar objetos, una tendencia típica de los monovolúmenes que el Carens no elude. También existen ideas ingeniosas y útiles, como la colocación de un gancho abatible delante del asiento del acompañante para sujetar las bolsas de la compra o un botón específico para la descongelación del parabrisas.

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